La Biblia no lo narra, pero Dios creó al final al ser humano, porque durante los seis días estuvo meditando un dilema: crear primero a la mujer o al hombre.
Para que no lo fueran a tildar de machista decidió crear primero al hombre y sacar de su costilla a la mujer (Y por si fuera cierto aquello de que ´echando a perder se aprende´). Su propósito era crearla del hueso: la mujer necesitaría ser fuerte y constituirse en entereza pues llevaría a cuestas el peso del hogar.
Pasados los años, bajó Dios al mundo y vio, efectivamente, que la mujer portaba en su alma los hogares, pero no decidía; la decisión era del hombre, quien llevaba en sus espaldas al mundo a cuestas. Y viendo Dios como estaban los hogares y el mundo, meditó: “Mi creación tuvo un error: debí crear primero a la mujer, y de su corazón debí hacer al hombre.
Eso no lo narra la Biblia, lo narraba don Vidalito, mi abuelito, quien era panadero y era puro corazón.
-Acrela-
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