EL COLOR DE LA
DEPRESIÓN.
Las personas
deprimidas ven el mundo de color gris.
Cuando se está
deprimido se dice que se ve todo de color gris. Dicha metáfora ha sido
estudiada por la Universidad de Friburgo, por un grupo de investigadores
encabezados por el psiquiatra Ludger Tebartz Van Elst.
El grupo de
investigadores buscó el nexo entre la depresión y el color gris, concluyendo
que la depresión hace que el contraste entre los colores blanco y negro se
diluya.
Para llegar a dicha
conclusión, los investigadores utilizaron electrodos para registrar la
actividad eléctrica de la retina en respuesta a una serie de flashes. Los
pacientes deprimidos respondían a los flashes con un menor contraste en las
células fotorreceptoras de la retina.
Así, la metáfora de
verlo todo gris no es del todo incorrecta, dado que está estrechamente ligado con
el estado de la persona.
LOS EFECTOS DEL AMOR
El cerebro de una
persona enamorada libera más sustancias químicas.
La investigadora
Stephanie Ortige de la Universidad de Syracuse, en Nueva York, ha estudiado
bajo el título "La Neuroimagen del Amor" los efectos que producen
hacia el organismo el hecho de enamorarse. ¿Es cosa de cerebro o de corazón?
El estudio concluyó
que enamorarse puede llegar a provocar una sensación semejante a consumir
cocaína y afecta a áreas intelectuales del cerebro. El primer desencadenador es
el efecto "flechazo", que es una explosión de sustancias químicas que
tarda un quinto de segundo en producirse desde el momento de la percepción de
algo que nos ha gustado.
Además el estudio
reveló que cuando alguien se enamora, el cerebro puede llegar a trabajar hasta
en 12 áreas simultáneamente para segregar sustancias químicas que provocan
bienestar o euforia, como la oxitocina, dopamina, adrenalina o vasopresina. Los
tipos de amor por supuesto actúan de manera diferente sobre el cerebro. Así, el
amor apasionado actúa de una manera más fuerte sobre las zonas del cerebro que
están relacionadas con la recompensa y otras zonas que representan la imagen
corporal en nuestro cerebro.
La pregunta que se le
hizo a la investigadora es: ¿el amor es corazón o cerebro? “Yo diría que
el cerebro, pero el corazón también está implicado", respondió, citando
por ejemplo a la aparición de "mariposas en el estómago", que es la
sensación que producen cascadas de neurotransmisores de algunas zonas del
cerebro al corazón, consiguiendo acelerarlo y producir el gusanillo que todos
alguna vez hemos sentido.
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