LOS TRES REYES MAGOS: Melchor, Gaspar y Baltazar, ataviados con finas telas y joyas preciosas, llegaron por fin a su destino, guiados por la estrella. Abrieron sus cofres y regalaron oro, porque el Niño era rey; incienso, porque el Niño era Dios; y mirra, porque el Niño era el escogido. El Niño, los vio y le conmovieron su corazón de niño, haciéndole brotar una sonrisa de emoción.
Una multitud de pastores, vestidos con sus andrajos, llegaron al pesebre avisados por el ángel. Abrieron sus manos callosas y le ofrecieron un cayado, porque el Niño sería apacentador del mundo y necesitaría de un báculo. El Niño, los vio y le conmovieron su alma de Dios, haciéndole brotar una lágrima de gozo.
Pasado un tiempo, la Virgen, su madre, lo sentó en sus rodillas y le dijo: “Te voy a contar algo que sucedió hace cinco años, el día en que naciste, porque, obvio, tú no lo recuerdas”. “Madre, - dijo el Niño Dios- lo recuerdo perfectamente: ese día vinieron con regalos, tres pastores y muchos reyes”.
-Acrela-
GLOSARIO:
- CAYADO: Palo o bastón, especialmente el de los pastores para prender y retener el ganado.
- APACENTAR: Dar pasto a los ganados.
- BÁCULO: Cayado que usan los obispos católicos como pastores espirituales del pueblo creyente.
viernes, 10 de enero de 2014
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