Con tecnología de Blogger.

Humor, Frases, Poesía, Refranes, Cartones, Historias, Reflexiones y Música

lunes, 18 de agosto de 2014

LUNES DE CHISTE (Clasificacion C)

1. Con fundamento en la experiencia laboral, bien dice don Encino, el pícaro carpintero del pueblo: “Hacen falta varias tablas para hacer una cuna, pero sólo un palito para llenarla”...


2. LLEGÓ LA SERÑORITA PERIPALDA, madura señorita y encargada del catecismo de la Catedral, al consultorio del doctor Molar, odontólogo de fama, y sin decir palabra empezó a desvestirse. Desconcertado, le dijo el odontólogo: “Me temo que sufre usted una equivocación, señora. El consultorio del ginecólogo está en el segundo piso”. “Ninguna equivocación –respondió la respetada señorita, toda apenada-. Usted le puso la dentadura a don Doremifo, el cantor, usted sabrá cómo sacarla”...

3. Don Molacho había perdido ya todos los dientes.”No joda compadrito –Le dijo don Transilvano, alias `el Colmillos`-. Así va usted a usted a perder la intimidad con mi comadre. Haga como yo, la semana pasada me fui a poner dentadura postiza y viera los ímpetus juveniles de su comadre”. Así, pues, don Molacho, a instancias de el “Colmillos” se fue a poner una dentadura, y para darle la sorpresa a su mujer llegó a su casa cuando ya ella estaba acostada, se metió en la cama, y en la oscuridad de la habitación hizo sonar la placa dental a manera de crótalos o castañuelas. Habló la señora y dijo: “Si me vas a follar hazlo rápido “Colmis”, porque no tarda en llegar el chimuelo”…

4. Corniciano le dijo a su compadre Memotelo: “Quiero pedirle un gran favor”. “El que sea, compadre –replicó el otro-. Gustosamente haré lo que me pida”. Dijo Corniciano: “Con mucho dolor he descubierto que mi mujer me engaña. Los martes y los jueves se encuentra con un sujeto en el departamento de éste, situado en el piso 10 de un edificio. Yo he alquilado una habitación en un hotel que queda enfrente, y desde ahí los he visto consumar su adulterina relación”. Preguntó Memotelo con curiosidad: “¿Y qué tal lo hacen?”. “Me duele mucho porque mi esposa ha sido una conservadora que solo lo hemos hecho en una sola posición que manda nuestra religión y la naturaleza. Pero ese aspecto de la cuestión no viene al caso –se amoscó el marido-. Lo que importa es que es usted campeón de tiro del estado. Quiero que desde la ventana del hotel dispare su rifle con certera puntería y le vuele al amante de mi esposa los testes, dídimos o compañones, vale decir los testículos, en justo castigo por su demasía”. “Lo haré con mucho gusto, compadre –dijo el otro-.Nada me agrada más que el tiro de precisión sobre objetos móviles. Precisamente acabo de comprar un rifle Blaser R8 con mira telescópica que servirá perfectamente al caso”. Puestos de acuerdo ya los dos compadres, llegó el día del ilícito encuentro de la mujer con su rufián. Desde la ventana del hotel el coronado esposo y el riflero los vieron realizar el foreplay o prolegómenos del acto –besos ardientes, caricias encendidas-, y en seguida miraron cómo los amantes se despojaban uno al otro de sus ropas, dispuestos ya para la coición. Empezaron las acciones. Memotelo levantó su rifle, y con la mira telescópica tomó cuidadosa puntería. Dijo: “Veo con claridad los éstos del amante. No fallaré el tiro”. “¡Dispare, compadre, Dispare!” –pidió Corniciano con ansiedad mal contenida. Ya iba a jalar el gatillo el francotirador, pero de pronto se volvió hacia el marido y le preguntó: “Compadre: ¿no importa si dejamos chimuela a la comadre?”…


jueves, 14 de agosto de 2014

JUEVES DE PLUMA AJENA




AYER, ARMANDO FUENTES AGUIRRE, EN SU COLUMNA: "DE POLÍITICA Y COSAS PEORES" ESCRIBIÓ:
____________________________________________

“No lo digo por hacerme propaganda, pero soy un pecador. Mea culpa. Y ni siquiera un gran pecador -mea maxima culpa-: soy sólo un modesto, moderado, módico, morigerado pecador. Digamos que soy un pequeño burgués pecador. Ninguno de mis pecados sería suficiente para sobresaltar al buen Padre Jáuregui, de mi ciudad, Saltillo, quien un día, al escuchar la confesión de una mujer, salió escandalizado del confesonario al tiempo que exclamaba con estentórea voz que llenó el templo: “¡Ah bárbara! ¡Déjame ver quién eres!”. Por eso, porque tengo mis propios pecados -algunos muy impropios-, no me siento con derecho a hablar de los pecados de mi prójimo. Lo hago sólo cuando la culpa ajena trasciende los límites de lo privado y se hace pública. Una de las peores faltas que hay es la soberbia. Madre de todos los pecados, por soberbia cayó el ángel maligno, Lucifer, y por soberbia también cayeron nuestros primeros padres, con cuya caída caímos todos los humanos, excepción hecha de algunos como Francisco de Asís, Cervantes, Mozart, Van Gogh, la Madre Teresa, Harpo Marx y otros en quienes ha residido la esencial inocencia de la criatura humana. La soberbia, pienso, es el pecado de los tontos, exasperante siempre y risible muchas veces. La soberbia es el ropaje con que se viste el cuerpo para ocultar la desnudez de la mente y el espíritu. Causa pena ver cómo algunos profesionales de la religión, esos que se sienten compadres de Dios y concesionarios únicos de su palabra, actúan con arrogancia detestable. Tal el caso de Juan Sandoval Íñiguez, cuya actitud contrasta con la de su superior el Papa, hombre bueno, ejemplo de humildad y sencillez. Hace unos días, en Guadalajara, durante la misa de exequias de una dama, los músicos del coro empezaron a interpretar “Dios nunca muere”. Hermosa música es la de ese vals, y su letra profundamente religiosa. No tienen esa belleza y esa hondura algunos ñoños cánticos que se escuchan en los templos desde que la Iglesia postconciliar hizo a un lado el canto gregoriano, una de sus más preciadas joyas. Con eso las diversas denominaciones evangélicas, dueñas de un riquísimo y antiguo himnario, ganaron la primacía en la música cultual. Pues bien: Sandoval Íñiguez, oficiante en aquella misa, interrumpió con aspereza el bello vals, cuya interpretación había pedido la familia de la desaparecida, porque era su pieza predilecta. “Ésa no es música de iglesia”, dijo el altivo dignatario. No respetó el sentimiento de sus fieles. Impuso su criterio, a mi entender equivocado: he oído una pieza devocional en la cual se le puso letra a una melodía -Blowin’ in the wind- de Bob Dylan, quien no es precisamente un músico de iglesia. Pero aquel señor que dije es altanero, y gusta de imponer siempre su mal entendida autoridad. Jerarcas como él, y otros igualmente autoritarios, egocéntricos y vanidosos, le quitan con su mal ejemplo más fieles a la iglesia católica que todas las nuevas sectas juntas. No sé si al decir esto caigo yo mismo en culpa de soberbia. Si así es, yo picador”.
__________________________________



lunes, 11 de agosto de 2014

LUNES DE CHISTE (Clasificación B)

11.    El ejecutivo salió de su casa, pero poco después se percató de que había olvidado el portafolio. Regresó y subió a la recámara por él. Al pasar frente al baño vio a su mujer que sin ninguna ropa se estaba pesando en la báscula. “¿Cuánto hoy, nena?” -le preguntó al tiempo que le daba una palmadita en el trasero. “Dos botellones grandes, como siempre” -respondió ella sin volver la vista…

22.    Doña Otelia contrató a  un detective, el cual le  informó : “Seguí a su esposo ayer. Fue a un bar, y luego a un motel de paso”. “¡Me lo sospechaba! –bufó ella-. ¿Y por qué andaba el canalla en esos lugares?”. Responde el investigador privado: “La estaba siguiendo a usted”…

33.    Un borracho acude a un bar y le pide al mozo que le sirva tres cafés. -“¿Tres cafés?” – Le pregunta el cantinero. “Si, uno para mí, otro para ti y otro para tu chingada madre”- contesta el borracho-. Al día siguiente, el mismo borracho le pide al mismo mozo: “Tres cafés”.  “¿Tres?” “Si, tres: uno para mí, otro para ti y otro para tu chingada madre”. El mozo no se pudo aguantar esta vez y saltó al otro lado de la barra y le dio una soberana paliza al borracho. Al día siguiente todo magullado, regresa el borracho. El camarero lo recibe con ironía y le dice: “¿Tres cafés?”  “Nooooo.  -Responde el lacerado borracho- . Sólo dos: uno para mí y otro para tu chingada madre, para ti no, porque el café te pone nervioso¨...

44.    El recién ordenado sacerdote estaba tan nervioso en su primer sermón que casi no consiguió hablar antes de su segundo sermón. El domingo siguiente, preguntó al Obispo cómo podría hacer para relajarse. Éste le dijo: “Te entiendo hijo, te entiendo, no te preocupes, mira, la próxima vez, coloca unas gotitas de vodka en el agua  para que te relajen. Así le hizo el neo presbítero, pero con el nerviosismo que lo aquejó, exprimió de más el gotero.  Pero se sintió tan bien, que su emotividad  causó desmayos y conmoción extrema entre los feligreses. Al finalizar el oficio, ya totalmente relajado, regresó a la sacristía y encontró una nota del Obispo que decía lo siguiente: “Apreciado padre Gumaro: Aquí unas observaciones: 1.-La próxima vez, coloque unas gotas de vodka en el agua y no unas gotas de agua en el vodka. 2.- Aquella caseta al lado del altar es el confesionario y no el baño. 3- Existen 10 mandamientos y no 12. 4..-Los apóstoles eran 12 y no 7 y ninguno era enanito. 5- La Santa Cruz no es esa T volteada. 5.- No nos referimos a nuestro Señor Jesucristo y sus Apóstoles como ´J.C. & Company´. 6.- No nos referimos a Judas como el ´Cabròn lengua larga´. 7.- No debe tratar al Papa por el ´Padrino´. 8.- Bin Laden no tuvo nada que ver con la muerte de Jesús. 9.-Caìn asesinó a Abel, no le rompió la madre. 10.- El agua bendita ese para bendecir y no para refrescar la nuca. 11. La Biblia, no es ningún ´librito bien poca madre´.  12.- Dios no les dio la ‘éxpulsaciòn´a Adán y a Eva del paraíso. 13.- Los pecadores van al infierno y no a chingar a su madre. 14.- La iniciativa de llamar al público para bailar, fue buena, pero eso de hacer trenecito en toda la iglesia, no. 15.- El aserejè no es un salmo. Atte.: El Sr. Obispo. ¡Ah! Aquel sentado en el rincón del altar, al cual usted se refirió como ´puntin trasvesti con faldita´, era yo.


viernes, 8 de agosto de 2014

VIERNES DE PUNTACHO

MILES DE AÑOS ATRÁS, cuando Saray, ya era Sara y Abram, Abrahán; nonagenaria ella y centenario él, Dios les dio la alegría de un primogénito: Isaac.
Más sucedió que, el Buen Padre Dios se los pidió en holocausto. Abrahán, sin mediar duda, explicación o reproche y después de disponer los pertrechos para al libación, extendió su brazo, cuchillo en mano para degollar a su hijo. Entonces, Dios le dijo desde el cielo: “Abrahán, no le hagas nada al niño, ya que no me lo has negado, juro que te colmaré de bendiciones y multiplicaré tus descendientes, como las estrellas del cielo o la arena del mar”.

Miles de años adelante, cuando, mi tío, Celerino era ya Celerino Presbítero, y recién llegado a una parroquia mixtecana, lo acusaron, con falsedad expiatoria, de haber azuzado a la gente, allá en la ciudad, para asaltar el cuartel de la milicia. Llegó el ejército y se apostilló como atrio humano alrededor de su templo pueblerino, con la misión de llevarlo a los tribunales. “Soy inocente –contestó el Párroco- pero iré con ustedes, sólo permítanme entrar a la sacristía por mi breviario”. “Sea pues”. –Contestó un gendarme. Mi tío, sabiéndose sin culpa alguna y que, no el tribunal sino, el patíbulo le esperaba, y queriendo evitar un sacrilegio, tomó contra su pecho a Cristo Hostia y saliendo por una ventana trasera, pasó entre los soldados que lo sitiaban y que milagrosamente no lo vieron para internarse en la maleza. Monte adentro, encontró a Feliberto, un renqueante campesino, que viéndolo con la Santa Comunión entre sus manos, se quitó el sombrero, olvidó sus reumas, y postrado en tierra dijo: “Padre, ¿a dónde va tan de prisa y de madrugada?” El Sacerdote le contó lo sucedido. Entonces, el campesino, llamó a Cirineo, su hijo, casi adolescente, y dijo: “Padre, yo lo acompañaba, pero mis reumas no harían más que entregarlo, llévese a mi hijo para que lo acompañe, él conoce el monte como el patio de la casa, el sabrá donde salvarlos”.
“No, -contestó el Sr. Cura- no voy a exponer su vida, esto es de peligro”. “¿Qué le hace? –Objetó aquel buen hombre-. Si muere, muere por Cristo Sacramento, que igual, dio la vida por nosotros. ¿Cuál sería el mérito?”

Tan grande la fe de Abrahán, como tan grande, la de Feliberto.

Ante Abrahán, Patriarca, hago una reverencia; pero ante Feliberto, Campesino, yo me rindo.

--- Acrela ---

GLOSARIO:

- HOLOCAUSTO: Entre los israelitas especialmente, sacrificio en que se quemaba toda la víctima.
- PERTRECHOS: Instrumentos necesarios para cualquier operación.
- LIBACIÓN: Ceremonia religiosa de los antiguos paganos, que consistía en derramar vino u otro licor en honor de los dioses.
- EXPIAR: Dicho de un delincuente: Sufrir la pena impuesta por los tribunales. / Borrar las culpas, purificarse de ellas por medio de algún sacrificio. / Purificar algo profanado, como un templo.
- AZUZAR: Irritar, estimular. / Incitar a los perros para que embistan.
- APOSTILLAR: Poner apostillas (Apostilla: Acotación: Cota: Señal, Fortaleza).
- PATÍBULO: Tablado o lugar en que se ejecuta la pena de muerte.
- SACRILEGIO: Lesión o profanación de cosa, persona o lugar sagrados.
- RENQUEAR: Andar o moverse como renco, (rengo) oscilando a un lado y a otro a trompicones.



lunes, 4 de agosto de 2014

LUNES DE CHISTE (Clasificación A)

1-    Declaró, pesaroso, Empédocles Etílez: "Perdí mi salud bebiendo a la de otros".
2-    Don Martiriano y su tremenda mujer doña Jodoncia hablaban acerca de un asunto familiar. "Yo opino...'' -arriesgó tímidamente don Martiriano. "¡Tú te callas! -rugió doña Jodonciaa-. ¡Cuando quiera oír tu opinión te la diré!''...
3-    Un individuo acostumbraba salir de su casa todas las noches de los jueves para ir a jugar dominó con sus amigos. Uno de esos jueves salió y no regresó ya. Pasaron diez años, y un día se apareció de pronto. Su esposa se puso feliz. “¡Haré una cena especial para celebrar tu regreso! –exclamó jubilosa-. ¡Habrá caviar, champaña…!”. “No podré asistir –declaró el tipo-. Hoy es jueves”…
4-    En su lecho de enfermo don Frustracio vivía las últimas horas de su vida. Reunidos sus hijos en torno suyo les habló y les dijo: "Quiero que conozcan la tragedia de mi vida. Antes de casarme yo tenía dinero, mujeres y tres o cuatro coches deportivos. Un querido amigo me dijo: 'No lleves ya esa vida de playboy. Cásate y ten hijos. Si no lo haces, cuando estés en tu lecho de agonía no habrá nadie cerca de ti que te dé un vaso de agua'. Me impresionaron sus palabras y seguí su consejo: renuncié a mi vida de placer, me aparté de las mujeres, vendí mis coches, me casé, tuve hijos, y todo mi dinero lo dediqué a mi familia. Ahora estoy en mi lecho de agonía, ustedes están cerca de mí, ¡y ni siquiera tengo sed!".