Miles de años antes, bajó Dios al paraíso y vio Dios que Adán y
Eva, a pesar de estar rodeados de los seis días de su creación, andaban cabizbajos
en su Paraíso. Entonces se dijo Dios para sí mismo: “Creo que cometí un error:
No debí crearlos en soledad.”
Miles de años después bajó Dios al
mundo y se sorprendió Dios al ver a la Mujer y al Hombre, que a pesar de estar
rodeados de miles de días de ciencia y tecnología,
deambulaban, igual, con cabeza gacha, en su populosa ciudad.
Subió
Dios, cabizbajo, al Cielo y pensó: “Creo que me equivoqué, no debí crearlos en
sociedad”
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