1. El novio de aquella chica se llamaba Galantino Libonier. Para demostrarle su amor ella se hizo tatuar en las pompas las iniciales del nombre de su amado. Le pidió al tatuador que le grabara en una la letra G, y en la otra la L. Esa noche la pareja fue al popular Motel Kamagua. Ella se despojó de sus vestiduras. Luego se puso on her fours, o sea gatas sobre la cama, y le mostró al galán sus dos hemisferios posteriores. Los vio él y preguntó extrañado: “¿A qué GOL te refieres?”.
2. En el asilo de ancianos don Corrugado, estaba charlando con doña Pasita. Le dice: “Te apuesto 20 pesos a que no puedes adivinar la edad que tengo”. “Van” –respondió la ancianita. Así diciendo bajó el cierre de la bragueta del viejito, y después de tentalear concienzudamente le dijo con acento de gran seguridad: “Tienes 87 años. Los cumpliste el pasado septiembre”. “¡Asombroso! –exclama estupefacto el viejecito entregándole los 20 pesos-. ¿Cómo lo supiste?”. Responde la ancianita con una gran sonrisa: “Hace 15 minutos me lo dijiste”…
3. Don Celerino sufría de eyaculación prematura. Alguien le dijo que el doctor Ken Hosanna había inventado una pomada milagrosa que retardaba la terminación del acto. Fue con él don Celerino y compró a muy alto precio el taumaturgo ungüento. Al día siguiente el facultativo lo llamó para preguntarle si la pomada había funcionado. “Realmente no lo sé –respondió don Celerino con tristeza-. Terminé cuando me la estaba aplicando”…
lunes, 24 de marzo de 2014
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