Mas,
noche a noche pienso en mi triste partida.
Decirte
adiós mi vida y hundirme en mi dolor.
Poder
llegar al cielo, a Dios pedir clemencia.
Y
en mi último pensamiento, por ti una oración.
A
veces te recuerdo,
tú
junto a mí.
Al
recordar cómo tu blanco y tibio pecho
atraía
mi juventud.
Me
miras y sollozas
y
siento toda el alma
llenarse
de infinitud.
-
José
Antonio Acevedo Reyes -
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