“¡Ahí viene
el loco!” “¡Ahí viene el loco!” Grita con sorna y desprecio un muchacho en el
vecindario.
Con pringue
de años en sus andrajos y enajenado en su mundo, cierto es que deambula el que
es señalado y que también es mendigo. Habla solo, camina solo, come solo, ríe
solo, llora solo, sufre solo, goza solo. Pero aquel trashumante no vive solo,
lo acompañan sus demencias a toda hora y por doquier.
Cuando
aquél ciudadano de cien ciudades, nómada de mil caminos y ambulante de la vida
ve a aquel bellaco y sus vecinos, siente pena por ellos y grita en el silencio
de su locura: “Ahí están esos cuerdos”. Y es que, siendo la Verdad, la
adecuación del entendimiento con la realidad, aquel loco vive en la concordancia
en la verdad de su realidad que es la locura y no en la mentira de su
irrealidad.
El errante,
al ser fiel a su locura y vivirla con plenitud y en consecuencia con ella, está
siendo más cuerdo que aquellos cuerdos que al burlarse de él no son fieles a
esa cordura y viven la locura de la burla, de la infamia y de sus faltas con
consciencia plena.
Aquel
cuerdo está loco y aquel loco está cuerdo.
-Acrela-
GLOSARIO
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SORNA:
Ironía. /Tono burlón con que se dice algo.
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PRINGUE:
Grasa, suciedad o porquería que se pega a la ropa o a otra cosa.
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ENAJENACIÓN:
Distracción, falta de atención, embeleso. /Locura.
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TRASHUMANTE:
Perteneciente o relativo a la trashumancia: Que trashuma: dicho de una persona:
Cambiar periódicamente de lugar.
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DEAMBULAR:
Andar, caminar sin dirección determinada.
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BELLACO:
Malo, pícaro, ruin.
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ERRANTE:
Que anda de una parte a otra sin tener asiento fijo.
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