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Humor, Frases, Poesía, Refranes, Cartones, Historias, Reflexiones y Música

lunes, 15 de diciembre de 2014

LUNES DE CHISTE (Clasificación C)

1.         Don Senilio, nonagenario caballero, conoció a doña Pasita, dama de 80 años de edad. Ella lo invitó a su casa, y después de beberse media botella de rompope, y de bailar al compás de la música de Lara, compartieron los dos el amoroso trance. Una semana después don Senilio sintió cierto cosquilleo en la alusiva parte. Acudió a la consulta del doctor Ken Hosanna. El facultativo, después de practicarle un breve examen, le preguntó: “¿Tuvo usted actividad sexual recientemente?”. Don Senilio contestó que sí. Volvió a inquirir el médico: “¿Recuerda usted a la mujer con quien hizo el amor, y dónde vive?”. El añoso señor volvió a afirmar. “Muy bien -le indicó entonces el galeno-. Apresúrese a ir con ella ahora mismo. Está usted empezando a terminar”…

2.         Nalgarina Grandchichier, vedette de moda, se probaba un vestido en una tienda. Se mira al espejo y le pregunta a la vendedora  si el vestido que se estaba probando en la tienda tenía el escote demasiado pronunciado. Inquirió a su vez la vendedora: "Perdone, ¿es usted de vello en pecho?". "¡Claro que no!" -exclamó molesta Nalgarina. Le dice la otra: "Entonces el escote sí está demasiado pronunciado"… 

3.         La Señorita Himenia Sinpitier, madura solterona, fue a la ciudad a visitar al famoso ginecólogo el Doctor Wetnose, y le dijo: “Doctor, me da mucha pena, porque soy mujer recatada, pero entiendo que usted es el especialista a quien debo acudir. Fíjese que me han salido en la parte interna de ambos muslos unas extrañas manchas verdes y temo que sea cáncer. Procedió el facultativo a hacer la revisión correspondiente y luego le preguntó a la señorita: "¿Está usted casada con un gitano?". "¡No! ¡cómo cree! Ni mi novio es. Es un pretendiente por ahí, al que no pienso hacerle caso; y sí, es un gitano que ha llegado a mi pueblo, pero nada más" -respondió ella indignada por las palabras del galeno pero sorprendida por su perspicacia. Le indica el doctor Wetnose: "Entonces, dígale a su pretendiente que lo engañaron. Las arracadas que le vendieron no son de oro". (No le entendí).


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