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Humor, Frases, Poesía, Refranes, Cartones, Historias, Reflexiones y Música

lunes, 29 de septiembre de 2014

LUNES DE CHISTE (Clasificación C)

1.         En el vestidor del club dos chicas se preparaban para ir a su clase de tenis. Le preguntó Goretina a Pirulina: “¿Por qué usas ligas negras?”. Respondió Viperia, quien también se encontraba en el vestidor “Es en memoria de los que han pasado al más allá”...

2 2.  Un salaz individuo y una mujer ardiente aprovecharon las sombras de la noche para hacer el amor entre los arbustos de una plaza pública. Entregados estaban a los urentes deliquios de aquel ilícito himeneo –y meneo- cuando los sorprendió un gendarme. “¿Qué hacen?” -les preguntó, severo. La mujer, sin quitarse de donde estaba, sacó una navaja y esgrimiéndola ante el policía le espetó con violencia: “¡Vaya usted a joder a su madre!”. “Quedan ustedes detenidos” –dijo el guardia. “¿Por qué?” -preguntaron al unísono el hombre y la mujer sin abandonar la posición en que se hallaban. Respondió el policía: “Usted, señora, por traer un arma ofensiva en su persona. Y usted, caballero, por traer una persona ofensiva en su arma”…

3.         Aquel pobre hombre llamado Meñico Maldotado estaba casado con doña Tremebunda, mujer de gran estatura y sobre todo de anchuras continentales. Pues bien, Meñico sufría mucho a causa de su pequeñez en la región correspondiente a la entrepierna. Hizo un viaje a oriente y consiguió una pócima que aumentaba la medida varonil. Le dijo el que se la vendió que debía tomarla por gotas, una cada día, pues la eficacia de aquel brebaje mágico era grande. De regreso a su casa Meñico empezó a tomar las gotas. En los siguientes días, sin embargo, no advirtió ningún resultado digno de mención, de modo que una noche llevó a cabo una drástica acción: se bebió de golpe todo el contenido de la garrafa, equivalente a un galón o poco menos. ¡Sorpresa! De inmediato aquella parte de Meñico empezó a crecer visiblemente. Llamó a su esposa, entusiasmado, y ella se regocijó con el milagro. Pero le seguía creciendo la parte de Meñico, tanto que ya iba a la altura del clóset. Siguió la aumentación, irrefrenable, hasta que la parte susodicha llegó al techo. Doña Temebunda, con grandes voces y muy emocionada (pues la señora vivía resignada e insatisfecha) llamó a la criada: "¡Petra! ¡Petra!". Acudió presurosa la fámula, y al ver aquello se fue de espaldas. (Cómo no se fue de bruces). "¡Rápido! -le ordenó la señora-. ¡Trae el hacha!". Fue como un bólido la criada, regresó con el hacha y fue en derechura de Meñico, cuya parte le seguía creciendo más aún. "Yo fui leñadora en mi pueblo, derribé enormes árboles en el rio. ¿Dónde corto Señora?" -preguntó muy decidida esgrimiendo la filosa herramienta frente al asustado Meñico. "¡No seas bruta! -la detuvo la señora-. ¡El hacha es para abrir un agujero en el techo!"...

viernes, 26 de septiembre de 2014

VIERNES DE PUNTACHO

Ella, según el consenso del vecindario, bajo el criterio de los convencionalismos cívicos, las normas morales y los cánones religiosos, era calificaba de vida disoluta, de perdida, de desgracia.

Engracia era su nombre, joven que apenas rebasaba los 20 años de vida. Tenía dos hermosos angelitos de abundante mata de bucles negros y abundante cepa de pestañas curvas y pobladas. Decía aquella turba calificadora, que eran hijos del pecado, pero yo, cada vez que los veía, veía a Dios en sus inocentes y tiernas miradas.
Un día, la turbulencia de su vida la enfermó  de mortal padecer. Seis meses bastaron para quedar su alma en sus huesos. Recuerdo haberle dicho admirarle su seguridad que vestía en aquellos “leggins”, no obstante sus huesudas piernas.

Veinte años después, su madre me llamo y me dijo me contaría una historia. Que traía una pena  atada en su alma. Que su hija, antes de internarse, vio al pie de su cama una horrible figura negra que no se le despegaba. Esa  misma señora oscura la siguió hasta el hospital donde ella estuvo internada. Que se la iba a llevar, le decía, ese fantasma. Me dijo también que Engracia le pedía con angustia que la corriera, pero ella no veía nada ni a nadie.
El doctor le sugirió, una mañana, que fuera a la ciudad para arreglar los protocolos administrativos de su muerte. A su regreso, la vio sin espanto alguno. La vio radiante, alegre y llena de vida. Ahí, le dijo que se la llevaría ya a casa pues la veía ya repuesta y sana. Pero ella  le contestó que no, que había venido una hermosa señora blanca. Que le había dicho que había venido por ella. Y ella, con toda la seguridad y con toda alegría, se quería ir con esa señora. Que ya no quería ir a casa.
Ella, la madre, salió a decirle al doctor que su hija ya estaba mejorada, que la diera de alta para que se la llevara. El doctor le contestó que  esa repentina resurrección no era más que la antesala de la muerte inminente, pues su cerebro estaba haciendo el último esfuerzo de no dejar morir su cuerpo.
En efecto, cuando ella regresó a su cama, Engracia, dibujada tenía en su faz una afable sonrisa. Ella estaba hermosamente muerta.

Señora, le dije, con trémula voz y ojos quebrados, ahora también tengo yo para usted que contarle una historia.
Un día, Engracia detuvo, de la nada, nuestra plática para cumplir, un rito con religiosidad cumplida: cerró sus ojos y quedó en silencio por un breve instante. Al término de esa pausa, ella me contó, que un día, levantó de la calle una hoja ajada cuyos pocos trazos visibles le permitieron ver, de una virgen, un rostro, y sus trazos legibles, le permitieron leer, de esa virgen, una promesa: Que quien rezara una Ave María a diario y a las doce del día, Ella, la Virgen, vendría por ella en la hora postrera.
Señora, le dije, quite usted esa pena pasajera de su alma y ponga una alegría eterna, pues esa señora blanca no era más que la Virgen quien vino por ella.

Un ministro a quien, aquella madre, días después le contó ambas historias, le contestó en tono perentorio, que dudaba, que no estaba seguro, que los pecados de la carne pudren el alma, que aquella vida pecadora no podría ser, por un rezo, perdonada, porque ciertamente Dios es amor, pero Dios también es justo, si no,  no fuera Dios.

Yo, que también soy un pecador, estoy seguro que, Engracia, cambiaría mil años de su celestial eternidad ahora, por un segunda para gritarle en tono de ruego al ministro, que ella creía con seguridad vivencial y certera, que Dios ve los pecados del alma, los del cuerpo ni se acuerda; que, ciertamente, Dios es juez, pero también, Dios es Amor, si no, Dios no fuera.

-Acrela-


miércoles, 24 de septiembre de 2014

MIÉRCOLES DE LIBRO (Historia del Tiempo)

HISTORIA DEL TIEMPO
(Del Big Bang a los Agujeros Negros)
Stephen Hawking

Capítulo 5: LAS PARTÍCULAS ELEMENTALES Y LAS FUERZAS DE LA NATURALEZA  (Páginas 93 – 100)

Aristóteles creía que toda la materia del universo estaba compuesta por cuatro elementos básicos. Tierra, aire, fuego y agua. Estos elementos sufrían la acción de dos fuerzas: la gravedad o tendencia de la tierra y del agua a hundirse, y la ligereza o tendencia del aire y del fuego a ascender.
También creía Aristóteles que la materia era continua, es decir, que un pedazo de materia se podía dividir sin límite en partes cada vez más pequeñas. Sin embargo, unos pocos sabios griegos, como Demócrito, sostenían que la materia era inherentemente granular y que todas las cosas estaban constituidas por un gran número de diversos tipos deferentes de átomos. En 1803, el químico y físico británico John Dalton señaló que el hecho de que los compuestos químicos siempre se combinaran en ciertas proporciones podía ser explicado mediante el agrupamiento de átomos para formar otras unidades llamadas moléculas. Einstein, en un artículo escrito en 1905 señaló que el fenómeno conocido como movimiento browniano –el movimiento irregular, aleatorio de pequeñas partículas de polvo suspendidas en un líquido- podía ser explicado por el efecto de las colisiones de los átomos del líquido con las partículas de polvo.
En aquella época ya había sospechas de que los átomos no eran, después de todo, indivisibles. J.J. Thomson, había demostrado la existencia de una partícula material llamada electrón, que tenía una masa menor que la milésima parte de la masa del átomo más ligero. En 1911, el físico británico Ernest Rutherford mostró, finalmente, que los átomos de la materia tienen verdaderamente una estructura interna: están formados por un núcleo extremadamente pequeño y con carga positiva, alrededor del cual gira un cierto número de electrones.
Al principio se creyó que el núcleo del átomo estaba formado por electrones y cantidades diferentes de una partícula con carga positiva llamada portón, se creía que era la unidad fundamental de la que estaba hecha la materia. En 1932, James Chadwick, descubrió que el núcleo contenía otras partículas, llamadas neutrones que tenían casi la misma masa que el protón, pero que no poseían carga eléctrica.
Hasta hace veinte años, se creía que los protones y los neutrones eran partículas “elementales” pero en realidad, estaban formados por partículas más pequeñas. Estas partículas fueron llamadas quarks por el físico Murray Gell-Mann.
Existe un cierto número de variedades diferentes de quarks: se cree que hay como mínimo seis.
Actualmente sabemos que ni los átomos, ni los protones y neutrones, dentro de ellos, son indivisibles. Así la cuestión es: ¿cuáles son las verdaderas partículas elementales, los ladrillos básicos con los que todas las cosas están hechas? La mecánica cuántica nos dice que todas las partículas son en realidad ondas, y que cuanto mayor es la energía de una partícula, tanto menos es la longitud de onda de su onda correspondiente. Así, la mejor respuesta que se puede dar a nuestra pregunta depende de lo alta que sea la energía que podamos comunicar a las partículas, porque ésta determina lo pequeña que ha de ser la escala de longitudes a la que podemos mirar. Estas energías de las partículas se miden normalmente en una unidad llamada electrón-voltio. Sabemos que las partículas que se crían “elementales” hace veinte años, están de hecho, constituidas por partículas más pequeñas. ¿Pueden ellas, conforme obtenemos energías todavía mayores, estar formadas por partículas aún más pequeñas? Esto es ciertamente posible, pero tenemos algunas razones teóricas para creer que poseemos, o estamos muy cerca de poseer, un conocimiento de los ladrillos fundamentales de la naturaleza.
Todo en el universo, incluyendo la luz y la gravedad, puede ser descrito en términos de partículas. Estas partículas tienen una propiedad llamada espín. Un modo de imaginarse el espín es representando a las partículas como pequeñas peonzas girando sobre su eje. Sin embargo, esto puede inducir a error, porque la mecánica cuántica nos dice que las partículas no tienen ningún eje bien definido. Lo que nos dice realmente l espín de una partícula es cómo se muestra la partícula desde distintas direcciones. Existen partículas que no parecen las mismas si uno las gira justo una vuelta: ¡hay que girarlas dos vueltas completas!
Todas las partículas conocidas del universo se pueden dividir en dos grupos: partículas de espín 1/2, las cuales forman la materia del universo, y las partículas de espín 0, 1 y 2, las cuales dan lugar a las fuerzas entre las partículas materiales. Las partículas materiales obedecen a lo que se llama el principio de exclusión de Pauli que dice que dos partículas similares no pueden existir en el mismo estado, es decir, que no pueden tener ambas la misma posición y la misma velocidad, dentro de los límites fijados por el principio de incertidumbre. El principio de exclusión es crucial porque explica por qué las partículas materiales no colapsan a un estado de muy alta densidad, bajo la influencia de las fuerzas producidas por las partículas de espín 0, 1 y 2. Si el mundo hubiera sido creado sin el principio de exclusión, los quarks no formarían protones y neutrones independientes bien definidos. Ni tampoco éstos formarían, junto con los electrones, átomos independientes bien definidos. Todas las partículas se colapsarían formando una “sopa” densa, más o menos uniforme.
En 1928 una teoría satisfactoria fue propuesta por Paul Dirac que fue la primera que era a la vez consistente con la mecánica cuántica y con la teoría de la relatividad especial. Explicó matemáticamente por qué  el electrón tenía espín 1/2, es decir, por qué no parecía lo mismo si se giraba sólo una vuelta completa. Pero sí que lo hacía si se giraba dos vueltas. También predijo que el electrón debería tener una pareja: el antielectrón o positrón (descubierto en 1932). Hoy en día sabemos que cada partícula tiene su antipartícula, con la que puede aniquilarse. Podrían existir antimundos y antipersonas enteros hechos de antipartículas. Pero, si se encuentra usted con su antiyó, ¡no se dé la  mano! Ambos desaparecerían en un gran destello luminoso.
Una partícula material, tal como un electrón o un quark, emite una partícula portadora de fuerza. El retroceso producido por esta emisión cambia la velocidad de la partícula material. La partícula portadora de fuerza colisiona después con otra partícula material y es absorbida.


lunes, 22 de septiembre de 2014

LUNES DE CHISTE (Clasificación B)

1.    En juicio público le dijo el juez al reo: “Se le acusa de haber golpeado a su esposa con un martillo”. Desde atrás gritó un tipo hecho una furia: “¡Desgraciado! ¡Canalla! ¡Maldito!”.El juez lo reprendió, severo. Le dijo: “Entiendo, señor, su justo enojo ante una acción tan vil como ésta. Sin embargo le pido que contenga sus expresiones, o me veré en la precisión de ordenarle que salga de la sala”. “Perdone su señoría –se disculpó el sujeto-, pero toda la vida he sido vecino de este grandísimo cabrón, y el güey, cada vez que le pedía prestado un martillo me contestaba que no tenía”… ¡Maldito!...
22.    La abuelita de Pepito lo exhortaba constantemente a evitar pensamientos cochambrosos e impuros. Un día la abuelita escuchó al niño que le decía a un amiguito: “Antes de irme a la cama por las noches me hago la porla’’. La viejecita se espantó y de inmediato fue con la mamá de Pepito. “Creo que deberías hablar con el niño -le dijo muy preocupada-. Está haciendo en la cama cosas indebidas”. La señora llamó a Pepito y le preguntó qué era aquello que hacía en la cama. “Me hago la porla’’ -respondió el chiquillo con orgullo. “¿Ah, sí, hijito? -dijo la señora tratando de contener su inquietud-. Y ¿cómo te haces la porla?’’. Explicó el niño: “Pongo los deditos así y luego digo: ‘Por la señal...’’’...

33.    Don Antiguardo, viejito chapado a la antigua, y don Verderiano, viejito rabo verde, platicaban en una banca del parque de la ciudad. Decia don Antiguardo: “No me gustaban las actuales modas femeninas. Con pantalones unas mujeres se ven masculinas” “Para mí -refutó don Verderiano- se ven masculonas”.
4.     Plumario, el perico de doña Pudicia, se sabía religiosamente el rosario, el Nuevo Catecismo Católico y todas las jaculatorias habidas y por haber.  Un día, cuando doña Pudicia, que era tía de Pepito, se fue a sus rezos vespertinos, el tremendo Pepito se subió a la barda de su casa y desde ahí le repetía una y otra vez al perico: “Cabrón... Pendejo... Pinche… Chingao…’’. En ese momento entró la tía Pudicia. “¡Pepito! -le dijo-. ¿Por qué le estás enseñando malas palabras a Plumario?”. “No, tiíta, soy incapaz -respondió el chiquillo-. Le estoy diciendo cuáles no debe pronunciar”


viernes, 19 de septiembre de 2014

VIERNES DE PUNTACHO


Lo singular de la amistad de aquellas dos amigas, ya desde su nacer, era el increíble común en su ser y en su hacer. Eran como vidas paralelas, vidas repetidas, copias de vida. Este símil, fue el origen y a la postre, el eslabón que las unía. Eran como dos gotas de agua, dos gotas, en potencia, de vida.

20 años de no verse, las encontró el tiempo, y en un café se contaron sus vidas. Tema, que no podía ser soslayado, fue el modo del verbo amar que habían conjugado en el tiempo de la vida. Las dos vivieron, para no salirse del guion, experiencias exactamente iguales. Las dos, recibieron de su respectivo amor: la alegría que rejuvenece y la tristeza que envejece, la sonrisa que es miel pura y el llanto que es amargura, la rosa ilusión y la desilusión oscura, la caricia que es ternura, y el golpe que perdura, el castigo en cintura y el regalo que lo cura, el embriago del amor y la resaca del desamor. Y como consecuencia lógica, la infidelidad que aniquila.

“¿Por qué sigues con él? –Preguntó, confusa, Digna a Abnegacia- “Es cierto que vivo en cotidiana tortura, pero, yo, lo amo” –Contestó ésta, con llanto. Y con lógico impulso preguntó ahora la que lloraba- “Y tú, ¿por qué no sigues con él? ¿Por qué vives sola?” “No vivo sola, vivo conmigo” – contesto al punto Digna, para luego asestar con una sonrisa: “Yo lo amaba, pero más, yo, me amo”.

Cierto es que las dos amigas siguen siendo amigas y siguen siendo dos gotas, pero cierto es también que, al cabo del tiempo de una, la una es gota de vida; y al cabo de su vida, de la otra, la otra es gota de muerte.

- Acrela -


lunes, 15 de septiembre de 2014

LUNES DE CHISTE (Clasificación A)

1-     Don Chinguetas, esposo de doña Macalota, hacía corajes a diario a causa de la manía de su esposa por la goma de mascar, motivo por el cual don Chinguetas la tildaba de “corriente”. Un día, la señora Macalota, a causa de haberse tragado tantos “gums”, como ella les llamaba, sufrió una grave intervención quirúrgica, y durante varios días tuvo que ser alimentada por vía rectal. Cierta mañana su marido fue a visitarla, y se sorprendió al verla moverse en la cama con singulares ondulaciones de cadera, cual si estuviera bailando zumba, mambo, salsa, lambada, hip-hop, soca, merengue, samba o chachachá. Le preguntó asombrado: “¿Qué haces, mujer, moviéndote en tal forma?”. Respondió ella sin dejar de menear el caderamen: “Estoy mascando chicle”.
2-     Rosibel, pizpireta secretaria, conoció a la esposa de su jefe, don Algón. “Señora -le dijo-, debe usted batallar mucho con su marido, tan olvidadizo”. “¿Olvidadizo? -se extrañó  ella-. “Sí -confirmó Rosibel-. En la oficina todas las secretarias tenemos que estarle recordando constantemente que es un hombre casado”...
3-     Un astroso vagabundo se acercó a don Algón y le pidió un poco de dinero. “Si te lo doy –opuso el ejecutivo- te lo gastarás en vino, en mujeres o en el juego”. “Señor –respondió el pedigüeño con lamentoso acento-, no bebo, no juego ni ando con mujeres”. “Si es así –le indicó don Algón-, entonces ven conmigo a mi casa. Quiero que mi mujer vea en lo que acaba un hombre que ni bebe, ni juega ni anda con mujeres”…


viernes, 12 de septiembre de 2014

VIERNES DE PUNTACHO

En el rancho, hay una composta. En ella, ha crecido tanta fauna y tanta flora que parece, un trozo de selva.
Observo con ojo extasiado a mis sobrinos husmear los planos y desigualdades de la geografía agreste del terreno. La mariposa detiene sus alas para observar con envidia el caprichoso volar de ellos; al borrego inmóvil, también, envidia su grácil e impredecible retozar.
Avanzada la maña, Sharon, esta pequeña sobrina mía, de siete años ahora, va por mí y me lleva hasta la composta que la ha transformado en llanura, pues la deshierbado. “Mira tío –me dice ella. Le he hecho a mi tío una cruz y le he puesto flores”. “Pero aquí no está enterrado mi tío. Aquí no es su tumba” -le espeta María, otra sobrina mía-. “Lo sé –contesta resuelta Sharon- Pero esta composta la hizo mi tío.

Seguro, Sharon, no ha razonado esta verdad escatológica, ni ha compuesto la metáfora de la composta, que no es más que naturaleza “muerta” que nutrirá vida. Seguramente no lo necesita hacer. Ella, a sus escasos siete años de edad, sin necesitar abstracciones ni contemplaciones, me sigue dando lecciones de filosofía, de teología y de vida. Esas conclusiones están en su savia, en su esencia, en su transparencia de niña, pues ella ya sabe que no hay una tumba para quien ha hecho en la vida, sino que hay muchas tumbas y éstas, no se encuentra en un cementerio sino en todos los espacios y las cosas que uno hizo, que uno fue en la vida. En otras palabras: que uno sigue, que uno está en la vida en todas las cosas que uno hizo, no en las que tuvo. Ella sabe, a sus escasos siete años, que la muerte no es más que vida.
Ayer, mi hermano hizo esa composta; hoy, esa composta está haciendo a mi hermano.
-Acrela-
GLOSARIO
- COMPOSTA: Mezcla de materiales orgánicos que fomentan su degradación y descomposición. El producto final se usa para fertilizar y enriquecer la tierra de los cultivos.
- ESCATOLÓGICO: Perteneciente o relativo a las postrimerías de la vida. (POSTRIMERÍA: último período o últimos años de la vida. / Cada uno de los novísimos del hombre. NOVÍSIMO: Cada una de las cuatro últimas situaciones del hombre, que son muerte, juicio, infierno y gloria).


lunes, 8 de septiembre de 2014

LUNES DE CHISTE (Clasificación C)

1.    En cierto pequeño pueblo había un matrimonio de comerciantes. Él tenía su tienda; ella la suya. Un día el señor llegó a su casa muy contento y le dijo a su esposa: “¡Vendí tres colchones y una docena de calzones de mujer, y me gané 500 pesos!”. “Bah -, contestó ella, desdeñosa-. Yo con un solo colchón y sin calzones acabo de ganarme mil”. 

2. Le preguntó la Señorita Peripalda, encargada del catecismo a Susiflor, quien era catequista: “¿Cuál es la diferencia  entre ‘coger’ y ‘asir’?”. “No sé –contestó Rosibel-. Nunca me han asido”…

1    3.  Doña Panoplia de Altopedo, dama de buena sociedad, visitó un hospital y lo recorrió en                  compañía del director. Al pasar por un cuarto con la puerta abierta vio a un paciente que            se estaba complaciendo a sí mismo. “¡Santo Cielo! -exclamó turbada-. ¿Qué significa                esto?”. “Perdone usted -se disculpó el director del hospital-. Ese paciente sufre una                   extraña enfermedad. Su cuerpo produce una cantidad desmedida de esperma, y si no               se alivia a sí mismo en forma constante eso le puede acarrear funestas consecuencias”.           Ya calmada con esa explicación doña Panoplia continuó el recorrido. De pronto vio a                 otro paciente que en su cama estaba haciendo el amor desaforadamente con una                     voluptuosa mujer de exuberantes formas. “¡Santo Cielo! –volvió a exclamar la dama,                   cuyo catálogo de jaculatorias era bastante limitado-. ¿Y esto?”. Contesta el director,                   lacónico: “Misma enfermedad. Mejor seguro”…


miércoles, 3 de septiembre de 2014

MIÉRCOLES DE LIBRO (Historia del Tiempo)

HISTORIA DEL TIEMPO
(Del Big Bang a los Agujeros Negros)
Stephen Hawking

Capítulo 4: EL PRINCIPIO DE INCERTIDUMBRE

Laplace argumentó, a principios del siglo XIX, que el universo era completamente determinista. Sugirió que debía existir un conjunto de leyes científicas que nos permitirían predecir todo lo que sucediera en el universo. Supuso que había leyes similares gobernando todos los fenómenos, incluido el comportamiento humano.
La doctrina del determinismo científico fue ampliamente criticada por diversos sectores, que pensaban que infringía la libertad divina de intervenir en el mundo, pero a pesar de ello, constituyó el paradigma de la ciencia hasta los primeros años de nuestro siglo.
En 1926, otro científico alemán, Werner Heisenberg, formuló su famoso principio de incertidumbre. Para poder predecir la posición y la velocidad futuras de una partícula, hay que ser capaz de medir con precisión su posición y velocidad actuales.
Cuanto con mayor precisión se trate de medir la posición de la partícula, con menor exactitud se podrá medir su velocidad, y viceversa. Heisenberg demostró que la incertidumbre en la posición de la partícula, multiplicada por la incertidumbre en su velocidad y por la masa de la partícula, nunca puede ser más pequeña que una cierta cantidad, que se conoce como constante de Planck. El principio de incertidumbre de Heisenberg es una propiedad fundamental, ineludible, del mundo.
El principio de incertidumbre tiene profundas implicaciones sobre el modo que tenemos de ver el mundo. Marcó el final del sueño de Laplace de una teoría de la ciencia, un modelo del universo que sería totalmente determinista: ciertamente, ¡no se pueden predecir los acontecimientos futuros con exactitud si ni siquiera se puede medir el estado presente del universo de forma precisa! Aún podríamos suponer que existe un conjunto de leyes que determina completamente los acontecimientos para algún ser sobrenatural, que podría observar el estado presente del universo sin perturbarlo.
En 1920, Heisenberg, Erwin Schrödinger y Paul Dirac reformularon la mecánica con una nueva teoría llamada mecánica cuántica, basada en el principio de incertidumbre. En esta teoría las partículas ya no poseen posiciones y velocidades definidas por separado, pues éstas no podrían ser observadas. En vez de ello, las partículas tienen un estado cuántico, que es una combinación de posición y velocidad.
En general, la mecánica cuántica no predice un único resultado de cada observación. Predice un cierto número de resultados posibles y nos da las probabilidades de cada uno de ellos. La mecánica cuántica introduce un elemento inevitable de incapacidad de predicción, una aleatoriedad en la ciencia. Einstein se opuso fuertemente a ello, nunca aceptó que el universo estuviera gobernado por el azar: “Dios no juega a los dados”. En la mecánica cuántica se basan casi toda la ciencia y la tecnología modernas. Gobierna el comportamiento de los transistores y de los circuitos integrados, que son los componentes esenciales de los aparatos electrónicos, tales como televisores y ordenadores, y también es la base de la química y de la biología modernas. Las únicas pareas de las ciencias físicas en las que la mecánica cuántica aún no ha sido adecuadamente incorporada son las de la gravedad y la estructura a gran escala del universo.
Aunque la luz está formada por ondas, la hipótesis de los cuantos de Planck nos dice que en algunos aspectos se comporta como si estuviera compuesta por partículas: sólo puede ser emitida o absorbida en paquetes o cuantos. El principio de incertidumbre de Heisenberg implica que las partículas se comportan en algunos aspectos como ondas: no tienen una posición bien definida, sino que están “esparcidas” con un acierta distribución de probabilidad. La teoría de la mecánica cuántica ya no describe al mundo real en términos de partículas y ondas; sólo las observaciones del mundo pueden ser descritas en esos términos. Existe así, por tanto, una dualidad entre ondas y partículas en la mecánica cuántica: para algunos fines es útil pensar en las partículas como ondas, mientras que para otros es mejor pensar e las ondas como partículas. Una consecuencia importante de lo anterior, es que se puede observar el fenómeno llamado de interferencia entre dos conjuntos de ondas o de partículas.
La interferencia también puede producirse con partículas, debido a la dualidad introducida pro la mecánica cuántica.
El fenómeno de la interferencia entre partículas ha sido crucial para la comprensión de la estructura de los átomos, las unidades básicas de la química y de la biología, y los ladrillos a partir de los cuales nosotros, y todas las cosas  a nuestro alrededor, estamos formados. Al principio de este siglo se creyó que los átomos eran bastante parecidos a los planetas girando alrededor del Sol, con los electrones girando alrededor del núcleo central, que posee electricidad positiva y la negativa mantendría alos electrones en su órbitas, de la misma manera que la atracción gravitatoria entre el Sol y los planetas mantiene a éstos en sus órbitas. Esto implicaría que el átomo, y en realidad toda la materia, debería colapsarse rápidamente a un estado de muy alta densidad. Una solución parcial a este problema la encontró el científico danés Niels Bohr en 1913. Sugirió que quizás los electrones no eran capaces de girar a cualquier distancia del núcleo central, sino sólo a ciertas distancias específicas.  Si también se supusiera que sólo uno o dos electrones podrían orbitar a cada una de estas distancias, se resolvería el problema del colapso del átomo.
Este modelo explicó bastante bien la estructura del átomo más simple, el hidrógeno, que sólo tiene un electrón girando alrededor del núcleo. Pero no estaba claro cómo se debería extender al teoría a átomos más complicados. La teoría de la mecánica cuántica resolvió esta dificultad. Reveló que un electrón girando alrededor del núcleo podría imaginarse como una onda, con una longitud de onda que dependía de su velocidad. Existirían ciertas órbitas cuya longitud correspondería a un número entero (es decir, un número no fraccionario) de longitudes de onda del electrón.
Un modo interesante de visualizar la dualidad onda-partícula es a través del método conocido como suma sobre historias posibles, inventado por el científico norteamericanos Richard Feynman. En esta aproximación, la partícula se supone que no sigue una única historia o camino en el espacio-tiempo.
Con estas ideas, fue relativamente sencillo calcular las órbitas permitidas de átomos complejos e incluso de moléculas, que son conjuntos de átomos unidos por electrones, en órbitas que giran alrededor de más de un núcleo. Ya que la estructura de las moléculas, junto con las reacciones entre ellas, son el fundamento de toda la química y la biología, la mecánica cuántica nos permite, en principio, predecir casi todos los fenómenos a nuestro alrededor, dentro de los límites impuestos por el principio de incertidumbre. (En la práctica, sin embargo, los cálculos que se requieren para sistemas que contengas a más de unos pocos electrones son tan complicados que no pueden realizarse).
La teoría de la relatividad general de Einstein parece gobernar la estructura a gran escala del universo. Es lo que se llama una teoría clásica, es decir, no tiene en cuenta el principio de incertidumbre de la mecánica cuántica, como debería hacer para ser consistente con otras teorías. La razón por la que esto no conduce a ninguna discrepancia con la observación es que todos los campos gravitatorios, que normalmente experimentamos, son muy débiles. Sin embargo, los teoremas sobre las singularidades, discutidos anteriormente, indican que el campo gravitatorio deberá ser muy intenso en, como mínimo, dos situaciones: los agujeros negros y el big bang. En campos así de intensos, los efectos de la mecánica cuántica tendrán que ser importantes. Así, en cierto sentido, la relatividad general clásica, al predecir puntos de densidad infinita, predice su propia caía, igual que la mecánica clásica (es decir, no cuántica) predijo su caída, al sugerir que los átomos deberían colapsarse hasta alcanzar una densidad infinita. Aún no tenemos una teoría consistente completa que unifique la relatividad general y la mecánica cuántica, pero sí que conocemos algunas de las características que debe poseer. Por el momento, sin embargo, volvamos a los intentos recientes de ensamblar las teorías parciales de las otras fuerzas de la naturaleza en una única teoría cuántica unificada.


lunes, 1 de septiembre de 2014

LUNES DE CHISTE (Clasificación B)

1.    Don Wormilio le contó a su esposa Gorgolota: "El médico de la compañía me pidió que me quitara la camisa y la camiseta. Me examinó, y me encontró tan decaído que ordenó que me dieran media pensión". "Eres un tonto -le dijo doña Gorgolota-. Te hubieras quitado lo demás y el doctor habría ordenado que te dieran pensión completa"... 

2.    “He enviudado tres veces –le contó una mujer en el bar a un individuo-. Mi primer marido murió por haber comido hongos venenosos. Mi segundo esposo corrió la misma suerte: también comió hongos venenosos. Mi tercer cónyuge falleció a consecuencia de una fractura de cráneo”. “¿Sufrió algún accidente?” –preguntó el otro. “No –contestó la mujer-. Se negó a comerse los hongos”… 

3.    Don Rugadito, señor de edad muy avanzada -estaba en una casa de reposo para ancianos-, salió del lecho de doña Pasita, huésped también del establecimiento. Le dijo: “Nos veremos aquí mismo dentro de seis meses”. “¡Caramba! –exclamó ella con disgusto-. ¿No puedes pensar en otra cosa más que en sexo?”…

4.       “Me gustas mucho, Bucolina” –le musitó al oído el hombre de la ciudad a la linda muchacha campirana aprovechando la soledad de la fuente. La zagala bajó la vista. Le preguntó el citadino, enternecido: “¿Bajas la mirada porque te da vergüenza?”. “No, siñor –respondió ella-. La bajo pa’ ver si es cierto”…