1- Nalgarina Grandchichier, vedette de moda, murmuraba de su amiga Silly Kohn. "Llevó a la fiesta una blusa transparente, y no traía sostén. Se le veía todo el cirujano plástico"...
2- Braille, un soldado que perdió la vista en la guerra fue a una casa de mala nota. Madame Ovary, la propietaria del local, viendo que el cliente era invidente, le asignó a Acnacia, la mujer más fea del establecimiento y por si fuera poco, con el rostro empedrado de espinillas. Ya en la habitación el soldado comenzó la acción palpándole el rostro de la maturranga. Al hacerlo retrocedió asustado. “No te asustes, guapo –lo tranquilizó la mujer-. Son sólo unos granitos” “Ah, menos mal –respondió el soldado con alivio-. Yo pensé que era la lista de precios".
3- Visturo, muchacho recién graduado de médico, se va solo a recorrer el norte del país para estrenar su auto que le regalara su padre. En la gasolinera de un pueblito hace parada para cargar combustible. La estación estaba vacía. Toca la bocina y aparece un muchachito que le informa: “Señor no lo va a atender nadie, se murió la hija del patrón y están todos en el velorio”. Visturo, decide irse al velorio, a sabiendas de que en ese tipo de eventos, en los pueblitos, hay comida y bebida de sobra. Se asoma a la caja y ve algo raro. Llama a don Gimoteo Jeremico, padre de la difunta. Hombre carotón, mal encarado, alto, regordete y pestilente, y le dice: “Oiga, yo soy médico. Su hija no está muerta. Sólo está en estado catatónico. “¿Qué es eso doctorcito, explíqueme?” “No hay tiempo para explicaciones. Yo puedo salvarla antes de que sea demasiado tarde” –le dice el galeno con gesto sicalíptico-. “Haga lo que sea doctor”. -le responde don Gimoteo-. “Bueno –les indica Visturo-. lleve el cuerpo a una habitación y ahí que su novio le haga el amor a su hija”. Don Gimoteo, frunce el entrecejo (y algo más), crispa los ojos, se mesa los cabellos, cierra los puños y asiente con resignación: “Ta güeno, ta güeno. Con tal de tener a mi hija de nuevo”. El novio de la muchacha le hace el amor a la catatónica semimuerta durante una noche y la joven resucita. Todos festejan, le llenan gratis el tanque de gasolina y éste, sigue su viaje. Después de varios días, el doctor decide regresar al pueblo a ver como estaba la chica, a saludar a la simpática gente y cargar gasolina. Va a la estación de servicio y toca la bocina, y aparece doña Gorgolota, que era la esposa de don Gimoteo. Vacía lo que quedaba de gasolina en el tanque del auto y le dice con gesto de alivio: “¡Doctor!, ¡qué bueno que volvió! Hace una semana se murió mi Gimoteo – y continúa, ahora, con gesto sugerente- ya se lo folló medio pueblo y todavía no lo pueden resucitar…”.
GLOSARIO:
- SICALÍPTICO: Perteneciente o relativo a la sicalípsis: Malicia sexual, picardía erótica.
lunes, 2 de diciembre de 2013
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