11- La maestra de Anatomía
reprobó a Pepito. Le dijo: “No tienes ni siquiera los más elementales
conocimientos de la materia”. Pepito salió del aula mentando madres. Ya afuera
les dijo a sus amigos: “Pero ya verá la pendeja, cuando crezca la buscaré
y le daré una patada en sus testículos”
22- Don Chinguetas y doña
Macalota andaban de turistas por el norte de África y en el zoco de una ciudad
del desierto don Chinguetas recibió una oferta por parte de un nativo. Dijo el
hombre: “Le compro a su esposa, le doy cien camellos por ella. Sé que la oferta
es excesiva -aquí una mujer cuesta dos camellos-, pero la señora me gusta: es
gorda, debe pesar lo menos 120 kilos, además, su esposa se ve mal encarada,
fiera. Es la clase de mujer que me gusta para hacer el kushi-kushi”. Don
Chinguetas quedó en silencio. Después de larga pausa respondió: “La señora no
está en venta”. El presunto comprador se alejó mascullando pesias en su idioma.
Doña Macalota, lejos de sentirse halagada por los rijos que había despertado en
el sujeto, y por la generosa oferta con que trató de conseguirla, estaba
enojadísima. Pero otra cosa le indignaba más. Con tono destemplado le preguntó
a su esposo: “¿Por qué tardaste tanto en decir ‘No’ cuando ese hombre quiso
comprarme?”. Replicó don Chinguetas: “No, no te ofendas viejita. Pensé bien las
cosas, y concluí que sería muy difícil llevar conmigo los cien camellos y
tenerlos en la casa”
33- El nuevo profesor, que había
oído hablar de la fama de Pepito, quiso desacreditarlo frente a sus compañeros.
Le dijo: “A ver, si eres tan listo dime: ¿cómo se pueden tapar dos agujeros con
un agujero?’’. Pepito se afanó pensando, pero no dio con la respuesta. Confesó
avergonzado: “No lo sé’’. “¿Lo ves? -se burló el profesor-. No eres tan listo
como me habían dicho. Mira: así se tapan dos agujeros con un agujero’’. Formó
un círculo usando los dedos índice y pulgar de la mano derecha, y con él se
cubrió los dos orificios de la nariz. Todos los niños se rieron de Pepito. En
ese mismo momento Pepito le dice al profesor: “A ver: ahora dígame usted cómo
se pueden tapar once agujeros con un agujero’’. Después de pensar un largo rato
se rindió el profesor. Le dice Pepito: “Cómprese una flauta y póngasela ya sabe
dónde’’...
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