1/. LLEGÓ A LAS PUERTAS DEL CIELO una agraciada joven de tez blanca y negrísimo cabello. Con voz dulce le pidió a San Pedro, el portero celestial, que la admitiera en la morada de la eterna bienaventuranza y la pusiera en la sección correspondiente a las vírgenes. "Para eso -le informó el apóstol de las llaves- debes ser doncella". "Lo soy" -respondió la hermosa joven. Le dijo San Pedro: "A fin de asegurarme de tu doncellez haré que te examine un ángel". Revisó éste a la muchacha y le dijo al apóstol: "En efecto: la señorita es virgen. Debo hacer de tu conocimiento, sin embargo, que tiene siete rasguñitos en el himen". "Eso no importa -dictaminó San Pedro-. Si el capullo de su virginidad está íntegro puede entrar. Ahora dime, muchacha: ¿cómo te llamas?". Respondió ella: "Blanca Nieves"...
2/. UNA RICA MUJER enviudó después de 25 años de casada. Con su marido –que de paz goce- nunca conoció los deliquios del amor erótico, pues el señor era indiferente y frío, de modo que decidió buscarse un hombre que aunque fuese por dinero la hiciera sentir goces, delectaciones y placeres inéditos para ella. Llamó, pues, por teléfono a una agencia que se anunciaba en el periódico, y que ofrecía los servicios de varones especializados en atender damas maduras y de buena posición, y pidió que le enviaran un hombre, de preferencia afroamericano, pues había oído decir que entre ellos los hay muy bien dotados. Llegó el enviado, y la dinerosa mujer lo condujo a su alcoba. Ahí el individuo sacó de su cartera un preservativo, y para sorpresa de la dama se lo puso en la cabeza. Le dijo ella, desconcertada: “Ahí no se pone”. “Ya lo sé –respondió el sujeto con naturalidad-. Lo estoy aflojando”…
3/. UNA CHICA MEXICANA fue a estudiar en una universidad de Estados Unidos en cuyo alumnado había jóvenes cristianos y judíos. “¡Esto es fantástico! -le envió, entusiasmada, un mensaje a una amiga-. ¡Los chavos usan pantalones tan apretados que puedes decir cuál es su religión!”...
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APÉNDICE GRAMATICAL
Las formas Pepe, Paco y Pancho son hipocorísticos. El hipocorístico Pepe, correspondiente al nombre José, proviene de la forma en que se denominaba en latín a san José: Pater Putativus (‘padre supuesto’, ‘tenido por padre’). San José era el ‘padre supuesto’ de Jesús; esta forma en latín solía abreviarse como P.P, y de ahí proviene Pepe. Algo similar ocurre con Paco, hipocorístico de Francisco, pues a san Francisco se le denominaba Pater Comunitatis (‘el padre de la comunidad’), cuya abreviatura era Pa. Co. En cambio, Pancho es un hipocorístico derivado directamente del nombre Francisco, pero con transformaciones fonéticas.
Los diminutivos y apócopes son formas mediante las cuales también es posible crear hipocorísticos. Por tanto, denominaciones como Vero, para Verónica, o Anita, para Ana, son una apócope y un diminutivo, respectivamente, que a la vez son también hipocorísticos.
HIPOCORÍSTICO: Dicho de un nombre: Que, en forma diminutiva, abreviada o infantil, se usa como designación cariñosa, familiar o eufemística
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