jueves, 31 de julio de 2014
martes, 29 de julio de 2014
lunes, 28 de julio de 2014
LUNES DE CHISTE (Clasificación C)
1- El perrito
le preguntó a su madre: “¿Cómo era mi papá?”. “No sé –respondió la perra-. Generalmente
no les vemos la cara”…
2-. Pepito le preguntó a su mamá: “¿Cómo
vine al mundo?”. Le dijo la señora: “Dios te envió”. “Y tú –vuelve a preguntar
el niño- ¿cómo viniste?”. Contesta la madre: “También me envió Diosito”.
Prosigue el chiquillo: “¿Y también a mi papá y a mi abuelos y abuelas los envió
Dios?”. “Sí, hijo –respondió ella-. También a ellos los puso Dios en el mundo”.
Dice entonces Pepito: “Ahora me explico el maldito carácter que tienen todos en
esta familia. ¡En más de 70 años no han tenido sexo!”…
3- Una
bruja le aconsejó a otra: “Cuando vueles en tu escoba no te pongas ropa
interior”. “¿Por qué?” –se sorprendió la otra. “Mejor agarre” –explicó la
primera. (No le entendí)…
4- El gerente de producción de una
compañía fabricante de artículos de limpieza para el hogar inventó un nuevo
detergente y el dueño le dijo que lo probaría en su casa antes de sacarlo al
mercado. Al otro día, el dueño lo mandó llamar con urgencia. El gerente se
alarmó porque esa mañana había visto al dueño con espuma en la boca. Ya en su
oficina, el dueño, después de darle un efusivo abrazo le dijo: "Lo
felicito, Fabiolo. El detergente para limpieza de pisos que usted hizo es tan
suave que mi secretaria me ha dicho que lo usa en su limpieza íntima". Al
oír aquello el empleado alzó los brazos al cielo y exclamó: "¡Alabado sea
el Señor!". El dueño de la fábrica se sorprendió al escuchar aquella
vehemente jaculatoria. Le preguntó lleno de asombro: "¿Por qué dice usted
eso?". Explicó el de la planta: "Es que cuando salía usted de su
privado luego de estar con su secretaria yo le veía a usted la boca, y pensaba
que le había dado la rabia". (No le entendí)...
sábado, 26 de julio de 2014
viernes, 25 de julio de 2014
VIERNES DE PUNTACHO
Mi tía Lolis,
como le llamábamos de cariño, ha fallecido y yo he tenido un sueño.
Estaba ella,
allí, pequeña y frágil frente al gran Portón Celestial que, por su enormidad y
pesadez, parecía infranqueable. Se asomó el Portero Apóstol y entreabriéndolo con
celo empezó el temido interrogatorio petrino. Antes de contestar palabra
alguna, Aurorita abrió sus manos para saludar al Sinodal que ya abría el Libro
de la Vida, y sucedió que de las manos de mi tía desbordaron en gigantescas
cataratas miles de sonrisas infantiles. Aquella brisa de bullicio infantil se
dispersó por el interior de la Mansión Eterna y
llegó transformado en himnos hasta los oídos del buen Jesús
estremeciéndole el alma. Dijo el Salvador: “¡Qué hermosas sonrisas! -Y luego, a
grandes voces, ordenó a Pedro: “Deja que esos niños vengan a mí sin preámbulo
alguno”. “Señor –contestó con respeto el Apóstol- Yo no he escuchado sonrisa
alguna y aquí no hay niño alguno, sólo una persona y es adulta ella”. Con
curiosidad, vino hasta la entrada el Cristo y vio un milagro: efectivamente, las
manos de Lolita, estaban pletóricas de
sonrisas infantiles. Eran las de los
niños de aquellas sus tardes de catecismo a la cual mi tía se entregó en,
y su vida terrena. Eran tanto los decibeles
y tanta su esencia de aquellas alegrías, que ensordecieron y borraron las
faltas de Lolita catequista a las que tenía derecho por ser humana. El mismo
Hijo de Dios le abrió de par en par sus puertas y la invitó a pasar.
“Señor – le dijo,
confuso, con disciplina estricta de portero y también admonitorio, el dueño de
las llaves- por si no te has dado cuenta, había algunas manchas en esas manos y
nada manchado entra en tu reino”. A lo que, con una palmada en la espalda,
guiñándole el ojo y cerrándole el libro, le contestó el Maestro: “Pedro, tú ves
si tienen manchas, yo veo si están
llenas”.
Yo,
despierto, y me da miedo abrir y ver mis manos.
-Acrela-
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GLOSARIO:
-
INFRANQUEABLE: Imposible o difícil de
franquear. (FRANQUEAR: Pasar de un lado a otro o a través de algo).
-
PETRINO: Relativo al apóstol Pedro.
-
PREÁMBULO: Exordio, prefación,
aquello que se dice antes de dar principio a lo que se trata de narrar, probar,
mandar, pedir, etc. / Rodeo o digresión antes de entrar en materia o de empezar
a decir claramente algo.
-
PLETORICO: Que tiene plétora.
(PLETORA: Gran abundancia de algo. / Exceso de sangre o de otros líquidos
orgánicos en el cuerpo o en una parte de él).
-
DECIBEL: Decibelio. (DECIBELIO: Unidad
empleada para expresar la relación entre dos potencias eléctricas o acústicas,
es diez veces el logaritmo decimal de su relación numérica.
-
ADMONITORIO: Que amonesta, aconseja o
exhorta.
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jueves, 24 de julio de 2014
JUEVES DE EXCEPCIÓN
AVANZA, EN SERPENTEADAS Y ETERNAS FILAS, desde cuatro cuadras hasta el
pie del altar mayor de aquél santuario, una enorme feligresía por todo el día.
Dentro, resuenan majestuosos los cánticos en sintonía con el magno órgano
centenario. Caída la noche tienen por costumbre desfilar, con parsimonia
afectada, ínfula que denuesta y sobrado ostento, los ricos y pudientes, los de
apellidos extranjeros o compuestos, quienes dejan caer en las charolas, con
imprudencia intencionada, billetes, brazaletes, cadenas y collares de oro y de
plata los menores.
Después de varias horas de espera y de vacilo, y en
la penumbra del pórtico del templo, Constantino, asoma. Un indígena que hace
años bajó de la árida montaña a la pequeña ciudad reseca por igual. Cuando
cambia “la cuchara” por la botella, su esposa lo corre y él, deambula disonando
una flauta de carrizo por las calles. De ella y de las paredes se mantiene en
vilo y en la vida. Él, la elabora a cada época alcoholizada.
El hinchadito -así está y así es conocido en el mundo
de la bebida- blandiendo su cuerpo, bajo el umbral del santuario, hurga entre
sus ropas sucias y saca su flauta compañera. No entra, ni alza la vista
siquiera, no se atreve a ver al Milagroso Crucificado que al pie del altar, año
con año tocándolo y besándolo la gente lo venera. Con el mínimo decibelio, para
no molestar a nadie, pergeña las mañanitas en su cerbatana destemplada. No sabe
rezar, sólo ese es su breviario, que termina con una lágrima contrita.
Signándose garabatos en sus ojos, frente y orejas se retira.
Y allá en el fondo, el Crucificado alza su rostro
sacro, sonríe y pregunta en el silencio, también de una lágrima amorosa:
“¿Quién me ha tocado? ¡Qué hermosa oración he escuchado¡”
-Acrela-
------------------------------------------
GLOSARIO
- PARSIMONIA: Lentitud y sosiego en el modo de hablar o de obrar; flema,
frialdad de ánimo.
- ÍNFULA: Vanidad pretenciosa
- DENOSTAR: Injuriar gravemente, infamar de palabra.
- OSTENTO: Apariencia que denota prodigio de la naturaleza o cosa milagrosa o monstruosa.
- PÓRTICO: Sitio cubierto y con columnas que se construye delante de los
templos u otros edificio suntuosos.
- DEAMBULAR: Andar, caminar sin dirección determinada.
- DISONAR: Sonar desapaciblemente, faltar a la consonancia y armonía.
- BLANDIR: Moverse con agitación trémula o de un lado a otro.
- HURGAR: Revolver o menear cosas en el interior de algo.
- DECIBELIO: Unidad eléctrica o acústica.
- PERGUEÑAR: Disponer o ejecutar algo con más o menos
habilidad.
- BREVIARIO: Libro que contiene el rezo eclesiástico de todo el año.
- CONTRITA: Que siente contrición, arrepentimiento de una culpa
cometida.
- SACRO: Sagrado.
GLOSARIO
- PARSIMONIA: Lentitud y sosiego en el modo de hablar o de obrar; flema,
frialdad de ánimo.
- ÍNFULA: Vanidad pretenciosa
- DENOSTAR: Injuriar gravemente, infamar de palabra.
- OSTENTO: Apariencia que denota prodigio de la naturaleza o cosa milagrosa o monstruosa.
- PÓRTICO: Sitio cubierto y con columnas que se construye delante de los
templos u otros edificio suntuosos.
- DEAMBULAR: Andar, caminar sin dirección determinada.
- DISONAR: Sonar desapaciblemente, faltar a la consonancia y armonía.
- BLANDIR: Moverse con agitación trémula o de un lado a otro.
- HURGAR: Revolver o menear cosas en el interior de algo.
- DECIBELIO: Unidad eléctrica o acústica.
- PERGUEÑAR: Disponer o ejecutar algo con más o menos
habilidad.
- BREVIARIO: Libro que contiene el rezo eclesiástico de todo el año.
- CONTRITA: Que siente contrición, arrepentimiento de una culpa
cometida.
- SACRO: Sagrado.
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martes, 22 de julio de 2014
LUNES DE CHISTE (Clasificación B)
1- Al comenzar la noche de bodas el joven Ultimiano le preguntó, solemne, a su flamante mujercita: "Dime, Rosibel: ¿eres virgen?". "Yo sabía -le contesta algo molesta la chica- que eras ateo. “¿Y qué tiene que ver eso con mi ateismo?” – le contestó Ultimiano sorprendido-. “¿Pues qué? Le reviró ya enojada Rosibel. Necesitas algún milagro?"...
2- El papá de Pepito lo llamó y le dijo con solemne tono: “Hijo mío: hablemos de hombre a hombre. Ha llegado el momento de que sepas lo concerniente a las abejitas y las florecitas”. “¡No, papi! –se echó a llorar el chamaquito ante el asombro de su padre-. ¡Por favor, no me hables de eso! ¡No quiero que me digas nada de las abejitas y las florecitas!”. “¿Por qué?” –se sorprendió el señor. “Mira –explicó el niño-. A los 4 años dejé de creer en el ratón de los dientes. A los 5 supe que la coneja no existía. A los 6 ya no hubo para mí Santa Claus. A los 7 aprendí que los fantasmas y las brujas son pura fantasía. ¡Si ahora me dices que el sexo tampoco existe me quedaré sin nada en qué creer!”…
3- Afrodisio, galán concupiscente, obtuvo de Susiflor la gala preciadísima de su impoluta doncellez. Ella se había resistido en un principio, pero el untuoso galán la convenció, y finalmente la muchacha rindió la fortaleza de su antes incólume decoro, el otrora victorioso castro de su integérrimo pudor. Al terminar el reprobable trance exclamó Susiflor muy acuitada, poseída por la vergüenza y contrición: “¡Afrodisio! ¡Esto que acabamos de hacer no tiene nombre!”. “El nombre es lo de menos, linda -replicó el cínico tenorio disponiéndose a retirarse-. Lo peor es que tampoco tendrá apellido”...
4- Afrodisio Pitongo, hombre proclive a la concupiscencia de la carne, recibió una misiva amenazante: “Muy señor mío: Me he enterado de que es usted amante de mi esposa. Lo espero mañana a las 11 horas en mi oficina para hablar acerca del asunto’’. Respondió el tal Pitongo: “Estimado señor: Recibí su atenta circular. Estaré en su oficina a la hora fijada. Pienso, sin embargo, que la convención debería usted hacerla en el estadio”...
2- El papá de Pepito lo llamó y le dijo con solemne tono: “Hijo mío: hablemos de hombre a hombre. Ha llegado el momento de que sepas lo concerniente a las abejitas y las florecitas”. “¡No, papi! –se echó a llorar el chamaquito ante el asombro de su padre-. ¡Por favor, no me hables de eso! ¡No quiero que me digas nada de las abejitas y las florecitas!”. “¿Por qué?” –se sorprendió el señor. “Mira –explicó el niño-. A los 4 años dejé de creer en el ratón de los dientes. A los 5 supe que la coneja no existía. A los 6 ya no hubo para mí Santa Claus. A los 7 aprendí que los fantasmas y las brujas son pura fantasía. ¡Si ahora me dices que el sexo tampoco existe me quedaré sin nada en qué creer!”…
3- Afrodisio, galán concupiscente, obtuvo de Susiflor la gala preciadísima de su impoluta doncellez. Ella se había resistido en un principio, pero el untuoso galán la convenció, y finalmente la muchacha rindió la fortaleza de su antes incólume decoro, el otrora victorioso castro de su integérrimo pudor. Al terminar el reprobable trance exclamó Susiflor muy acuitada, poseída por la vergüenza y contrición: “¡Afrodisio! ¡Esto que acabamos de hacer no tiene nombre!”. “El nombre es lo de menos, linda -replicó el cínico tenorio disponiéndose a retirarse-. Lo peor es que tampoco tendrá apellido”...
4- Afrodisio Pitongo, hombre proclive a la concupiscencia de la carne, recibió una misiva amenazante: “Muy señor mío: Me he enterado de que es usted amante de mi esposa. Lo espero mañana a las 11 horas en mi oficina para hablar acerca del asunto’’. Respondió el tal Pitongo: “Estimado señor: Recibí su atenta circular. Estaré en su oficina a la hora fijada. Pienso, sin embargo, que la convención debería usted hacerla en el estadio”...
sábado, 19 de julio de 2014
viernes, 18 de julio de 2014
VIERNES DE PUNTACHO
DON JUSTO, escarbando la propiedad de
don Miles, encontró monedas, muchas monedas de oro. El peón, con ética de pobre y
sabiduría septuagenaria, fue a decirle a
su empleador de tal hallazgo.
Don Miles, ahora millonario y
potentado, se transformó en un ser prepotente, denostador, vil, austero y cicatero.
Murió el peón. El potentado, a ruego de su
nieta - la pequeña- mandó, el día de muertos, un escueto ramo de flores a la
tumba de su empleado. Más sucedió que al siguiente día apareció el ramo de flores
en la puerta del millonario quien, por su orgullo mancillado o pensando que era una broma de algún suyo
enemigo, hizo devolverlo a la tumba. Por mucho tiempo y a diario, en el umbral
de su casa, volvía a aparecer el ramo y éste, era devuelto al cementerio. Se cansó
el pudiente de aquella broma y un día, se sentó toda la noche junto a su
puerta. A la media noche vio llegar, sin dar crédito alguno, a su peón con el
ramo de flores. Le dijo el alma: “Don Miles: Mi tumba es un hogar y su casa es
una tumba. Yo soy el vivo, usted es el muerto, pues yo camino mi muerte, usted
sienta su vida¨.
Como suele ser más el orgullo del rico que su
dinero, se atrevió a contestarle al obrero: “Yo creo que esto es un sueño y, en
todo caso, la realidad es que yo tengo
vida y tú estás muerto”. “En todo caso – le interrumpió el “muerto” alejándose
del “vivo”- las flores son en vida, en vida hermano. Ahí se las dejo, yo no las
quiero, yo no las necesito”.
-Acrela-
jueves, 17 de julio de 2014
MIERCOLES DE LIBRO
HISTORIA DEL TIEMPO
(Del Big Bang a los Agujeros Negros)
Stephen Hawking
Capítulo 3: EL UNIVERSO EN EXPANSIÓN (Páginas:
59 – 69)
La estrella más cercana, llamada Proxima
Centauri, se encuentra a unos cuatro años luz de nosotros (la luz proveniente
de ella tarda unos cuatro años en llegar a la Tierra), o a unos treinta y siete
billones de kilómetros. La mayor parte del resto de las estrellas observables a
simple vista se encuentran a unos pocos cientos de años luz de nosotros.
Nuestro Sol está a sólo ocho minutos-luz de distancia.
La imagen moderna del universo se remonta tan
sólo a 1924, cuando el astrónomo norteamericano Edwin Hubble demostró que nuestra
galaxia no era la única. El brillo aparente de una estrella depende de dos factores:
la cantidad de luz que irradia (su luminosidad) y lo lejos que está de
nosotros.
Edwuin Hubble calculó las distancias a nueve
galaxias diferentes pro medio del método anterior. En la actualidad sabemos que
nuestra galaxia es sólo una de entre los varios cientos de miles de millones de
galaxias que pueden verse con los modernos telescopios.
Las estrellas están tan lejos que no podemos
apreciar ni su tamaño ni su forma. De la inmensa mayoría de las estrellas, sólo
podemos medir una propiedad característica: el color de su luz. Al enfocar con
un telescopio una estrella o galaxia particular, podemos observar el espectro
de la luz proveniente de esa estrella o galaxia. Estrellas diferentes poseen
espectros diferentes, pero el brillo relativo de los distintos colores es
siempre exactamente igual al que se esperaría encontrar en la luz emitida por
un objeto en roja incandescencia. Podemos averiguar la temperatura de una estrella
a partir de su espectro luminoso. Se puede determinar exactamente qué elementos
hay en la atmósfera de una estrella comparando los conjuntos de colores
ausentes de cada elemento con el espectro de la estrella.
Las diferentes frecuencias de la luz son lo que
el ojo humano ve como diferentes colores, correspondiendo las frecuencias más
bajas al extremo rojo del espectro y las
más altas, al extremo azul. Las estrellas que se estén alejando de nosotros
tendrán sus espectros desplazados hacia el extremo rojo del espectro
(corrimiento hacia el rojo) y las estrellas que se estén acercando tendrán
espectros con un corrimiento hacia el azul. Esta relación entre frecuencia y
velocidad, se conoce como efecto Doppler.
La mayoría de las galaxias presentan un corrimiento
hacia el rojo: casi todas se alejan de nosotros. Cuanto más lejos está una
galaxia, a mayor velocidad se aleja de nosotros. Esto significa que el universo
no puede ser estático.
El descubrimiento de que el universo se está
expandiendo ha sido una de las grandes revoluciones intelectuales del siglo XX.
Si un cohete posee una velocidad mayor que una
cierta velocidad crítica (de unos once kilómetros por segundo) la gravedad no
será lo suficientemente intensa como para hacerlo regresar. La creencia en un universo
estático era tan fuerte que persistió hasta principios del siglo XX. Incluso
Einstein, cuando en 1915 formuló la teoría de la relatividad general, estaba
tan seguro de que el universo tenía que ser estático que modificó la teoría
para hacer que ello fuera posible. Él, sostenía que serpia posible la existencia
de un universo estático.
Friedmann hizo dos suposiciones muy simples
sobre el universo: que el universo parece el mismo desde cualquier dirección
desde la que se le observe, y que ello también sería cierto si se le observara
desde cualquier otro lugar. A partir de estas dos ideas únicamente, Friedmann
demostró que no se debería esperar que el universo fuera estático.
Penzias y Wilson, dos físicos norteamericanos,
en 1965, demostraron que la radiación debía provenir de más allá del sistema
solar, e incluso desde más allá de nuestra galaxia. La radiación debe haber
viajado hasta nosotros a través de la mayor parte del universo observable, y
dado que parece ser la misma en todas las direcciones, el universo debe también
ser el mismo en todas las direcciones. En cualquier dirección que miremos, el
ruido nunca varía más de una parte en diez mil.
George Gamov sugería que el universo en sus
primeros instantes debería haber sido muy caliente y denso, para acabar blanco
incandescente.
El universo podría ser también igual en todas
las direcciones si lo observáramos desde cualquier otra galaxia (segunda
suposición de Friedmann). No se tiene evidencia científica a favor o en contra
de esta suposición. La velocidad con la que dos galaxias cualesquiera se
separan es proporcional a la distancia entre ellas. De esta forma, predecía que
el corrimiento hacia el rojo de una galaxia debería ser directamente proporcional
a su distancia a nosotros.
Aunque Friedmann encontró sólo uno, existen en
realidad tres tipos de modelos que obedecen a las dos suposiciones fundamentales
de Friedmann. En el primer tipo, el universo se expande lo suficientemente
lento como para que la atracción gravitatoria entre las diferentes galaxias sea
capaz de frenar y finalmente detener la expansión. En el segundo tipo de
solución, el universo se expande tan rápidamente que la atracción gravitatoria
n puede pararlo, aunque sí que lo frena un poco. Por último, el universo se
está expandiendo sólo con la velocidad justa para evitar colapsarse. Sin
embargo, la velocidad con la que las galaxias se están separando se hace cada
vez más pequeña, aunque nunca llega a ser nula.
martes, 15 de julio de 2014
martes, 8 de julio de 2014
lunes, 7 de julio de 2014
LUNES DE CHISTE (Clasificación C)
1- El Lobo Feroz irrumpió violentamente
en la alcoba de la abuela de Caperucita Roja. Le dijo con terrible acento, las
fauces de furia, los ojos de mal: “¡Te voy a comer!”. “¿A comer? –replicó ella
desde su cama, despectiva-. Eso déjalo para Caperucita. A mí con J”…
2- Frustracia, le dijo a don Languidio,
su esposo: “Sé que me engañaste. Sé con quién, cuándo y dónde. Lo que no sé es
con qué”…
3- Una diferencia real entre el sexo por
amor y el sexo por dinero es que el sexo por amor sale más caro…
4- Digna de
ser inscrita en bronce eterno o mármol duradero es la historia de amor de
Florecita y el Panchón. Flor, doncella núbil, era hija de don Poseidón, rico
hacendado, y de doña Holofernes, señora perteneciente a la aristocracia rural
de Petatillo, lugar antiguo cuyos pobladores se dedicaban al noble cultivo de
la verdolaga. Florecita era bella y era lánguida, como la María de Jorge
Isaacs, como el loto desmayado que dice la canción. Su pálido rostro semejaba
una mañana inverniza; sus cabellos eran tímidamente rubios; tenían sus ojos el
azul desvaído de los plúmbagos. Además hacía un mole de olla muy sabroso.
Panchón, el caporal de la hacienda, era un guapo gañán de músculos torosos y
procerosa estatura. Hijo de padre desconocido y madre demasiado conocida, fue
recogido cuando niño por don Poseidón y su mujer, que lo criaron como a un
hijo, pues no tuvieron descendencia de varón: Florecita fue el único fruto que
su matrimonio dio. Crecieron juntos los dos niños, como hermanos, pero luego
los separaron las convenciones sociales y el qué dirán de las ociosas lenguas.
Los designios de amor, empero, son inescrutables. Díganlo si no Abelardo y
Eloísa, Romeo y Julieta, Dante y Beatriz, Emilio Varela y Camelia la Texana. Se
vieron un domingo al salir de la misa de San Palisandro, y quedaron encendidos
en ignívomo fuego de pasión. Sabían que su unión era imposible, y eso alentó
más la hoguera que los devoraba. Todas las noches, cuando la hacienda dormía
ya, Florecita salía a la reja. Él la esperaba ansiosamente, cubierto por el
embozo de las sombras. Sin decir palabra depositaba un casto beso en la mano de
nácar de la joven, y ella le correspondía con una docena de tamales o un plato
de chilaquiles. ¡Sublime amor que con palabras no puede ser descrito! Pero muy
bien lo dijo el clásico: "Amor et melle et felle est fecundissimus".
El amor es pródigo lo mismo en miel que en hiel. Valiéndose de un anónimo algún
perverso -o perversa- puso en conocimiento de don Poseidón aquellas furtivas
entrevistas que su hija sostenía con el caporal, y ella no pudo ya ver a su
amado, pues el riguroso genitor se lo prohibió, y la hizo vigilar día y noche
por una ruda mujer con más ojos que Argos y más fiereza que Cerbero. Nada
vence, sin embargo, al verdadero amor: Florecita sobornó a la vieja con un
anillo de oro, y una noche huyó de la casa con su enamorado. A pie escaparon,
para que el ruido de los cascos de un caballo no los delatara. Cuando al día
siguiente don Poseidón descubrió que su hija ya no estaba, salió en persecución
de los amantes para alcanzarlos antes de que se consumara lo irreparable. Llevó
consigo a don Marcial, el más hábil rastreador de la comarca, hombre diestro en
seguir la huella tanto de humanos como de animales. "Por aquí salieron,
patrón -le dijo a don Poseidón-. Mire: son los piececitos de la Florecita y las
patotas del Panchón". Jinetes en sendos corceles siguieron el rastro.
"Por aquí atravesaron -señaló el batidor en el sembrado-. Mire: son los
piececitos de la Florecita y las patotas del Panchón". Llegaron a las
lindes de la hacienda. "Por aquí pasaron -dictaminó don Marcial-. Mire:
son los piececitos de la Florecita y las patotas del Panchón".
"¡Rápido! -ordenó el hacendado, impaciente-. ¡No demos tiempo a que lo
irreparable se consume!". No despegaba la vista del suelo el batidor. La
más leve seña -un terrón removido, una ramita rota- era para él una certera
guía que con clara voz le señalaba el rumbo. Dijo: "Por aquí entraron en
el bosque, patrón. Mire: son los piececitos de la Florecita y las patotas del
Panchón.". Fueron entre los árboles. El paso de sus cabalgaduras rompía el
augusto silencio de los montes y despertaba una sonora algarabía de pájaros.
Llegaron a lo orilla del río, cinta de plata en aquella imponente soledad. Don
Poseidón espoleaba a su caballo, presa de rabia y desesperación. Llegaron a la
arena que se tendía, mansa, en la ribera. De pronto don Marcial bajó de su
cabalgadura y estudió cuidadosamente el suelo. Después lanzó un suspiro de
tristeza. "Patrón -le dijo al hacendado con pesaroso acento-, ya sucedió
lo irreparable. Mire: son las pomponotas de la Florecita y las rodillitas del
Panchón"...
domingo, 6 de julio de 2014
sábado, 5 de julio de 2014
jueves, 3 de julio de 2014
VIERNES DE PUNTACHO
TZITZIKI, bello nombre que obliga deletrearlo antes que pronunciarlo, y es que la belleza se aprehende con descansos, imposible de un solo paso. Bella es también de gozarse esta Tiziki, de año y medio la pequeña purépecha que ha llegado a casa de los bisabuelos. Hay fiesta, ella es la Chichihua y el Dios Niño el festejado, por lo tanto su personita también lo está, pues recibe el amor extasiado de los bisabuelos, el amor consentidor, condescendiente, que todo lo tolera de la abuela; del tío, que apenas conoció y quien paseándola por el huerto le descubre el sabor del nombre las frutas; en los corrales, la onomatopeya del hablar de los animales. Y en un salto de imaginación, que es más que inteligencia y que sobrepasa su edad, ella lo llama berreando, lo saluda mugiendo, le conversa piando, le sonríe relinchando, le desaprueba gruñendo, le huye retozando y le despide cacareando. Las tías le peinan, le visten, y le perfuman coquetería femenil. Ella es la festejada y no el niño Dios, ella se siente una reina. El niño Dios lo sabe y lo permite. Ella ama a todos y todos la aman con respectiva manera.
Cierto es que a veces soslaya los brazos de su madre por los del tío nuevo, pero cuando juega en la lejanía del vallado, de vez en vez y de reojo busca a su madre para sentirse segura.
A media tarde y a media penumbra de un cuarto alejado del bullicio ella duerme sueño angelical. De pronto, despierta sobresaltada con el extravío que sigue al inmediato despertar y sintiendo el real y mas grande de los miedos humanos: la soledad, grita a brazos extendidos la esencia del amor: ¡Mamá! No se cobija en el nombre de los abuelos que en ella vierten todo su amor corregido y aumentado; no se auxilia en el nombre de las tías que la llenan de elogios y de regalos; no se refugia en el nombre del tío que tanto la ama y ella a él igual. No, ella busca el mejor refugio, el cielo en la tierra: el seno de su madre.
Yo creo que cuando dejemos las penumbras de este mundo y entremos a la luz celestial y veamos el Santo rostro del Buen Dios exclamaremos: ¡Mamá! Porque yo creo que Dios no es padre, yo creo que Dios es Madre
- Acrela -
===================
GLOSARIO
PUREPECHA: adj./s. De un pueblo de las regiones lacustre y momtañosa en el estado de Michoacán; tarasco./ Lengua que habla este pueblo.
del centro de Michoacán.
CHICHIHUA: Mujer que cría una criatura ajena.
En la tradición michoacana, mujer que recibe,
venera y festeja la imagen del Niño Dios en su casa.
===================
JUEVES DE PLUMA AJENA
(Marcos Rafael Blanco Belmonte)
De aquel rincón bañado por los fulgores
del sol que nuestro cielo triunfante llena;
de la florida tierra donde entre flores
se deslizó mi infancia dulce y serena;
envuelto en los recuerdos de mi pasado,
borroso cual lo lejos del horizonte,
guardo el extraño ejemplo, nunca olvidado,
del sembrador más raro que hubo en el monte.
Aún no sé si era sabio, loco o prudente
aquel hombre que humilde traje vestía;
sólo sé que al mirarle toda la gente
con profundo respeto se descubría.
Y es que acaso su gesto severo y noble
a todos asombraba por lo arrogante:
¡Hasta los leñadores mirando al roble
sienten las majestades de lo gigante!
Una tarde de otoño subí a la sierra
y al sembrador, sembrando, miré risueño.
¡Desde que existen hombres sobre la tierra
nunca se ha trabajado con tanto empeño!
Quise saber, curioso, lo que el demente
sembraba en la montaña sola y bravía;
el infeliz oyóme benignamente
y me dijo con honda melancolía:
-Siembro robles y pinos y sicomoros;
quiero llenar de frondas esta ladera,
quiero que otros disfruten de los tesoros
que darán estas plantas cuando yo muera.
-¿Por qué tantos afanes en la jornada
sin buscar recompensa? dije. Y el loco
murmuró, con las manos sobre la azada:
-Acaso tú imagines que me equivoco;
acaso, por ser niño, te asombre mucho
el soberano impulso que mi alma enciende;
por los que no trabajan, trabajo y lucho,
si el mundo no lo sabe, ¡Dios me comprende!
Hoy es el egoísmo torpe maestro
a quien rendimos culto de varios modos:
si rezamos, pedimos sólo el pan nuestro.
¡Nunca al cielo pedimos pan para todos!
En la propia miseria los ojos fijos,
buscamos las riquezas que nos convienen
y todo lo arrostramos por nuestros hijos.
¿Es que los demás padres hijos no tienen?...
Vivimos siendo hermanos sólo en el nombre
y, en las guerras brutales con sed de robo,
hay siempre un fratricida dentro del hombre,
y el hombre para el hombre siempre es un lobo.
Por eso cuando al mundo, triste contemplo,
yo me afano y me impongo ruda tarea
y sé que vale mucho mi pobre ejemplo,
aunque pobre y humilde parezca y sea.
¡Hay que luchar por todos los que no luchan!
¡Hay que pedir por todos los que no imploran!
¡Hay que hacer que nos oigan los que no escuchan!
¡Hay que llorar por todos los que no lloran!
Hay que ser cual abejas que en la colmena
fabrican para todos dulces panales.
Hay que ser como el agua que va serena
brindando al mundo entero frescos raudales.
Hay que imitar al viento, que siembra flores
lo mismo en la montaña que en la llanura.
Y hay que vivir la vida sembrando amores,
con la vista y el alma siempre en la altura.
Dijo el loco, y con noble melancolía
por las breñas del monte siguió trepando,
y al perderse en las sombras, aún repetía:
¡Hay que vivir sembrando! ¡Siempre sembrando!
De aquel rincón bañado por los fulgores
del sol que nuestro cielo triunfante llena;
de la florida tierra donde entre flores
se deslizó mi infancia dulce y serena;
envuelto en los recuerdos de mi pasado,
borroso cual lo lejos del horizonte,
guardo el extraño ejemplo, nunca olvidado,
del sembrador más raro que hubo en el monte.
Aún no sé si era sabio, loco o prudente
aquel hombre que humilde traje vestía;
sólo sé que al mirarle toda la gente
con profundo respeto se descubría.
Y es que acaso su gesto severo y noble
a todos asombraba por lo arrogante:
¡Hasta los leñadores mirando al roble
sienten las majestades de lo gigante!
Una tarde de otoño subí a la sierra
y al sembrador, sembrando, miré risueño.
¡Desde que existen hombres sobre la tierra
nunca se ha trabajado con tanto empeño!
Quise saber, curioso, lo que el demente
sembraba en la montaña sola y bravía;
el infeliz oyóme benignamente
y me dijo con honda melancolía:
-Siembro robles y pinos y sicomoros;
quiero llenar de frondas esta ladera,
quiero que otros disfruten de los tesoros
que darán estas plantas cuando yo muera.
-¿Por qué tantos afanes en la jornada
sin buscar recompensa? dije. Y el loco
murmuró, con las manos sobre la azada:
-Acaso tú imagines que me equivoco;
acaso, por ser niño, te asombre mucho
el soberano impulso que mi alma enciende;
por los que no trabajan, trabajo y lucho,
si el mundo no lo sabe, ¡Dios me comprende!
Hoy es el egoísmo torpe maestro
a quien rendimos culto de varios modos:
si rezamos, pedimos sólo el pan nuestro.
¡Nunca al cielo pedimos pan para todos!
En la propia miseria los ojos fijos,
buscamos las riquezas que nos convienen
y todo lo arrostramos por nuestros hijos.
¿Es que los demás padres hijos no tienen?...
Vivimos siendo hermanos sólo en el nombre
y, en las guerras brutales con sed de robo,
hay siempre un fratricida dentro del hombre,
y el hombre para el hombre siempre es un lobo.
Por eso cuando al mundo, triste contemplo,
yo me afano y me impongo ruda tarea
y sé que vale mucho mi pobre ejemplo,
aunque pobre y humilde parezca y sea.
¡Hay que luchar por todos los que no luchan!
¡Hay que pedir por todos los que no imploran!
¡Hay que hacer que nos oigan los que no escuchan!
¡Hay que llorar por todos los que no lloran!
Hay que ser cual abejas que en la colmena
fabrican para todos dulces panales.
Hay que ser como el agua que va serena
brindando al mundo entero frescos raudales.
Hay que imitar al viento, que siembra flores
lo mismo en la montaña que en la llanura.
Y hay que vivir la vida sembrando amores,
con la vista y el alma siempre en la altura.
Dijo el loco, y con noble melancolía
por las breñas del monte siguió trepando,
y al perderse en las sombras, aún repetía:
¡Hay que vivir sembrando! ¡Siempre sembrando!
miércoles, 2 de julio de 2014
MIÉRCOLES DE LIBRO
HISTORIA DEL TIEMPO
(Del Big Bang a los Agujeros Negros)
Stephen Hawking
Capítulo 2: ESPACIO Y TIEMPO (Páginas: 45 – 57)
En relatividad, no existe una distinción real
entre las coordenadas espaciales y la temporal.
La superficie terrestre es bidimensional porque
la posición de un punto en ella puede ser especificada por medio de dos
coordenadas, latitud y longitud.
Un rayo de luz del sol sigue la línea diagonal
y tarda cuatro años en ir del sol a Alfa Centauro.
Las ecuaciones de Maxwell predecían que la velocidad
dela luz debería de ser la misma cualquiera que fuera la velocidad de la
fuente.
Cuando miramos al universo, lo vemos tal como
fue en el pasado.
Si se ignoran los efectos gravitatorios, tal y
como Einstein y Poincaré hicieron en 1905, uno tiene lo que se lama la teoría
de la relatividad especial. Nada puede viajar más rápido que la velocidad dela
luz.
La teoría de la relatividad especial tuvo un
gran éxito al explicar por qué la velocidad de la luz era la misma para todos
los observadores. Sin embargo, la teoría era inconsistente con la teoría de la
gravitación de Newton, que decía que los objetos se atraían mutuamente con una
fuerza dependiente de la distancia entre ellos. En otras palabras, los efectos
gravitatorios deberían viajar con velocidad infinita, en vez de con una
velocidad igual o menor que la de la luz como la teoría de la relatividad
especial requería. Einstein realizó entre 1908 y 1914 varios intentos, sin
éxito, para encontrar una teoría de la gravedad que fuera consistente con la
relatividad especial. Finalmente, en 1915, propuso lo que hoy en día se conoce
como la teoría de la relatividad general.
Einstein hizo la sugerencia revolucionaria de
que la gravedad no es una fuerza como las otras, sino que es una consecuencia
de que el espacio-tiempo no sea plano, como previamente se había supuesto: es
espacio-tiempo está curvado, o “deformado”, por la distribución de masa y
energía en él presente. Los cuerpos como la tierra no están forzados a moverse
en órbitas curvas por una fuerza llamada gravedad; en vez de esto, ellos siguen
la trayectoria más parecida de una línea recta en un espacio curvo, es decir,
lo que se conoce como una geodésica. Una geodésica es el camino más corto (o
más largo) entre dos puntos cercanos. Por ejemplo, la superficie de la tierra
es un espacio curvo bidimensional. Las geodésicas en la tierra se llaman
círculos máximos, y son el camino más corto entre dos puntos.
La masa del sol curva el espacio-tiempo de tal
modo que, a pesar de que la tierra sigue un camino recto en el espacio tiempo
cuadrimensional, nos parece que se mueve en una órbita circular en el espacio
tridimensional.
Los rayos de luz también deben seguir geodésicas
en el espacio-tiempo. De nuevo el hecho de que el espacio-tiempo sea curvo
significa que la luz ya no parece viajar en líneas rectas en el espacio. Así,
la relatividad general predice que la luz debería ser desviada por los campos
gravitatorios. La luz de una estrella distante, que pase cerca del sol, será
desviada un pequeño ángulo, con lo cual la estrella parecerá estar, para un
observador en la tierra. Sin embargo, dado que la tierra gira alrededor del
sol, deferentes estrellas parecen pasar por detrás del sol y su luz es
desviada.
Otra predicción de la relatividad general es
que el tiempo debería trascurrir más lentamente cerca de un cuerpo de gran masa
como la tierra. Ello se debe a que hay una relación entre la energía de la luz
y su frecuencia (es decir, el número de ondas de luz por segundo): cuanto mayor
es la energía, mayor es la frecuencia. Cuando la luz viaja hacia arriba en el
campo gravitatorio terrestre, pierde energía y, por lo tanto, su frecuencia
disminuye. (Esto significa que el período de tiempo entre una creta de la onda
y la siguiente aumenta). A alguien situado arriba le parecería que todo lo que
pasara abajo, en la tierra transcurriría más lentamente. Esta predicción fue
comprobada en 1962, usándose un par de relojes muy precisos instalados en l
aparte superior e inferior de un depósito de agua. Se encontró que el de abajo,
que estaba más cerca de la tierra, iba más lento, de acurdo exactamente con la
relatividad general.
Las leyes de Newton del movimiento acabaron con
la idea de un aposición absoluta en el espacio. La teoría de la relatividad
elimina el concepto de un tiempo
absoluto. Consideremos un par de gemelos. Supongamos que uno de ellos se va a
vivir a la cima de una montaña, mientras que el otro permanece al nivel del
mar. El primer gemelo envejecerá más rápidamente que el segundo. Así, si
volvieran a encontrarse, uno sería más viejo que el otro. En este caso, la diferencia
de edad sería muy pequeña, pero sería mucho mayor si uno de los gemelos se
fuera de viaje, en una nave espacial a una velocidad cercana a la de la luz.
Cuando volviera, sería mucho más joven que el que se quedó en la tierra. Esto se conoce como la paradoja de los
gemelos, pero es sólo una paradoja si uno tiene siempre metida en la cabeza la
idea de un tiempo absoluto en la teoría de la relatividad no existe un tiempo
absoluto único, sino que cada individuo posee su propia medida personal del tiempo, medida que depende de
dónde está y de cómo se mueve.
Antes de 1915, se pensaba en el espacio y en el
tiempo como si se tratara de un marco fijo en el que los acontecimientos tenían
lugar, pero que no estaba afectado por lo que en él sucediera. Era natural
pensar que el espacio y el tiempo habían existido desde siempre.
La situación es, sin embargo, totalmente
diferente en el teoría de la relatividad general. En ella, el espacio y el
tiempo son cantidades dinámicas: cuando un cuerpo se mueve, o una fuerza actúa,
afecta a la curvatura del espacio y del tiempo, y, en contrapartida, la estructura
del espacio-tiempo afecta al modo en que los cuerpos se mueven y las fuerzas actúan.
El espacio y el tiempo no sólo afectan, sino que también son afectados por todo
aquello que sucede en el universo. De la misma manera que no se puede hablar
acerca de los fenómenos del universo sin las nociones de espacio y tiempo, en
relatividad general no tiene sentido hablar de espacio y del tiempo fuera de
los límites del universo.
En las décadas siguientes al descubrimiento de
la relatividad general, estos nuevos conceptos de espacio y tiempo iban a
revolucionar nuestra imagen del universo. La vieja idea de un universo
esencialmente inalterable que podría haber existido, y que podría continuar
existiendo pro siempre, fue reemplazada por el concepto de un universo
dinámico, en expansión que parecía haber comenzado hace cierto tiempo finito y
que podría acabar en un tiempo finito en el futuro. La teoría de la relatividad
general de Einstein implicaba que el universo debía tener un principio y,
posiblemente, un final.
martes, 1 de julio de 2014
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