2- Cierto individuo viajaba en uno de esos trenes cuyos vagones de tercera clase tenían asientos de rejilla. Al lado del sujeto iba una dama que se molestó porque su vecino se removía continuamente en su lugar. Le preguntó, impaciente: “Oiga: ¿acaso está usted tratando de poner huevos?”. “No, señora –respondió con gemebundo acento el hombre-. Estoy tratando de sacarlos”.
3- La señora le preguntó a su marido: “Falcidiso: ¿recuerdas las truchas que fuiste a pescar hace tres meses, cabrón?”. “Sí -contestó algo inquieto y enojado el tipo-. ¿y Por qué me llamas cabrón, esposa mía?”. Le informa la señora: “El abogado de una de las truchas te llamó por teléfono para decirte que está embarazada. Cabrón”...

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