POR RAZÓN DE SOLEDAD, desatención, desamor y de
descuido, Contomás , en su corazón de niño, fue cultivando gotas de rencor y
odio. Aquel caudal hecho secuelas, pronto desembocó en rebeldía, que enfebreció
en su efervescente adolescencia y matizó en su juventud ya naufragada.
Un día, Contomás,
por lógica obviedad, en la cárcel, amaró su vida en desvarío. Allí, en las
crestas oscilantes de esas aguas turbulentas y bravías, en esa marejada
rompiente, comenzó el cabrilleo de su carácter y a formarse rizaduras en su ser
y arrugas en su alma hasta formarse una gran marea que lo llevó a vestir los
ropajes de capitán, conocedor de todos los secretos.
Otro día, graduado
ya por aquella borrasca con su oscilar de mortal atropello, y ya en aguas del
gran océano que es la vida en libertad, para mostrar su rebeldía, para demostrar
su sus aires de superioridad a la sociedad a la cual miraba con rencor y odio,
bajó sus pantalones más allá de las buenas costumbres, acción por la cual recibió
un maretazo, de malas costumbres, en su intimidad y dignidad: Contomás fue
violado.
El
último día de su navegar en esta vida y en la cama de un hospital psiquiátrico,
Contomás, escuchó de los labios de su compañero de cuarto, una historia que le
terminó de ahogar su respiro. Le contó aquel demente, que muchos años atrás, él,
nadó la cárcel de un país extranjero. En dichas aguas, había una moda: fajarse
los pantalones a medio trasero, era señal de que se estaba disponible para
tener sexo con el reo que lo deseara y así pasar desapercibidos por los
guardias.
Hasta
ese momento postrero de su vida, Contomás entendió los gritos de sus
victimarios: “¿Por qué opones resistencia? ¿Por qué te opones?”.
La rebeldía
sin causa, la enculturación con falta de razón de causa, nos pueden llevar a
enajenar otra cultura, otras tradiciones, otras costumbres que resultarán en
vicio por no desplegar las velas de una inculturación en ese contexto perfecto
que es la evolución natural del ser humano a través del contacto con otras
culturas y terminar por asesinar nuestro ser y violar nuestra dignidad toda.
-Acrela-
GLOSARIO.
-
ENFEBRECER:
Excitar vivamente un sentimiento o pasión. / Causar fiebre.
-
AMARAR:
Posarse en el agua.
-
MAREJADA:
Movimiento tumultuoso de grandes olas, aunque no haya borrasca. /Exaltación de
los ánimos y señal de disgusto, murmuración o censura, manifestada sordamente
por varias personas, que suele preceder al verdadero alboroto.
-
CABRILLEAR:
Formarse cabrillas en el mar.
-
CABRILLA:
Olas pequeñas, blancas y espumosas que se levantan el el mar cuando este
empieza a agitarse.
-
RIZADURA:
Movimiento del mar formando olas pequeñas por el viento.
-
BORRASCA:
Tempestad, tormenta del mar.
-
MARETAZO:
golpe de mareta.
-
MARETA:
Movimiento de las olas del mar cuando empiezan a levantarse con el viento o a
sosegarse después de la borrasca.
-
ENCULTURACION:
Proceso por el cual una persona adquiere los usos, creencias, tradiciones,
etc., de la sociedad en que vive.
-
INCULTURACION:
Proceso de integración de un individuo o de un grupo, en la cultura y en la
sociedad con las que entra en contacto.





