jueves, 30 de octubre de 2014
miércoles, 29 de octubre de 2014
MIÉRCOLES DE LIBRO: HISTORIA DEL TIEMPO (Del Big Bang a los Agujeros Negros) Stephen Hawking
Capítulo 6: LOS AGUJEROS NEGROS (Páginas 119 –127)
Estrellas con masas superiores al límite de
Chandrasekhar tiene, por el contrario, un gran problema cuando se les acaba el
combustible. En algunos casos consigue explotar, o se las arreglan para
desprenderse de la suficiente materia como para reducir su peso por debajo del
límite y evitar así un catastrófico colapso gravitatorio; pero es difícil
pensar que esto ocurra siempre, independientemente de lo grande que sea la
estrella. Eddington pensó que era simplemente imposible que una estrella
pudiera colapsarse y convertirse en un punto. Einstein escribió un artículo en
el que sostenía que las estrellas no podrían encogerse hasta tener un tamaño
nulo.
Chandrasekhar había demostrado que el principio
de exclusión no podría detener el colapso de una estrella más masiva que el
límite de Chandrasekhar. Robert Oppenheimer, en 1939, sugería que no habría
consecuencias observables (sobre qué le sucedería a tal estrella) que pudieran
ser detectadas por un telescopio de su época. Después de la segunda guerra
mundial, el problema del colapso gravitatorio fue ampliamente olvidado, ya que
la mayoría de los científicos se vieron atrapados en el estudio de lo que
sucede a escala atómica y nuclear. En los años sesenta, no obstante, el interés
por los problemas de gran escala de la astronomía y la cosmología fue
resucitado a causa del aumento en el número y categoría de las observaciones
astronómicas, ocasionado por la aplicación de la tecnología moderna.
Cuando la estrella se ha reducido hasta un
cierto radio crítico, el campo gravitatorio en la superficie llega a ser tan
intenso, que los conos de luz se inclinan tanto hacia dentro que la luz ya no
puede escapar. De acuerdo con la teoría de la relatividad, nada puede escapar, tampoco lo puede hacer ningún
otro objeto; todo es arrastrado por el campo gravitatorio. Por lo tanto, se
tiene un conjunto de sucesos, una región del espacio-tiempo, desde donde no se
puede escapar y alcanzar a un observador lejano. Esta región es lo que hoy en
día llamamos un agujero negro. Su frontera se denomina el horizonte de sucesos
y coincide con los caminos de los rayos luminosos que están justo a punto de escapar
del agujero negro, pero no lo consigue.
Para entender lo que se vería si uno observara
cómo se colapsa una estrella para formar un agujero negro, hay que recordar que
en la teoría de la relatividad no existe un tiempo absoluto. Cada observador
tiene su propia medida del tiempo. El tiempo para alguien que esté en una
estrella será diferente al de otra persona lejana, debido al campo gravitatorio
de es estrella.
Se cree que existen objetos mayores en el
universo que también pueden sufrir un colapso gravitatorio, y producir agujeros
negros.
El trabajo que Roger Penrose y yo hicimos entre
1965 y 1970 demostró que, de acuerdo con la relatividad general, debe haber una
singularidad de densidad y curvatura del espacio-tiempo infinitas dentro de un
agujero negro. La situación es parecida al big bang al principio del tiempo, sólo
que sería el final, en vez del principio del tiempo, para el cuerpo que se
colapsa. En esta singularidad, tanto las leyes de la ciencia como nuestra
capacidad de predecir el futuro fallarían totalmente. No obstante, cualquier
observador que permanecería fuera del agujero negro no estaría afectado por
este fallo de capacidad de predicción, porque ni la luz ni cualquier otra señal
podrían alcanzarle desde la singularidad. Este hecho notable llevó a Roger
Penrose a proponer la hipótesis de la censura cósmica. En otras palabras, las
singularidades producidas por un colapso gravitatorio sólo ocurren en sitios
como los agujeros negros, en donde están decentemente ocultas por medio de un
horizonte de sucesos, para no ser vistas desde fuera. Estrictamente, esto es lo
que se conoce como la hipótesis débil de la censura cósmica: protege a los
observadores que se quedan fuera del agujero negro de las consecuencias de la
crisis de predicción que ocurre en la singularidad.
La singularidad siempre estaría en su futuro y
nunca en su pasado. La versión fuerte de la hipótesis de la censura cósmica nos
dice que las singularidades siempre estarán, o bien enteramente en el futuro,
como la singularidades de colapsos gravitatorios, o bien enteramente en el
pasado, como el big bang.
Nada puede escapar del agujero negro a través
del horizonte de sucesos. El horizonte de sucesos es el camino en el espacio-tiempo
de la luz que está tratando de escapar del agujero negro, y nada puede
viajar más rápido que la luz.
La relatividad general predice que los objetos
pesados en movimiento producirán la emisión de ondas gravitatorias, rizos en la
curvatura del espacio que viajan a la velocidad de la luz. Dichas ondas son
similares a las ondas luminosas, que son rizos del campo electromagnético, pero
mucho más difíciles de detectar. Al igual que la luz, se llevan consigo energía
de los objetos que las emiten. Un sistema de objetos masivos se estabilizará finalmente
en un estado estacionario, ya que la energía de cualquier movimiento se
perdería en la emisión de ondas gravitatorias. ¡Esto significa que la Tierra
tardará unos mil billones de billones de años en chocar con el Sol!
Durante el colapso gravitatorio de una estrella
para formar un agujero negro, los movimientos serían mucho más rápidos, por lo que
el ritmo de emisión de energía sería mucho mayor. Así pues, no se tardaría
demasiado en llegar a un estado estacionario. Y si los agujeros negros fueran
tan complicados como los objetos que se colapsan para formarlos, podría ser muy
difícil realizar cualquier predicción sobre agujeros negros en general.
martes, 28 de octubre de 2014
lunes, 27 de octubre de 2014
LUNES DE CHISTE (Clasificación A)
1- Uglilia, mujer fea, dejó en su
testamento su cuerpo a la ciencia. Ahora la ciencia está tratando de hacer que
el testamento se declare nulo…
2- En
la cantina un borrachito declaró en voz alta: “Todos los políticos son
ladrones”. Al oír aquello un tipo membrudo y mal encarado se levantó de su
mesa, fue hacia el que había dicho aquello y le habló en tono desafiante:
“Retire sus palabras, señor mío. Me han ofendido”. Inquirió el otro: “Perdone
usted, no sabía que era político”. “No soy político -respondió el hombre-. Soy ladrón”…
3- Un rico estadounidense contrató a un
mexicano para que le cuidara su casa, pues iba a hacer un largo viaje. “Yo
encargarte mucho a mi perro -le dice-. Ser un animal muy inteligente: saber
sumar, restar, multiplicar y dividir, para lo cual dibujar con la pata derecha
los números en la tierra del jardín. Yo darte dinero para su alimento. Tú
comprarle croquetas de las más caras y agua Perrier, pues él no tomar de otra”.
Le dio el míster al mexicano una muy buena cantidad de dólares al mexicano para
la atención del perro, tras de lo cual emprendió el viaje. El paisano, desde
luego, se embolsó los dólares, y le daba al desdichado can las sobras de su
comida. Acostumbraba el tipo comer mucho chile, de modo que cuando el yanqui
regresó a la casa halló al lacerado perro arrastrándose de pompas en la tierra,
por la picazón que sentía en salva sea la parte. “¡Oh my God¡ -clamó el
americano con desesperación-. ¿Qué haberle hecho tú a mi perrito?”. “Nada,
mister -respondió muy tranquilo el mexicano-. Lo que pasa es que estaba
haciendo unas operaciones matemáticas, y yo creo que se equivocó en una, porque
la está borrando”...
jueves, 23 de octubre de 2014
MIÉRCOLES DE LIBRO (HISTORIA DEL TIEMPO / Del Big Bang a los Agujeros Negros / Stephen Hawking)
Capítulo 6: LOS AGUJEROS NEGROS (Páginas 115 –119 )
El término agujero negro tiene un origen muy
reciente. Fue acuñado en 1969 por el científico norteamericano John Wheeler.
Debido a la dualidad onda/corpúsculo de la mecánica cuántica, la luz puede ser
considerada como una onda y como una partícula. El descubrimiento de Roemer de
que la luz viaja a una velocidad finita, significó el que la gravedad pudiera
tener un efecto importante sobre la luz. John Michell, en 1783 señalaba que una
estrella que fuera suficientemente masiva y compacta tendría un campo gravitatorio
tan intenso que la luz no podría escapar: la luz emitida desde la superficie de
la estrella sería arrastrada de vuelta hacia el centro por la atracción
gravitatoria de la estrella, antes de que pudiera llegar muy lejos. Michel
sugirió que podría haber un gran número de estrellas de este tipo. A pesar de
que no seríamos capaces de verlas porque su luz no nos alcanzaría, sí
notaríamos su atracción gravitatoria. Estos objetos son los que hoy en día
llamamos agujeros negros, ya que esto es precisamente lo que son: huecos negros
en el espacio.
La velocidad de la luz es fija. No apareció una
teoría consistente de cómo la gravedad afecta a la luz hasta que Einstein
propuso la relatividad general, en 1915.
Para entender cómo se podría formar un agujero
negro, tenemos que tener ciertos conocimientos acerca del ciclo vital de una
estrella. Una estrella se forma cuando una gran cantidad de gas, principalmente
hidrógeno, comienza a colapsar sobre sí mismo debido a su atracción
gravitatoria. Conforme se contrae, sus átomos empiezan a colisionar entre sí,
cada vez con mayor frecuencia y a mayores velocidades: el gas se calienta. Con
el tiempo, el gas estará tan caliente que cuando los átomos de hidrógeno
choquen ya no saldrán rebotados, sino que se fundirán formando helio. El calor
desprendido por la reacción que es como una explosión controlada de una bomba
de hidrógeno, hace que la estrella brille. Este calor adicional también aumenta
la presión del gas hasta que ésta es suficiente para equilibrar la atracción
gravitatoria, y el gas deja de contraerse. Las estrellas permanecerán estables
en esta forma por un largo período, con el calor de las reacciones nucleares
equilibrando la atracción gravitatoria. Finalmente, sin embargo, la estrella
consumirá todo su hidrógeno y los otros combustibles nucleares.
Paradójicamente, cuanto más combustible posee una estrella al principio, más
pronto se le acaba. Esto se debe a que cuanto más masiva es la estrella, más
caliente tiene que estar para contrarrestar la atracción gravitatoria, y, cuanto
más caliente está, más rápidamente utiliza su combustible. Nuestro sol tiene
probablemente suficiente combustible para otros cinco mil millones de años
aproximadamente, pero estrellas más masivas pueden gastar todo su combustible
en tan sólo cien millones de años, mucho menos que la edad del universo. Cuando
una estrella se queda sin combustible, empieza a enfriarse y por lo tanto a
contraerse. Lo que puede sucederle a partir de ese momento sólo se empezó a
entender al final de los años veinte.
En 1928, Subrahmanyan Chandrasekhar calculó lo
grande que podría llegar a ser una estrella que fuera capaz de soportar su
propia gravedad, una vez que hubiera gastado todo su combustible. La idea era
la siguiente: cuando la estrella se reduce en tamaño, las partículas materiales
están muy cerca unas de otras, y así, de acuerdo con el principio de exclusión
de Pauli, tienen que tener velocidades muy diferentes. Esto hace que se alejen unas
de otras, lo que tiende a expandir a la estrella. Una estrella puede, por lo
tanto mantenerse con un radio constante, debido a un equilibrio entre la atracción
de la gravedad y la repulsión que surge del principio de exclusión, de la misma
manera que antes la gravedad era compensada por el calor.
Cuando la estrella fuera suficientemente densa,
la repulsión debida al principio de exclusión sería menor que la atracción de
la gravedad. Chandrasekhar calculó que una estrella fría de más de
aproximadamente una vez y media la masa del Sol no sería capaz de soportar su propia
gravedad.
Si una estrella posee una masa menor que el
límite de Chandrasekhar, puede finalmente cesar de contraerse y estabilizarse
en un posible estado final, como una estrella “enana blanca”, con un radio de
unos pocos miles de kilómetros y una densidad de decenas de toneladas por
centímetro cúbico. Una enana blanca se sostiene pro la repulsión.
Landau señaló que existía otro posible estado
final para una estrella, también con una masa límite de una o dos veces la masa
del sol, pero mucho más pequeña incluso que una enana blanca. Estas estrellas
se mantendrían gracias a la repulsión debida al principio de exclusión entre
neutrones y portones, en vez de entre electrones. Se les llamó por eso
estrellas de neutrones. Tendrían un radio de unos quince kilómetros
aproximadamente y una densidad de decenas de millones de toneladas por
centímetro cúbico.
martes, 21 de octubre de 2014
lunes, 20 de octubre de 2014
LUNES DE CHISTE (Clasificación C)
1.
Pepito tenía 4 añitos cuando le preguntó a su mami:
“¿Cómo nacen los bebés?”. Respondió la señora: “Los trae la cigüeña”. Volvió a
preguntar Pepito: “¿Y quién se está follando a la cigüeña?”.
2.
El doctor Duerf, célebre analista, le mostró a su
paciente, mujer soltera ya muy entrada en años, un cartón con un dibujo
abstracto. Le preguntó: "¿Qué ve?". Respondió la mujer. "Veo una
picha". El facultativo sacó otro cartón: "¿Ahora qué ve?".
"Veo una picha" -repitió ella. Tercer cartón: "¿Qué ve?".
"Una picha". "Señorita -dictaminó el psiquiatra-, trae usted un
serio desorden mental". Replicó la
mujer: "Y usted trae desabrochada la bragueta".
3.
Nemoroso, ranchero en flor de edad, consiguió por fin
que la Micaila, agraciada doncella campesina, accediera a entregarle la flor
nunca tangida de su virginidad. Buscaron un grato paraje en la solitud de la
floresta umbría, y ahí empezaron a abrazarse y besarse con ardimiento ignito
arrullados por la música que hacían las cristalinas linfas al correr sobre las
guijas del riachuelo, y por el canto de una tórtola zurita que desde las ramas
de un aromoso cedro. Encendidos de pasión los dos amantes se despojaron
mutuamente de sus ropas, igual que hicieron Dafnis y Cloe en el romance
pastoril de Longo. Nemoroso tendió a Micaila sobre la muelle arena de la riba,
y luego procedió a consumar con delicadeza el bucólico desposorio. La emoción
del momento, sin embargo, no fue suficiente para que el silvestre galán dejara
de advertir la insólita conducta de su amada. Empezó la garrida muchacha a
menearse con movimientos que a él le parecieron demasiado eróticos. Subía y
bajaba las caderas con formidable impulso; les imprimía un movimiento circular
igual que si con ellas estuviera escribiendo la letra o; se meneaba con giros
impetuosos que de inmediato pusieron a su amador al borde del eretismo o
espasmo de la culminación. Salió el muchacho del santuario del deliquio y con
recelo interrogó a la moza: “Dime la verdad, Micaila: ¿es ésta la primera vez
que un hombre te hace obra de varón?”. “Claro que sí -respondió ella ofendida
al oír esas palabras de dubitación-. ¿Por qué me lo preguntas?”. Respondió él,
suspicaz: “Porque tus convulsivos movimientos, tus ondulantes giros y tus
sinuosos meneos, balanceos, contoneos y zarandeos no son propios de una
señorita”. “Te equivocas -replicó la zagala-. Sí son propios de una señorita.
¡De una señorita a quien el pendejo de su novio acostó sobre un hormiguero!”.
lunes, 13 de octubre de 2014
LUNES DE CHISTE (Clasificación A)
1. Don Maizoro, campesino, que había emigrado de su pueblo a la capital ya hace unos buenos años, le decía a su compadre, Silvestre, también campesino emigrado: “Me preocupa su ahijado. Ya está en edad de tener sexo, y una de estas jóvenes capitalinas y modernas podría trasmitirle un herpes, una gonorrea, o contagiarle el sida. ¡Cómo quisiera yo que se encontrara una muchacha buena, a la antigüita, que lo llenara de piojos, liendres o de ladillas!”...
2. La dueña del único prostíbulo que había en el pueblo hizo una importante contribución en dinero para la reconstrucción del templo parroquial. En la junta del comité de obras el buen Padre Arsilio dudaba si aceptar o no ese donativo. De entre los feligreses surgió una voz: “Acéptelo, padrecito. A fin de cuentas es dinero aportado por todos nosotros”.
3. Empédocles Etílez, el borrachín del pueblo, estaban bebiendo en la cantina del lugar. Se le acerca Floripondio todo temulento, y le dice con tono sugerente, "Don Empedito, le pido un favor:, yo creo ya debo estar muy borracho porque todo lo veo doble. ¿No me puede usted llevar cargando hasta mi cuarto?''. "Pos no seas pendejo Flori, -respondió Empédocles-. Cierra un ojo y así lárgate''...
sábado, 11 de octubre de 2014
viernes, 10 de octubre de 2014
VIERNES DE PUNTACHO
ABRE EL DIA EL SOL con su cálida certeza cotidiana. Cierra su panadería
don Vidalito, mi abuelito, para ir a ofrecer su pan, con la certeza de su
esperanza, que también es cálida y cotidiana; se persigna. Sus padres le
enseñaron el oficio de la panadería y él lo continúa. Quizá le enseñaron el, también sagrado, oficio de
signarse, en su frente, al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. A Ellos
encomienda su jornada porque en Ellos confía. El Buen Padre, que es sabio,
viéndolo desde lo alto, igual signa en su frente otra trinidad: el nombre de don
Vidalito el de su Esposa y el de su Hija. Dios también les encomienda su
jornada y en ellos tiene fe. Y es que el Creador puso un tope a su hacer de la
nada, -que es crear- para que sus hijos participaran de su acto, su, “casi”
exclusivo, atributo de crear mediante su trabajo. Porque su creación no es más
que dotar de poder a don Vidalito para que cree y moldee pan de su pobreza, (su
nada).
Al final del día, aunque le sobran todavía algunos panes en su canasto, don
Vidalito da gracias al Creador, porque él entiende, al igual que el Sabio Divino, que en
la creación -que es trabajo honrado- y en el trabajo honrado -que es creación- nada
falta ni nada sobra.
Don Vidalito se signa para que se divinice él, su trabajo y su familia;
Dios se signa para que se humanice El, su trabajo y su creación entera.
--- Acrela ---
GLOSARIO:
- CREAR: Producir algo de la nada. Acto exclusivo de Dios.
jueves, 9 de octubre de 2014
miércoles, 8 de octubre de 2014
MIÉRCOLES DE LIBRO (HISTORIA DEL TIEMPO (Del Big Bang a los Agujeros Negros) Stephen Hawking
Capítulo 5: LAS PARTÍCULAS ELEMENTALES Y LAS
FUERZAS DE LA NATURALEZA (Páginas 107- 113)
La más interesante de ellas es la predicción de
que los protones, que constituyen gran parte de la masa de la materia
ordinaria, pueden decaer espontáneamente en partículas más ligeras, tales como
antielectrones. En la energía de la gran unificación no existe ninguna
diferencia esencial entre un quark y un antielectrón. La posibilidad de
desintegración espontánea del protón no se puede medir experimentalmente.
Ningún experimento ha producido una evidencia
definitiva sobre el decaimiento del protón o del neutrón. La vida media del
protón debe ser mayor de diez millones de billones de billones de años (1 con
treinta y un ceros).
Aunque es muy difícil observar el decaimiento
espontáneo de protones, puede ser que nuestra propia existencia sea un a
consecuencia del proceso inverso, la producción de protones, o más simplemente
de quarks, a partir de un situación inicial en la que no hubiese más que quarks
y antiquarks, que es la manera más natural de imaginar que empezó el universo.
La materia de la Tierra está formada principalmente por protones y neutrones,
que a su vez están formados por quarks. No existen antiprotones o
antineutrones, hechos de antiquarks, excepto unos pocos que los físicos
producen en grandes aceleradores de partículas. En la materia de nuestra galaxia no hay antiprotones o antineutrones, a
parte de unos pocos que se producen como pares partícula/antipartícula en
colisiones de altas energías. Si hubiera extensas regiones de antimateria en
nuestra galaxia, esperaríamos observar grandes cantidades de radiación
proveniente de los límites entre las regiones de materia y antimateria.
No tenemos evidencia directa de si en otras
galaxias la materia está formada por protones y neutrones o por antiprotones y
antineutrones, pero tiene que ser o lo uno o lo otro; no puede haber una mezcla
dentro de una misma galaxia, porque en ese caso observaríamos de nuevo una gran
cantidad de radiación producida por las aniquilaciones. Por tanto creemos que
todas las galaxias están compuestas por quarks en vez de por antiquarks; parece
inverosímil que algunas galaxias fueran de materia y otras de antimateria.
¿Por qué debería haber tantísimos más quarks
que antiquarks? ¿Por qué no existe el mismo número de ellos? Es ciertamente una
suerte para nosotros que sus cantidades sean desiguales porque, si hubieran
sido las mismas, casi todos los quarks y antiquarks se hubieran aniquilado
entre sí en el universo primitivo y hubiera quedado un universo lleno de
radiación, pero apenas nada de materia. No habría habido entonces ni galaxias,
ni estrellas, ni planetas sobre lso que la vida humana pudiera desarrollarse. Hubo
un tiempo, en los primeros instantes del universo, en que éste estaba tan
caliente que las energías de las partículas eran tan altas que estas
transformaciones (quarks en antielectrones, antiquarks en electrones y de
electrones y antielectrones en atiquarks y quarks) podrían tener lugar. ¿Pero
por qué debería esto suponer la existencia de más quarks que antiquarks? La
razón es que las leyes de la física no son exactamente las mismas para
partículas que para antipartículas.
Hasta 1956, se creía que las leyes de la física
poseían tres simetrías independientes llamadas C, P, y T. La simetría C
significa que las leyes son las mismas para partículas y para antipartículas.
La simetría P implica que las leyes son las mismas para una situación
cualquiera y para su imagen especular )la imagen especular de una partícula
girando hacia la derecha es la misma partícula, girando hacia la izquierda). La
simetría T significa que si se invirtiera la dirección del movimiento de todas
las partículas y antipartículas, el sistema volvería a ser igual a como fue
antes: en otras palabras, las leyes son las mismas en las direcciones hacia
delante y hacia atrás del tiempo.
En 1956, dos físicos norteamericanos, Tsung-Dao
Lee y Chen Ning Yang, sugirieron que la fuerza débil no posee de hecho la
simetría P. En otras palabras, la fuerza débil haría evolucionar el universo de
un modo diferente a como evolucionaría la imagen especular del mismo. Encontraron
también que la fuerza débil no poseía la simetría C. Es decir, un universo
formado por antipartículas se comportaría de manera diferente al nuestro. Sin
embargo, parecía que la fuerza débil sí poseía la simetría combinada CP. Es
decir, el universo evolucionaría de la misma manera que su imagen especular si,
además, cada partícula fuera cambiada por su antipartícula. Sin embargo, en
1964 dos norteamericanos más, J. W. Cronin y Val Fitch, descubrieron que ni
siquiera la simetría CP se conservaba en la desintegración de ciertas partículas
llamadas mesones-K.
Existe un teorema matemático según el cual cualquier
teoría que obedezca a la mecánica cuántica y a la relatividad deber siempre
poseer la simetría combinada CPT. En otras palabras, el universo se tendría que
comportar igual si se reemplazaran las partículas por antipartículas, si se
tomara la imagen especular y se invirtiera la dirección del tiempo. Pero Cronin y Fitch probaron que si se reemplazaban
las partículas por antipartículas y se tomaba la imagen especular, pero no se
invertía la dirección del tiempo, entonces el universo no se comportaría igual.
Las leyes de la física tienen que cambiar, por lo tanto, si se invierte la
dirección del tiempo: no poseen, pues, la simetría T.
Ciertamente, el universo primitivo no posee la
simetría T: cuando el tiempo avanza, el universo se expande; si el tiempo
retrocediera, el universo se contraería. Y dado que hay fuerzas que no poseen
la simetría T, podría ocurrir que, conforme el universo se expande, estas
fuerzas convirtieran más antielectrones en quarks que electrones en atiquarks.
Entonces, al expandirse y enfriarse el universo, los antiquarks se aniquilarían
con los quarks, pero como habría más quarks que antiquarks, quedaría un pequeño
exceso de quarks, que son los que constituyen la materia que vemos hoy en día y
de la que estamos hechos. Así, nuestra propia existencia podría ser vista como
una confirmación de las teorías de gran unificación, aunque sólo fuera una
confirmación únicamente cualitativa.
Las teorías de gran unificación no incluyen a
la fuerza de la gravedad. Lo cual no importa demasiado, porque la gravedad es
tan débil que sus efectos pueden normalmente ser despreciados cuando estudiamos
partículas o átomos. Sin embargo, el hecho de que sea a la vez de largo alcance y siempre atractiva
significa que sus efectos se suman. Así, para un número de partículas
materiales suficientemente grande, las fuerzas gravitatorias pueden dominar
sobre todas las demás. Por ello, la gravedad determina la evolución del universo.
Incluso para objetos del tamaño de una estrella, la fuerza atractiva de la
gravedad puede dominar sobre el resto de las fuerzas y hacer que la estrella se
colapse.
--- (Siguiente capítulo: Los Agujeros Negros)
---
martes, 7 de octubre de 2014
LUNES DE CHISTE (Clasificación A)
1- Lengüario, médico iridólogo, después de examinar largamente a través de un aparato la pupila de su paciente le dijo: “El examen de su iris me revela que tiene usted arterioesclerosis, insuficiencia cardíaca, hepatitis, inflamación pulmonar; problemas en las vías urinarias, cefalea y callos”. “¡Qué barbaridad! -exclamó el paciente con admiración-. Si todo eso me encontró usted viéndome el ojo de vidrio, ¡qué no encontrará ahora que me examine el ojo bueno!”...
2- Empédocles Etílez llegó a su casa en horas de la madrugada. Venía, como de costumbre, más ebrio que una cuba. Que una cuba ebria, se entiende. Al subir por la escalera que conducía a su recámara empezó a hacer un ruido endemoniado. Desde la alcoba, doña Resignación, su esposa, le preguntó, molesta: “¿Qué haces?”. Respondió el temulento: “Estoy tratando de subir dos cajas de cerveza”. “No hagas tanto ruido -lo conminó la mujer-. Súbelas mañana”. “No puedo -replicó el beodo-. Ya me las tomé”...
3- Doña Jodoncia se enfureció contra don Martiriano, su esposo, porque estaba viendo en la tele un concurso de belleza. Hecha una anfisbena empezó a perseguirlo esgrimiendo un enorme rodillo de cocina. El infeliz salió corriendo de la casa para salvarse de las iras de su tremenda consorte, pero ella continuó la persecución en la calle. Sucedió que cerca de ahí se había instalado un circo. El lacerado vio una jaula en la cual estaban un león, un tigre, una pantera, un leopardo, un puma y un jaguar. Don Martiriano prefirió correr el riesgo de estar en tan dura compañía que el peligro de hacer frente a la ignívoma cólera de su mujer, y apresuradamente se metió en la jaula de las fieras. Llegó doña Jodoncia y le gritó indignada: “¡Sal de ahí, cobarde!”...
sábado, 4 de octubre de 2014
viernes, 3 de octubre de 2014
VIERNES DE PUNTACHO
Interrumpió
el cotidiano idilio de la muchacha y los tipos. Secretaria y máquina tuvieron
un breve descanso. El hombre había estado preso minutos antes. Tenía un recado
para ella. Era el de otro preso compañero que le suplicó preguntara y buscara a
un hombre barbado y seco. Que le urgía hablar con él, ya que era el único que
podía ayudarlo. El hombre, delante de ella, le dijo que ahí le dejaba ese
recado pues tenía miedo le fuera a pasar lo mismo.
Al salir de su trabajo, por la tarde, ella
se paró en la esquina del mercado. Veía para todos lados. Sabía de un hombre
con esas características pero que se aparecía en la ciudad sin periodicidad y
en breve tiempo. Nadie sabía cuándo, a qué hora o dónde, sólo aparecía. Y
apareció justo en ese instante el hombre de barba ancha, más ancha que su
cuerpo. Ella, suponiendo que él era el preguntado, como pudo se dio a entender,
pues era extranjero y le habló de aquél preso que lo buscaba. El hombre posó su
mano sobre la cabeza de ella y asintió con serenidad luego.
Al
día siguiente, muy por la mañana, llegó hasta el rincón de ese diario amorío,
un hombre escarnecido y sollozante. Le dio las gracias porque supo que ella
había contactado al ermitaño. Le platicó que había llegado el religioso y le
contó su miedo. Que él era inocente, pero no obstante, los gendarmes lo habían
golpeado y dejándolo medio muerto, lo amenazaron que vendrían al otro día
temprano, para rematar su otra mitad desfallecida. Él, lo había escuchado con
paciencia pues dejó que terminara su historia, a pesar de que, le dijo el
sacerdote, ya sabía su historia, y poniendo su mano en su cabeza le dijo que
iba a rezar, que no se preocupara, que los verdugos no vendrían, y él, a esa
hora, estaría ya fuera. Y se fue sin decir más palabra. Y así sucedió.
Le dijo el hombre a la secretaria: “Gracias por encontrar al Padre”.
-Ella respondió- “Después de haberlo escuchado a usted, señor, estoy segura
que, a ese hombre de Dios, yo no lo he encontrado. Estoy segura que él me vino
a buscar a mí para encontrarlo usted”.
Yo, seguro estoy, que el ermitaño, desde la piedra de su reclinatorio,
balbuceó entre sus rezos y sacrificios diarios: "Dios es el que nos ha
buscado"
-Acrela-
GLOSARIO:
- RECLINATORIO: Mueble acomodado para arrodillarse y orar.
jueves, 2 de octubre de 2014
miércoles, 1 de octubre de 2014
MIÉRCOLES DE LIBRO: HISTORIA DEL TIEMPO -Del Big Bang a los Agujeros Negros- Stephen Hawking
HISTORIA DEL TIEMPO
(Del Big Bang a los Agujeros Negros)
Stephen Hawking
Capítulo 5: LAS PARTÍCULAS ELEMENTALES Y LAS
FUERZAS DE LA NATURALEZA (Páginas 100- 107)
Las partículas portadoras de fuerza no obedecen
el principio de exclusión. Esto significa que no existe un límite al número de partículas
que se pueden intercambiar, por lo que pueden dar lugar a fuerzas muy intensas.
No obstante, si las partículas portadoras de fuerza poseen una gran masa, será
difícil producirlas e intercambiarlas a grandes distancias. Así las fuerzas que
ellas transmiten serán de corto alcance. Se dice que las partículas portadoras
de fuerza que se intercambian entre sí las partículas materiales, son
partículas virtuales porque, al contrario que las partículas “reales”, no
pueden ser descubiertas directamente por un detector de partículas. Cuando un
electrón se cruza con otro, se pueden producir fotones reales, que detectamos
como ondas luminosas.
Las partículas portadoras de fuerza se pueden
agrupar en cuatro categorías, de acuerdo con la intensidad de la fuerza que
trasmiten y con el tipo de partículas con las que interactúan. Esta división en
cuatro clases es una creación artificiosa del hombre. La mayoría de los físicos
esperan encontrar una teoría unificada que explicará las cuatro fuerzas, como
aspectos diferentes de una única fuerza. En verdad, muchos dirían que éste es
el objetivo principal de la física contemporánea. Recientemente, se han
realizado con éxito diversos intentos de unificación de tres de las cuatro categorías
de fuerza.
La primera categoría es la fuerza gravitatoria.
Esta fuerza es universal, en el sentido de que toda partícula la experimenta,
de acuerdo con su masa o energía. La gravedad es la más débil, con diferencia,
de las cuatro fuerzas; es tan débil que no la notaríamos en absoluto si no
fuera por dos propiedades especiales que posee: puede actuar a grandes
distancias, y es siempre atractiva. La fuerza gravitatoria entre el sol y la
Tierra se atribuye al intercambio de gravitones entre las partículas que forman
estos dos cuerpos. Aunque las partículas intercambiadas son virtuales, producen
ciertamente un efecto medible: ¡hacen girar a la Tierra alrededor del Sol! Los
gravitones reales constituyen lo que los físicos clásicos llamarían ondas
gravitatorias que son muy débiles, y tan difíciles de detectar que aún no han sido observadas.
La siguiente categoría es la fuerza
electromagnética, que interactúa con las partículas cargadas eléctricamente,
como los electrones y los quarks, pero no son las partículas sin carga, como
los gravitones. Es mucho más intensa que la fuerza gravitatoria: la fuerza
electromagnética entre dos electrones es aproximadamente un millón de billones
de billones de billones (un 1 con 42 ceros detrás) de veces mayor que la fuerza
gravitatoria. Sin embargo, hay dos tipos de carga eléctrica, positiva y
negativa. La fuerza entre dos cargas positivas es repulsiva, al igual que la
fuerza entre dos cargas negativas, pero la fuerza es atractiva entre una carga
positiva y una negativa. Un cuerpo grande, como la Tierra o el Sol, contiene
prácticamente e mismo número de cargas positivas y negativas. Así, las fuerzas
atractiva y repulsiva entre las partículas individuales casi se cancelan entre
sí, resultando una fuerza electromagnética
neta muy débil. Sin embargo, a distancias pequeñas, típicas de átomos y
moléculas, las fuerzas electromagnéticas dominan. La atracción electromagnética
entre los electrones cargados negativamente y los protones del núcleo cargados
positivamente hace que los electrones giren alrededor del núcleo del átomo,
igual que la atracción gravitatoria hace que la Tierra gire alrededor del Sol.
La atracción electromagnética se representa causada por el intercambio de un
gran número de partículas virtuales sin masa de espín 1, llamadas fotones. De
nuevo, los fotones que son intercambiados son partículas virtuales. No
obstante, cuando un electrón cambia de una órbita permitida a otra más cercana
al núcleo, se libera energía emitiéndose un fotón real, que puede ser observado
con luz visible por el ojo humano, siempre que posea la longitud de onda
adecuada, o por un detector de fotones, tal como una película fotográfica.
Igualmente, si un fotón real colisiona con un átomo, puede cambiar a un
electrón de una órbita cercana al núcleo
a otra más lejana. Este proceso consume la energía del fotón, que, por lo
tanto, es absorbido.
La Tercera categoría es la llamada fuerza
nuclear débil, que es la responsable de la radioactividad. La fuerza nuclear
débil no se comprendió bien hasta 1967, en que Abdus Salam y Steven Weinberg, propusieron
una teoría que unificaba esta interacción con la fuerza electromagnética, de la
misma manera que Maxwel había unificado la electricidad y el magnetismo unos
cien años antes. Sugirieron que además del fotón había otras tres partículas de
espín 1, conocidas colectivamente como bosones vectoriales masivos, que
transmiten la fuerza débil. La teoría de Weinberg-Salam propone una propiedad conocida
como ruptura de simetría espontánea, es decir, que lo que, a bajas energías,
parece ser un cierto número de partículas totalmente diferentes es, en
realidad, el mismo tipo de partícula, sólo que en estados diferentes. A altas
energía todas estas partículas se comportan de manera similar.
A energías más bajas, que se dan en la mayoría
de las situaciones normales, esta
simetría entre las partículas se rompería. Sheldon Glashow, había sugerido una teoría
similar de unificación de las fuerzas electromagnéticas y nucleares débiles.
La cuarta categoría de fuerza es la interacción
nuclear fuerte, que mantiene a los quarks unidos en el protón y el neutrón, y a los protones y
neutrones juntos en los núcleos de los átomos. La interacción nuclear posee una
curiosa propiedad llamada confinamiento: siempre liga a las partículas en
combinaciones tales que el conjunto total no tiene color. No se puede tener un
único quark aislado porque tendría un color. Tales combinaciones forman las
partículas conocidas como mesones, que son inestables porque el quark y el
antiquark se pueden aniquilar entre sí, produciendo electrones y otras
partículas.
Existe otra propiedad de la interacción nuclear
fuerte, llamada libertad asintótica, que hace que los conceptos de quark y de
gluón estén bien definidos. A energías normales, la interacción nuclear fuerte
es verdaderamente intensa y une a los quarks entre sí fuertemente. Sin embargo,
experimentos realizados con grandes aceleradores de partículas indican que a altas energías la interacción fuerte se hace
mucho menos intensa, y los quarks y los gluones se comportan casi como
partículas libres.
La idea básica de las TGU (Teorías de gran
unificación) es la siguiente: la interacción nuclear fuerte se hace menos intensa
a altas energías; por el contrario, os fuerzas electromagnéticas y débiles, que
no son asintóticamente libres, se hacen más intensas a altas energías. A
determinada energía muy alta, llamada energía dela gran unificación, esas tres fuerzas
deberían tener todas la misma intensidad y sólo ser, por tanto, aspectos
diferentes de una única fuerza. Las TGU
predicen, además, que a esta energía las diferentes partículas materiales de
espín ½ como los quarks y los electrones, también serían esencialmente
iguales,. Y se conseguiría así otra unificación.
El valor de la energía de la gran unificación
no se conoce demasiado bien, pero probablemente tendría que ser como mínimo de
mil billones de Ge V. La generación actual de aceleradores de partículas puede
hacer colisionar partículas con energías de aproximadamente 100 Ge V, y están
planeadas unas máquinas que elevarían estas energías a unos pocos de miles de
Ge V. Pero una máquina que fuera lo suficientemente potente como para acelerar
partículas hasta la energía de la gran unificación tendría que ser tan grande
como el sistema solar. Así es imposible comprobar las teorías de gran
unificación directamente en el laboratorio. Sin embargo, existen consecuencias
a baja energía de la teoría que sí pueden ser comprobadas.
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