HISTORIA DEL TIEMPO
(Del Big Bang a los Agujeros Negros)
Stephen Hawking
Capítulo 2: ESPACIO Y TIEMPO (Páginas: 45 – 57)
En relatividad, no existe una distinción real
entre las coordenadas espaciales y la temporal.
La superficie terrestre es bidimensional porque
la posición de un punto en ella puede ser especificada por medio de dos
coordenadas, latitud y longitud.
Un rayo de luz del sol sigue la línea diagonal
y tarda cuatro años en ir del sol a Alfa Centauro.
Las ecuaciones de Maxwell predecían que la velocidad
dela luz debería de ser la misma cualquiera que fuera la velocidad de la
fuente.
Cuando miramos al universo, lo vemos tal como
fue en el pasado.
Si se ignoran los efectos gravitatorios, tal y
como Einstein y Poincaré hicieron en 1905, uno tiene lo que se lama la teoría
de la relatividad especial. Nada puede viajar más rápido que la velocidad dela
luz.
La teoría de la relatividad especial tuvo un
gran éxito al explicar por qué la velocidad de la luz era la misma para todos
los observadores. Sin embargo, la teoría era inconsistente con la teoría de la
gravitación de Newton, que decía que los objetos se atraían mutuamente con una
fuerza dependiente de la distancia entre ellos. En otras palabras, los efectos
gravitatorios deberían viajar con velocidad infinita, en vez de con una
velocidad igual o menor que la de la luz como la teoría de la relatividad
especial requería. Einstein realizó entre 1908 y 1914 varios intentos, sin
éxito, para encontrar una teoría de la gravedad que fuera consistente con la
relatividad especial. Finalmente, en 1915, propuso lo que hoy en día se conoce
como la teoría de la relatividad general.
Einstein hizo la sugerencia revolucionaria de
que la gravedad no es una fuerza como las otras, sino que es una consecuencia
de que el espacio-tiempo no sea plano, como previamente se había supuesto: es
espacio-tiempo está curvado, o “deformado”, por la distribución de masa y
energía en él presente. Los cuerpos como la tierra no están forzados a moverse
en órbitas curvas por una fuerza llamada gravedad; en vez de esto, ellos siguen
la trayectoria más parecida de una línea recta en un espacio curvo, es decir,
lo que se conoce como una geodésica. Una geodésica es el camino más corto (o
más largo) entre dos puntos cercanos. Por ejemplo, la superficie de la tierra
es un espacio curvo bidimensional. Las geodésicas en la tierra se llaman
círculos máximos, y son el camino más corto entre dos puntos.
La masa del sol curva el espacio-tiempo de tal
modo que, a pesar de que la tierra sigue un camino recto en el espacio tiempo
cuadrimensional, nos parece que se mueve en una órbita circular en el espacio
tridimensional.
Los rayos de luz también deben seguir geodésicas
en el espacio-tiempo. De nuevo el hecho de que el espacio-tiempo sea curvo
significa que la luz ya no parece viajar en líneas rectas en el espacio. Así,
la relatividad general predice que la luz debería ser desviada por los campos
gravitatorios. La luz de una estrella distante, que pase cerca del sol, será
desviada un pequeño ángulo, con lo cual la estrella parecerá estar, para un
observador en la tierra. Sin embargo, dado que la tierra gira alrededor del
sol, deferentes estrellas parecen pasar por detrás del sol y su luz es
desviada.
Otra predicción de la relatividad general es
que el tiempo debería trascurrir más lentamente cerca de un cuerpo de gran masa
como la tierra. Ello se debe a que hay una relación entre la energía de la luz
y su frecuencia (es decir, el número de ondas de luz por segundo): cuanto mayor
es la energía, mayor es la frecuencia. Cuando la luz viaja hacia arriba en el
campo gravitatorio terrestre, pierde energía y, por lo tanto, su frecuencia
disminuye. (Esto significa que el período de tiempo entre una creta de la onda
y la siguiente aumenta). A alguien situado arriba le parecería que todo lo que
pasara abajo, en la tierra transcurriría más lentamente. Esta predicción fue
comprobada en 1962, usándose un par de relojes muy precisos instalados en l
aparte superior e inferior de un depósito de agua. Se encontró que el de abajo,
que estaba más cerca de la tierra, iba más lento, de acurdo exactamente con la
relatividad general.
Las leyes de Newton del movimiento acabaron con
la idea de un aposición absoluta en el espacio. La teoría de la relatividad
elimina el concepto de un tiempo
absoluto. Consideremos un par de gemelos. Supongamos que uno de ellos se va a
vivir a la cima de una montaña, mientras que el otro permanece al nivel del
mar. El primer gemelo envejecerá más rápidamente que el segundo. Así, si
volvieran a encontrarse, uno sería más viejo que el otro. En este caso, la diferencia
de edad sería muy pequeña, pero sería mucho mayor si uno de los gemelos se
fuera de viaje, en una nave espacial a una velocidad cercana a la de la luz.
Cuando volviera, sería mucho más joven que el que se quedó en la tierra. Esto se conoce como la paradoja de los
gemelos, pero es sólo una paradoja si uno tiene siempre metida en la cabeza la
idea de un tiempo absoluto en la teoría de la relatividad no existe un tiempo
absoluto único, sino que cada individuo posee su propia medida personal del tiempo, medida que depende de
dónde está y de cómo se mueve.
Antes de 1915, se pensaba en el espacio y en el
tiempo como si se tratara de un marco fijo en el que los acontecimientos tenían
lugar, pero que no estaba afectado por lo que en él sucediera. Era natural
pensar que el espacio y el tiempo habían existido desde siempre.
La situación es, sin embargo, totalmente
diferente en el teoría de la relatividad general. En ella, el espacio y el
tiempo son cantidades dinámicas: cuando un cuerpo se mueve, o una fuerza actúa,
afecta a la curvatura del espacio y del tiempo, y, en contrapartida, la estructura
del espacio-tiempo afecta al modo en que los cuerpos se mueven y las fuerzas actúan.
El espacio y el tiempo no sólo afectan, sino que también son afectados por todo
aquello que sucede en el universo. De la misma manera que no se puede hablar
acerca de los fenómenos del universo sin las nociones de espacio y tiempo, en
relatividad general no tiene sentido hablar de espacio y del tiempo fuera de
los límites del universo.
En las décadas siguientes al descubrimiento de
la relatividad general, estos nuevos conceptos de espacio y tiempo iban a
revolucionar nuestra imagen del universo. La vieja idea de un universo
esencialmente inalterable que podría haber existido, y que podría continuar
existiendo pro siempre, fue reemplazada por el concepto de un universo
dinámico, en expansión que parecía haber comenzado hace cierto tiempo finito y
que podría acabar en un tiempo finito en el futuro. La teoría de la relatividad
general de Einstein implicaba que el universo debía tener un principio y,
posiblemente, un final.

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