martes, 30 de septiembre de 2014
lunes, 29 de septiembre de 2014
LUNES DE CHISTE (Clasificación C)
1.
En el vestidor del club dos chicas se preparaban para ir a su clase de
tenis. Le preguntó Goretina a Pirulina: “¿Por qué usas ligas negras?”.
Respondió Viperia, quien también se encontraba en el vestidor “Es en memoria de
los que han pasado al más allá”...
2 2. Un salaz individuo y una mujer ardiente aprovecharon las sombras de la
noche para hacer el amor entre los arbustos de una plaza pública. Entregados
estaban a los urentes deliquios de aquel ilícito himeneo –y meneo- cuando los
sorprendió un gendarme. “¿Qué hacen?” -les preguntó, severo. La mujer, sin
quitarse de donde estaba, sacó una navaja y esgrimiéndola ante el policía le
espetó con violencia: “¡Vaya usted a joder a su madre!”. “Quedan ustedes
detenidos” –dijo el guardia. “¿Por qué?” -preguntaron al unísono el hombre y la
mujer sin abandonar la posición en que se hallaban. Respondió el policía:
“Usted, señora, por traer un arma ofensiva en su persona. Y usted, caballero,
por traer una persona ofensiva en su arma”…
3.
Aquel pobre hombre llamado Meñico Maldotado estaba casado con doña
Tremebunda, mujer de gran estatura y sobre todo de anchuras continentales. Pues
bien, Meñico sufría mucho a causa de su pequeñez en la región correspondiente a
la entrepierna. Hizo un viaje a oriente y consiguió una pócima que aumentaba la
medida varonil. Le dijo el que se la vendió que debía tomarla por gotas, una
cada día, pues la eficacia de aquel brebaje mágico era grande. De regreso a su
casa Meñico empezó a tomar las gotas. En los siguientes días, sin embargo, no
advirtió ningún resultado digno de mención, de modo que una noche llevó a cabo
una drástica acción: se bebió de golpe todo el contenido de la garrafa,
equivalente a un galón o poco menos. ¡Sorpresa! De inmediato aquella parte de
Meñico empezó a crecer visiblemente. Llamó a su esposa, entusiasmado, y ella se
regocijó con el milagro. Pero le seguía creciendo la parte de Meñico, tanto que
ya iba a la altura del clóset. Siguió la aumentación, irrefrenable, hasta que
la parte susodicha llegó al techo. Doña Temebunda, con grandes voces y muy emocionada
(pues la señora vivía resignada e insatisfecha) llamó a la criada:
"¡Petra! ¡Petra!". Acudió presurosa la fámula, y al ver aquello se
fue de espaldas. (Cómo no se fue de bruces). "¡Rápido! -le ordenó la
señora-. ¡Trae el hacha!". Fue como un bólido la criada, regresó con el
hacha y fue en derechura de Meñico, cuya parte le seguía creciendo más aún.
"Yo fui leñadora en mi pueblo, derribé enormes árboles en el rio. ¿Dónde
corto Señora?" -preguntó muy decidida esgrimiendo la filosa herramienta
frente al asustado Meñico. "¡No seas bruta! -la detuvo la señora-. ¡El
hacha es para abrir un agujero en el techo!"...
sábado, 27 de septiembre de 2014
viernes, 26 de septiembre de 2014
VIERNES DE PUNTACHO
Ella, según el consenso del vecindario, bajo el
criterio de los convencionalismos cívicos, las normas morales y los cánones religiosos,
era calificaba de vida disoluta, de perdida, de desgracia.
Engracia era su nombre, joven que apenas rebasaba
los 20 años de vida. Tenía dos hermosos angelitos de abundante mata de bucles
negros y abundante cepa de pestañas curvas y pobladas. Decía aquella turba
calificadora, que eran hijos del pecado, pero yo, cada vez que los veía, veía a
Dios en sus inocentes y tiernas miradas.
Un día, la turbulencia de su vida la
enfermó de mortal padecer. Seis meses
bastaron para quedar su alma en sus huesos. Recuerdo haberle dicho admirarle su
seguridad que vestía en aquellos “leggins”, no obstante sus huesudas piernas.
Veinte años después, su madre me llamo y me
dijo me contaría una historia. Que traía una pena atada en su alma. Que su hija, antes de
internarse, vio al pie de su cama una horrible figura negra que no se le despegaba.
Esa misma señora oscura la siguió hasta
el hospital donde ella estuvo internada. Que se la iba a llevar, le decía, ese
fantasma. Me dijo también que Engracia le pedía con angustia que la corriera,
pero ella no veía nada ni a nadie.
El doctor le sugirió, una mañana, que fuera a
la ciudad para arreglar los protocolos administrativos de su muerte. A su
regreso, la vio sin espanto alguno. La vio radiante, alegre y llena de vida.
Ahí, le dijo que se la llevaría ya a casa pues la veía ya repuesta y sana. Pero
ella le contestó que no, que había venido
una hermosa señora blanca. Que le había dicho que había venido por ella. Y
ella, con toda la seguridad y con toda alegría, se quería ir con esa señora.
Que ya no quería ir a casa.
Ella, la madre, salió a decirle al doctor que
su hija ya estaba mejorada, que la diera de alta para que se la llevara. El
doctor le contestó que esa repentina
resurrección no era más que la antesala de la muerte inminente, pues su cerebro
estaba haciendo el último esfuerzo de no dejar morir su cuerpo.
En efecto, cuando ella regresó a su cama, Engracia,
dibujada tenía en su faz una afable sonrisa. Ella estaba hermosamente muerta.
Señora, le dije, con trémula voz y ojos
quebrados, ahora también tengo yo para usted que contarle una historia.
Un día, Engracia detuvo, de la nada, nuestra
plática para cumplir, un rito con religiosidad cumplida: cerró sus ojos y quedó
en silencio por un breve instante. Al término de esa pausa, ella me contó, que
un día, levantó de la calle una hoja ajada cuyos pocos trazos visibles le
permitieron ver, de una virgen, un rostro, y sus trazos legibles, le
permitieron leer, de esa virgen, una promesa: Que quien rezara una Ave María a
diario y a las doce del día, Ella, la Virgen, vendría por ella en la hora
postrera.
Señora, le dije, quite usted esa pena pasajera de
su alma y ponga una alegría eterna, pues esa señora blanca no era más que la
Virgen quien vino por ella.
Un ministro a quien, aquella madre, días
después le contó ambas historias, le contestó en tono perentorio, que dudaba,
que no estaba seguro, que los pecados de la carne pudren el alma, que aquella
vida pecadora no podría ser, por un rezo, perdonada, porque ciertamente Dios es
amor, pero Dios también es justo, si no,
no fuera Dios.
Yo, que también soy un pecador, estoy seguro
que, Engracia, cambiaría mil años de su celestial eternidad ahora, por un
segunda para gritarle en tono de ruego al ministro, que ella creía con
seguridad vivencial y certera, que Dios ve los pecados del alma, los del cuerpo
ni se acuerda; que, ciertamente, Dios es juez, pero también, Dios es Amor, si
no, Dios no fuera.
-Acrela-
jueves, 25 de septiembre de 2014
miércoles, 24 de septiembre de 2014
MIÉRCOLES DE LIBRO (Historia del Tiempo)
HISTORIA DEL TIEMPO
(Del Big Bang a los Agujeros Negros)
Stephen Hawking
Capítulo 5: LAS PARTÍCULAS ELEMENTALES Y LAS
FUERZAS DE LA NATURALEZA (Páginas 93 –
100)
Aristóteles creía que toda la materia del
universo estaba compuesta por cuatro elementos básicos. Tierra, aire, fuego y
agua. Estos elementos sufrían la acción de dos fuerzas: la gravedad o tendencia
de la tierra y del agua a hundirse, y la ligereza o tendencia del aire y del
fuego a ascender.
También creía Aristóteles que la materia era
continua, es decir, que un pedazo de materia se podía dividir sin límite en
partes cada vez más pequeñas. Sin embargo, unos pocos sabios griegos, como
Demócrito, sostenían que la materia era inherentemente granular y que todas las
cosas estaban constituidas por un gran número de diversos tipos deferentes de
átomos. En 1803, el químico y físico británico John Dalton señaló que el hecho
de que los compuestos químicos siempre se combinaran en ciertas proporciones
podía ser explicado mediante el agrupamiento de átomos para formar otras
unidades llamadas moléculas. Einstein, en un artículo escrito en 1905 señaló
que el fenómeno conocido como movimiento browniano –el movimiento irregular,
aleatorio de pequeñas partículas de polvo suspendidas en un líquido- podía ser
explicado por el efecto de las colisiones de los átomos del líquido con las
partículas de polvo.
En aquella época ya había sospechas de que los átomos
no eran, después de todo, indivisibles. J.J. Thomson, había demostrado la
existencia de una partícula material llamada electrón, que tenía una masa menor
que la milésima parte de la masa del átomo más ligero. En 1911, el físico
británico Ernest Rutherford mostró, finalmente, que los átomos de la materia
tienen verdaderamente una estructura interna: están formados por un núcleo
extremadamente pequeño y con carga positiva, alrededor del cual gira un cierto
número de electrones.
Al principio se creyó que el núcleo del átomo estaba
formado por electrones y cantidades diferentes de una partícula con carga
positiva llamada portón, se creía que era la unidad fundamental de la que
estaba hecha la materia. En 1932, James Chadwick, descubrió que el núcleo contenía
otras partículas, llamadas neutrones que tenían casi la misma masa que el
protón, pero que no poseían carga eléctrica.
Hasta hace veinte años, se creía que los
protones y los neutrones eran partículas “elementales” pero en realidad,
estaban formados por partículas más pequeñas. Estas partículas fueron llamadas
quarks por el físico Murray Gell-Mann.
Existe un cierto número de variedades
diferentes de quarks: se cree que hay como mínimo seis.
Actualmente sabemos que ni los átomos, ni los
protones y neutrones, dentro de ellos, son indivisibles. Así la cuestión es:
¿cuáles son las verdaderas partículas elementales, los ladrillos básicos con los
que todas las cosas están hechas? La mecánica cuántica nos dice que todas las
partículas son en realidad ondas, y que cuanto mayor es la energía de una
partícula, tanto menos es la longitud de onda de su onda correspondiente. Así,
la mejor respuesta que se puede dar a nuestra pregunta depende de lo alta que
sea la energía que podamos comunicar a las partículas, porque ésta determina lo
pequeña que ha de ser la escala de longitudes a la que podemos mirar. Estas
energías de las partículas se miden normalmente en una unidad llamada
electrón-voltio. Sabemos que las partículas que se crían “elementales” hace
veinte años, están de hecho, constituidas por partículas más pequeñas. ¿Pueden
ellas, conforme obtenemos energías todavía mayores, estar formadas por
partículas aún más pequeñas? Esto es ciertamente posible, pero tenemos algunas
razones teóricas para creer que poseemos, o estamos muy cerca de poseer, un
conocimiento de los ladrillos fundamentales de la naturaleza.
Todo en el universo, incluyendo la luz y la
gravedad, puede ser descrito en términos de partículas. Estas partículas tienen
una propiedad llamada espín. Un modo de imaginarse el espín es representando a
las partículas como pequeñas peonzas girando sobre su eje. Sin embargo, esto
puede inducir a error, porque la mecánica cuántica nos dice que las partículas
no tienen ningún eje bien definido. Lo que nos dice realmente l espín de una
partícula es cómo se muestra la partícula desde distintas direcciones. Existen
partículas que no parecen las mismas si uno las gira justo una vuelta: ¡hay que
girarlas dos vueltas completas!
Todas las partículas conocidas del universo se
pueden dividir en dos grupos: partículas de espín 1/2, las cuales forman la
materia del universo, y las partículas de espín 0, 1 y 2, las cuales dan lugar
a las fuerzas entre las partículas materiales. Las partículas materiales
obedecen a lo que se llama el principio de exclusión de Pauli que dice que dos
partículas similares no pueden existir en el mismo estado, es decir, que no
pueden tener ambas la misma posición y la misma velocidad, dentro de los
límites fijados por el principio de incertidumbre. El principio de exclusión es
crucial porque explica por qué las partículas materiales no colapsan a un
estado de muy alta densidad, bajo la influencia de las fuerzas producidas por
las partículas de espín 0, 1 y 2. Si el mundo hubiera sido creado sin el
principio de exclusión, los quarks no formarían protones y neutrones
independientes bien definidos. Ni tampoco éstos formarían, junto con los electrones,
átomos independientes bien definidos. Todas las partículas se colapsarían
formando una “sopa” densa, más o menos uniforme.
En 1928 una teoría satisfactoria fue propuesta por
Paul Dirac que fue la primera que era a la vez consistente con la mecánica
cuántica y con la teoría de la relatividad especial. Explicó matemáticamente
por qué el electrón tenía espín 1/2, es
decir, por qué no parecía lo mismo si se giraba sólo una vuelta completa. Pero
sí que lo hacía si se giraba dos vueltas. También predijo que el electrón
debería tener una pareja: el antielectrón o positrón (descubierto en 1932). Hoy
en día sabemos que cada partícula tiene su antipartícula, con la que puede
aniquilarse. Podrían existir antimundos y antipersonas enteros hechos de
antipartículas. Pero, si se encuentra usted con su antiyó, ¡no se dé la mano! Ambos desaparecerían en un gran
destello luminoso.
Una partícula material, tal como un electrón o
un quark, emite una partícula portadora de fuerza. El retroceso producido por
esta emisión cambia la velocidad de la partícula material. La partícula
portadora de fuerza colisiona después con otra partícula material y es absorbida.
martes, 23 de septiembre de 2014
lunes, 22 de septiembre de 2014
LUNES DE CHISTE (Clasificación B)
1. En juicio público le dijo el juez al reo: “Se le acusa de haber golpeado
a su esposa con un martillo”. Desde atrás gritó un tipo hecho una furia:
“¡Desgraciado! ¡Canalla! ¡Maldito!”.El juez lo reprendió, severo. Le dijo:
“Entiendo, señor, su justo enojo ante una acción tan vil como ésta. Sin embargo
le pido que contenga sus expresiones, o me veré en la precisión de ordenarle
que salga de la sala”. “Perdone su señoría –se disculpó el sujeto-, pero toda
la vida he sido vecino de este grandísimo cabrón, y el güey, cada vez que le
pedía prestado un martillo me contestaba que no tenía”… ¡Maldito!...
22. La abuelita de Pepito lo exhortaba
constantemente a evitar pensamientos cochambrosos e impuros. Un día la abuelita
escuchó al niño que le decía a un amiguito: “Antes de irme a la cama por las
noches me hago la porla’’. La viejecita se espantó y de inmediato fue con la
mamá de Pepito. “Creo que deberías hablar con el niño -le dijo muy preocupada-.
Está haciendo en la cama cosas indebidas”. La señora llamó a Pepito y le preguntó
qué era aquello que hacía en la cama. “Me hago la porla’’ -respondió el
chiquillo con orgullo. “¿Ah, sí, hijito? -dijo la señora tratando de contener
su inquietud-. Y ¿cómo te haces la porla?’’. Explicó el niño: “Pongo los
deditos así y luego digo: ‘Por la señal...’’’...
33. Don Antiguardo, viejito chapado a la
antigua, y don Verderiano, viejito rabo verde, platicaban en una banca del
parque de la ciudad. Decia don Antiguardo: “No me gustaban las actuales modas
femeninas. Con pantalones unas mujeres se ven masculinas” “Para mí -refutó don
Verderiano- se ven masculonas”.
4. Plumario, el perico de doña Pudicia, se sabía religiosamente el rosario, el Nuevo
Catecismo Católico y todas las jaculatorias habidas y por haber. Un día, cuando doña Pudicia, que era tía de
Pepito, se fue a sus rezos vespertinos, el tremendo Pepito se subió a la barda
de su casa y desde ahí le repetía una y otra vez al perico: “Cabrón... Pendejo...
Pinche… Chingao…’’. En ese momento entró la tía Pudicia. “¡Pepito! -le dijo-. ¿Por
qué le estás enseñando malas palabras a Plumario?”. “No, tiíta, soy incapaz
-respondió el chiquillo-. Le estoy diciendo cuáles no debe pronunciar”
viernes, 19 de septiembre de 2014
VIERNES DE PUNTACHO
Lo singular de la amistad de aquellas dos amigas, ya desde su nacer, era el increíble común en su ser y en su hacer. Eran como vidas paralelas, vidas repetidas, copias de vida. Este símil, fue el origen y a la postre, el eslabón que las unía. Eran como dos gotas de agua, dos gotas, en potencia, de vida.
20 años de no verse, las encontró el tiempo, y en un café se contaron sus vidas. Tema, que no podía ser soslayado, fue el modo del verbo amar que habían conjugado en el tiempo de la vida. Las dos vivieron, para no salirse del guion, experiencias exactamente iguales. Las dos, recibieron de su respectivo amor: la alegría que rejuvenece y la tristeza que envejece, la sonrisa que es miel pura y el llanto que es amargura, la rosa ilusión y la desilusión oscura, la caricia que es ternura, y el golpe que perdura, el castigo en cintura y el regalo que lo cura, el embriago del amor y la resaca del desamor. Y como consecuencia lógica, la infidelidad que aniquila.
“¿Por qué sigues con él? –Preguntó, confusa, Digna a Abnegacia- “Es cierto que vivo en cotidiana tortura, pero, yo, lo amo” –Contestó ésta, con llanto. Y con lógico impulso preguntó ahora la que lloraba- “Y tú, ¿por qué no sigues con él? ¿Por qué vives sola?” “No vivo sola, vivo conmigo” – contesto al punto Digna, para luego asestar con una sonrisa: “Yo lo amaba, pero más, yo, me amo”.
Cierto es que las dos amigas siguen siendo amigas y siguen siendo dos gotas, pero cierto es también que, al cabo del tiempo de una, la una es gota de vida; y al cabo de su vida, de la otra, la otra es gota de muerte.
- Acrela -
20 años de no verse, las encontró el tiempo, y en un café se contaron sus vidas. Tema, que no podía ser soslayado, fue el modo del verbo amar que habían conjugado en el tiempo de la vida. Las dos vivieron, para no salirse del guion, experiencias exactamente iguales. Las dos, recibieron de su respectivo amor: la alegría que rejuvenece y la tristeza que envejece, la sonrisa que es miel pura y el llanto que es amargura, la rosa ilusión y la desilusión oscura, la caricia que es ternura, y el golpe que perdura, el castigo en cintura y el regalo que lo cura, el embriago del amor y la resaca del desamor. Y como consecuencia lógica, la infidelidad que aniquila.
“¿Por qué sigues con él? –Preguntó, confusa, Digna a Abnegacia- “Es cierto que vivo en cotidiana tortura, pero, yo, lo amo” –Contestó ésta, con llanto. Y con lógico impulso preguntó ahora la que lloraba- “Y tú, ¿por qué no sigues con él? ¿Por qué vives sola?” “No vivo sola, vivo conmigo” – contesto al punto Digna, para luego asestar con una sonrisa: “Yo lo amaba, pero más, yo, me amo”.
Cierto es que las dos amigas siguen siendo amigas y siguen siendo dos gotas, pero cierto es también que, al cabo del tiempo de una, la una es gota de vida; y al cabo de su vida, de la otra, la otra es gota de muerte.
- Acrela -
jueves, 18 de septiembre de 2014
martes, 16 de septiembre de 2014
lunes, 15 de septiembre de 2014
LUNES DE CHISTE (Clasificación A)
1- Don Chinguetas, esposo de doña
Macalota, hacía corajes a diario a causa de la manía de su esposa por la goma
de mascar, motivo por el cual don Chinguetas la tildaba de “corriente”. Un día,
la señora Macalota, a causa de haberse tragado tantos “gums”, como ella les
llamaba, sufrió una grave intervención quirúrgica, y durante varios días tuvo
que ser alimentada por vía rectal. Cierta mañana su marido fue a visitarla, y
se sorprendió al verla moverse en la cama con singulares ondulaciones de
cadera, cual si estuviera bailando zumba, mambo, salsa, lambada, hip-hop, soca,
merengue, samba o chachachá. Le preguntó asombrado: “¿Qué haces, mujer,
moviéndote en tal forma?”. Respondió ella sin dejar de menear el caderamen:
“Estoy mascando chicle”.
2- Rosibel, pizpireta secretaria,
conoció a la esposa de su jefe, don Algón. “Señora -le dijo-, debe usted
batallar mucho con su marido, tan olvidadizo”. “¿Olvidadizo? -se extrañó
ella-. “Sí -confirmó Rosibel-. En la oficina todas las secretarias
tenemos que estarle recordando constantemente que es un hombre casado”...
3- Un astroso vagabundo se acercó a don Algón y le
pidió un poco de dinero. “Si te lo doy –opuso el ejecutivo- te lo gastarás en
vino, en mujeres o en el juego”. “Señor –respondió el pedigüeño con lamentoso
acento-, no bebo, no juego ni ando con mujeres”. “Si es así –le indicó don
Algón-, entonces ven conmigo a mi casa. Quiero que mi mujer vea en lo que acaba
un hombre que ni bebe, ni juega ni anda con mujeres”…
sábado, 13 de septiembre de 2014
viernes, 12 de septiembre de 2014
VIERNES DE PUNTACHO
En el rancho, hay una composta. En ella, ha crecido tanta fauna y tanta flora que parece, un trozo de selva.
Observo con ojo extasiado a mis sobrinos husmear los planos y desigualdades de la geografía agreste del terreno. La mariposa detiene sus alas para observar con envidia el caprichoso volar de ellos; al borrego inmóvil, también, envidia su grácil e impredecible retozar.
Avanzada la maña, Sharon, esta pequeña sobrina mía, de siete años ahora, va por mí y me lleva hasta la composta que la ha transformado en llanura, pues la deshierbado. “Mira tío –me dice ella. Le he hecho a mi tío una cruz y le he puesto flores”. “Pero aquí no está enterrado mi tío. Aquí no es su tumba” -le espeta María, otra sobrina mía-. “Lo sé –contesta resuelta Sharon- Pero esta composta la hizo mi tío.
Seguro, Sharon, no ha razonado esta verdad escatológica, ni ha compuesto la metáfora de la composta, que no es más que naturaleza “muerta” que nutrirá vida. Seguramente no lo necesita hacer. Ella, a sus escasos siete años de edad, sin necesitar abstracciones ni contemplaciones, me sigue dando lecciones de filosofía, de teología y de vida. Esas conclusiones están en su savia, en su esencia, en su transparencia de niña, pues ella ya sabe que no hay una tumba para quien ha hecho en la vida, sino que hay muchas tumbas y éstas, no se encuentra en un cementerio sino en todos los espacios y las cosas que uno hizo, que uno fue en la vida. En otras palabras: que uno sigue, que uno está en la vida en todas las cosas que uno hizo, no en las que tuvo. Ella sabe, a sus escasos siete años, que la muerte no es más que vida.
Ayer, mi hermano hizo esa composta; hoy, esa composta está haciendo a mi hermano.
-Acrela-
GLOSARIO
- COMPOSTA: Mezcla de materiales orgánicos que fomentan su degradación y descomposición. El producto final se usa para fertilizar y enriquecer la tierra de los cultivos.
- ESCATOLÓGICO: Perteneciente o relativo a las postrimerías de la vida. (POSTRIMERÍA: último período o últimos años de la vida. / Cada uno de los novísimos del hombre. NOVÍSIMO: Cada una de las cuatro últimas situaciones del hombre, que son muerte, juicio, infierno y gloria).
jueves, 11 de septiembre de 2014
martes, 9 de septiembre de 2014
lunes, 8 de septiembre de 2014
LUNES DE CHISTE (Clasificación C)
1. En cierto pequeño pueblo había un matrimonio de comerciantes. Él tenía
su tienda; ella la suya. Un día el señor llegó a su casa muy contento y le dijo
a su esposa: “¡Vendí tres colchones y una docena de calzones de mujer, y me
gané 500 pesos!”. “Bah -, contestó ella, desdeñosa-. Yo con un solo colchón y
sin calzones acabo de ganarme mil”.
2. Le preguntó la Señorita Peripalda, encargada
del catecismo a Susiflor, quien era catequista: “¿Cuál es la diferencia
entre ‘coger’ y ‘asir’?”. “No sé –contestó Rosibel-. Nunca me han asido”…
1 3. Doña Panoplia de Altopedo, dama de buena
sociedad, visitó un hospital y lo recorrió en compañía del director. Al pasar
por un cuarto con la puerta abierta vio a un paciente que se estaba
complaciendo a sí mismo. “¡Santo Cielo! -exclamó turbada-. ¿Qué significa esto?”. “Perdone usted -se disculpó el director del hospital-. Ese paciente
sufre una extraña enfermedad. Su cuerpo produce una cantidad desmedida de
esperma, y si no se alivia a sí mismo en forma constante eso le puede acarrear
funestas consecuencias”. Ya calmada con esa explicación doña Panoplia continuó
el recorrido. De pronto vio a otro paciente que en su cama estaba haciendo el
amor desaforadamente con una voluptuosa mujer de exuberantes formas. “¡Santo
Cielo! –volvió a exclamar la dama, cuyo catálogo de jaculatorias era bastante
limitado-. ¿Y esto?”. Contesta el director, lacónico: “Misma enfermedad. Mejor
seguro”…
sábado, 6 de septiembre de 2014
miércoles, 3 de septiembre de 2014
MIÉRCOLES DE LIBRO (Historia del Tiempo)
HISTORIA DEL TIEMPO
(Del Big Bang a los Agujeros Negros)
Stephen Hawking
Capítulo 4: EL PRINCIPIO DE INCERTIDUMBRE
Laplace argumentó, a principios del siglo XIX,
que el universo era completamente determinista. Sugirió que debía existir un
conjunto de leyes científicas que nos permitirían predecir todo lo que
sucediera en el universo. Supuso que había leyes similares gobernando todos los
fenómenos, incluido el comportamiento humano.
La doctrina del determinismo científico fue
ampliamente criticada por diversos sectores, que pensaban que infringía la
libertad divina de intervenir en el mundo, pero a pesar de ello, constituyó el
paradigma de la ciencia hasta los primeros años de nuestro siglo.
En 1926, otro científico alemán, Werner
Heisenberg, formuló su famoso principio de incertidumbre. Para poder predecir
la posición y la velocidad futuras de una partícula, hay que ser capaz de medir
con precisión su posición y velocidad actuales.
Cuanto con mayor precisión se trate de medir la
posición de la partícula, con menor exactitud se podrá medir su velocidad, y
viceversa. Heisenberg demostró que la incertidumbre en la posición de la
partícula, multiplicada por la incertidumbre en su velocidad y por la masa de
la partícula, nunca puede ser más pequeña que una cierta cantidad, que se conoce
como constante de Planck. El principio de incertidumbre de Heisenberg es una
propiedad fundamental, ineludible, del mundo.
El principio de incertidumbre tiene profundas
implicaciones sobre el modo que tenemos de ver el mundo. Marcó el final del
sueño de Laplace de una teoría de la ciencia, un modelo del universo que sería
totalmente determinista: ciertamente, ¡no se pueden predecir los
acontecimientos futuros con exactitud si ni siquiera se puede medir el estado
presente del universo de forma precisa! Aún podríamos suponer que existe un
conjunto de leyes que determina completamente los acontecimientos para algún
ser sobrenatural, que podría observar el estado presente del universo sin perturbarlo.
En 1920, Heisenberg, Erwin Schrödinger y Paul
Dirac reformularon la mecánica con una nueva teoría llamada mecánica cuántica,
basada en el principio de incertidumbre. En esta teoría las partículas ya no
poseen posiciones y velocidades definidas por separado, pues éstas no podrían
ser observadas. En vez de ello, las partículas tienen un estado cuántico, que
es una combinación de posición y velocidad.
En general, la mecánica cuántica no predice un
único resultado de cada observación. Predice un cierto número de resultados
posibles y nos da las probabilidades de cada uno de ellos. La mecánica cuántica
introduce un elemento inevitable de incapacidad de predicción, una aleatoriedad
en la ciencia. Einstein se opuso fuertemente a ello, nunca aceptó que el
universo estuviera gobernado por el azar: “Dios no juega a los dados”. En la
mecánica cuántica se basan casi toda la ciencia y la tecnología modernas.
Gobierna el comportamiento de los transistores y de los circuitos integrados,
que son los componentes esenciales de los aparatos electrónicos, tales como
televisores y ordenadores, y también es la base de la química y de la biología
modernas. Las únicas pareas de las ciencias físicas en las que la mecánica
cuántica aún no ha sido adecuadamente incorporada son las de la gravedad y la
estructura a gran escala del universo.
Aunque la luz está formada por ondas, la hipótesis
de los cuantos de Planck nos dice que en algunos aspectos se comporta como si
estuviera compuesta por partículas: sólo puede ser emitida o absorbida en
paquetes o cuantos. El principio de incertidumbre de Heisenberg implica que las
partículas se comportan en algunos aspectos como ondas: no tienen una posición
bien definida, sino que están “esparcidas” con un acierta distribución de
probabilidad. La teoría de la mecánica cuántica ya no describe al mundo real en
términos de partículas y ondas; sólo las observaciones del mundo pueden ser
descritas en esos términos. Existe así, por tanto, una dualidad entre ondas y partículas
en la mecánica cuántica: para algunos fines es útil pensar en las partículas como
ondas, mientras que para otros es mejor pensar e las ondas como partículas. Una
consecuencia importante de lo anterior, es que se puede observar el fenómeno
llamado de interferencia entre dos conjuntos de ondas o de partículas.
La interferencia también puede producirse con
partículas, debido a la dualidad introducida pro la mecánica cuántica.
El fenómeno de la interferencia entre
partículas ha sido crucial para la comprensión de la estructura de los átomos,
las unidades básicas de la química y de la biología, y los ladrillos a partir
de los cuales nosotros, y todas las cosas
a nuestro alrededor, estamos formados. Al principio de este siglo se
creyó que los átomos eran bastante parecidos a los planetas girando alrededor
del Sol, con los electrones girando alrededor del núcleo central, que posee electricidad
positiva y la negativa mantendría alos electrones en su órbitas, de la misma
manera que la atracción gravitatoria entre el Sol y los planetas mantiene a
éstos en sus órbitas. Esto implicaría que el átomo, y en realidad toda la materia,
debería colapsarse rápidamente a un estado de muy alta densidad. Una solución
parcial a este problema la encontró el científico danés Niels Bohr en 1913.
Sugirió que quizás los electrones no eran capaces de girar a cualquier
distancia del núcleo central, sino sólo a ciertas distancias específicas. Si también se supusiera que sólo uno o dos electrones
podrían orbitar a cada una de estas distancias, se resolvería el problema del
colapso del átomo.
Este modelo explicó bastante bien la estructura
del átomo más simple, el hidrógeno, que sólo tiene un electrón girando alrededor
del núcleo. Pero no estaba claro cómo se debería extender al teoría a átomos
más complicados. La teoría de la mecánica cuántica resolvió esta dificultad.
Reveló que un electrón girando alrededor del núcleo podría imaginarse como una
onda, con una longitud de onda que dependía de su velocidad. Existirían ciertas
órbitas cuya longitud correspondería a un número entero (es decir, un número no
fraccionario) de longitudes de onda del electrón.
Un modo interesante de visualizar la dualidad
onda-partícula es a través del método conocido como suma sobre historias
posibles, inventado por el científico norteamericanos Richard Feynman. En esta
aproximación, la partícula se supone que no sigue una única historia o camino
en el espacio-tiempo.
Con estas ideas, fue relativamente sencillo
calcular las órbitas permitidas de átomos complejos e incluso de moléculas, que
son conjuntos de átomos unidos por electrones, en órbitas que giran alrededor
de más de un núcleo. Ya que la estructura de las moléculas, junto con las
reacciones entre ellas, son el fundamento de toda la química y la biología, la
mecánica cuántica nos permite, en principio, predecir casi todos los fenómenos
a nuestro alrededor, dentro de los límites impuestos por el principio de
incertidumbre. (En la práctica, sin embargo, los cálculos que se requieren para
sistemas que contengas a más de unos pocos electrones son tan complicados que no
pueden realizarse).
La teoría de la relatividad general de Einstein
parece gobernar la estructura a gran escala del universo. Es lo que se llama
una teoría clásica, es decir, no tiene en cuenta el principio de incertidumbre
de la mecánica cuántica, como debería hacer para ser consistente con otras
teorías. La razón por la que esto no conduce a ninguna discrepancia con la
observación es que todos los campos gravitatorios, que normalmente experimentamos,
son muy débiles. Sin embargo, los teoremas sobre las singularidades, discutidos
anteriormente, indican que el campo gravitatorio deberá ser muy intenso en,
como mínimo, dos situaciones: los agujeros negros y el big bang. En campos así
de intensos, los efectos de la mecánica cuántica tendrán que ser importantes.
Así, en cierto sentido, la relatividad general clásica, al predecir puntos de
densidad infinita, predice su propia caía, igual que la mecánica clásica (es
decir, no cuántica) predijo su caída, al sugerir que los átomos deberían
colapsarse hasta alcanzar una densidad infinita. Aún no tenemos una teoría
consistente completa que unifique la relatividad general y la mecánica cuántica,
pero sí que conocemos algunas de las características que debe poseer. Por el
momento, sin embargo, volvamos a los intentos recientes de ensamblar las teorías
parciales de las otras fuerzas de la naturaleza en una única teoría cuántica
unificada.
martes, 2 de septiembre de 2014
lunes, 1 de septiembre de 2014
LUNES DE CHISTE (Clasificación B)
1. Don Wormilio le contó a
su esposa Gorgolota: "El médico de la compañía me pidió que me quitara la
camisa y la camiseta. Me examinó, y me encontró tan decaído que ordenó que me
dieran media pensión". "Eres un tonto -le dijo doña Gorgolota-. Te
hubieras quitado lo demás y el doctor habría ordenado que te dieran pensión
completa"...
2. “He enviudado tres
veces –le contó una mujer en el bar a un individuo-. Mi primer marido murió por
haber comido hongos venenosos. Mi segundo esposo corrió la misma suerte:
también comió hongos venenosos. Mi tercer cónyuge falleció a consecuencia de
una fractura de cráneo”. “¿Sufrió algún accidente?” –preguntó el otro. “No
–contestó la mujer-. Se negó a
comerse los hongos”…
3. Don Rugadito, señor de
edad muy avanzada -estaba en una casa de reposo para ancianos-, salió del lecho
de doña Pasita, huésped también del establecimiento. Le dijo: “Nos veremos aquí
mismo dentro de seis meses”. “¡Caramba! –exclamó ella con disgusto-. ¿No puedes
pensar en otra cosa más que en sexo?”…
4.
“Me gustas mucho, Bucolina” –le musitó al oído
el hombre de la ciudad a la linda muchacha campirana aprovechando la soledad de
la fuente. La zagala bajó la vista. Le preguntó el citadino, enternecido:
“¿Bajas la mirada porque te da vergüenza?”. “No, siñor –respondió ella-. La bajo
pa’ ver si es cierto”…
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