HISTORIA DEL TIEMPO
(Del Big Bang a los Agujeros Negros)
Stephen Hawking
Capítulo 3: EL UNIVERSO EN EXPANSIÓN (Páginas:
59 – 69)
La estrella más cercana, llamada Proxima
Centauri, se encuentra a unos cuatro años luz de nosotros (la luz proveniente
de ella tarda unos cuatro años en llegar a la Tierra), o a unos treinta y siete
billones de kilómetros. La mayor parte del resto de las estrellas observables a
simple vista se encuentran a unos pocos cientos de años luz de nosotros.
Nuestro Sol está a sólo ocho minutos-luz de distancia.
La imagen moderna del universo se remonta tan
sólo a 1924, cuando el astrónomo norteamericano Edwin Hubble demostró que nuestra
galaxia no era la única. El brillo aparente de una estrella depende de dos factores:
la cantidad de luz que irradia (su luminosidad) y lo lejos que está de
nosotros.
Edwuin Hubble calculó las distancias a nueve
galaxias diferentes pro medio del método anterior. En la actualidad sabemos que
nuestra galaxia es sólo una de entre los varios cientos de miles de millones de
galaxias que pueden verse con los modernos telescopios.
Las estrellas están tan lejos que no podemos
apreciar ni su tamaño ni su forma. De la inmensa mayoría de las estrellas, sólo
podemos medir una propiedad característica: el color de su luz. Al enfocar con
un telescopio una estrella o galaxia particular, podemos observar el espectro
de la luz proveniente de esa estrella o galaxia. Estrellas diferentes poseen
espectros diferentes, pero el brillo relativo de los distintos colores es
siempre exactamente igual al que se esperaría encontrar en la luz emitida por
un objeto en roja incandescencia. Podemos averiguar la temperatura de una estrella
a partir de su espectro luminoso. Se puede determinar exactamente qué elementos
hay en la atmósfera de una estrella comparando los conjuntos de colores
ausentes de cada elemento con el espectro de la estrella.
Las diferentes frecuencias de la luz son lo que
el ojo humano ve como diferentes colores, correspondiendo las frecuencias más
bajas al extremo rojo del espectro y las
más altas, al extremo azul. Las estrellas que se estén alejando de nosotros
tendrán sus espectros desplazados hacia el extremo rojo del espectro
(corrimiento hacia el rojo) y las estrellas que se estén acercando tendrán
espectros con un corrimiento hacia el azul. Esta relación entre frecuencia y
velocidad, se conoce como efecto Doppler.
La mayoría de las galaxias presentan un corrimiento
hacia el rojo: casi todas se alejan de nosotros. Cuanto más lejos está una
galaxia, a mayor velocidad se aleja de nosotros. Esto significa que el universo
no puede ser estático.
El descubrimiento de que el universo se está
expandiendo ha sido una de las grandes revoluciones intelectuales del siglo XX.
Si un cohete posee una velocidad mayor que una
cierta velocidad crítica (de unos once kilómetros por segundo) la gravedad no
será lo suficientemente intensa como para hacerlo regresar. La creencia en un universo
estático era tan fuerte que persistió hasta principios del siglo XX. Incluso
Einstein, cuando en 1915 formuló la teoría de la relatividad general, estaba
tan seguro de que el universo tenía que ser estático que modificó la teoría
para hacer que ello fuera posible. Él, sostenía que serpia posible la existencia
de un universo estático.
Friedmann hizo dos suposiciones muy simples
sobre el universo: que el universo parece el mismo desde cualquier dirección
desde la que se le observe, y que ello también sería cierto si se le observara
desde cualquier otro lugar. A partir de estas dos ideas únicamente, Friedmann
demostró que no se debería esperar que el universo fuera estático.
Penzias y Wilson, dos físicos norteamericanos,
en 1965, demostraron que la radiación debía provenir de más allá del sistema
solar, e incluso desde más allá de nuestra galaxia. La radiación debe haber
viajado hasta nosotros a través de la mayor parte del universo observable, y
dado que parece ser la misma en todas las direcciones, el universo debe también
ser el mismo en todas las direcciones. En cualquier dirección que miremos, el
ruido nunca varía más de una parte en diez mil.
George Gamov sugería que el universo en sus
primeros instantes debería haber sido muy caliente y denso, para acabar blanco
incandescente.
El universo podría ser también igual en todas
las direcciones si lo observáramos desde cualquier otra galaxia (segunda
suposición de Friedmann). No se tiene evidencia científica a favor o en contra
de esta suposición. La velocidad con la que dos galaxias cualesquiera se
separan es proporcional a la distancia entre ellas. De esta forma, predecía que
el corrimiento hacia el rojo de una galaxia debería ser directamente proporcional
a su distancia a nosotros.
Aunque Friedmann encontró sólo uno, existen en
realidad tres tipos de modelos que obedecen a las dos suposiciones fundamentales
de Friedmann. En el primer tipo, el universo se expande lo suficientemente
lento como para que la atracción gravitatoria entre las diferentes galaxias sea
capaz de frenar y finalmente detener la expansión. En el segundo tipo de
solución, el universo se expande tan rápidamente que la atracción gravitatoria
n puede pararlo, aunque sí que lo frena un poco. Por último, el universo se
está expandiendo sólo con la velocidad justa para evitar colapsarse. Sin
embargo, la velocidad con la que las galaxias se están separando se hace cada
vez más pequeña, aunque nunca llega a ser nula.
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