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Humor, Frases, Poesía, Refranes, Cartones, Historias, Reflexiones y Música

viernes, 28 de febrero de 2014

VIERNES DE PUNTACHO

En la tienda he comprado diez  panecillos azucarados y los he llevado a casa para los sobrinos.

Para jugarles una broma, abro el envoltorio y empiezo a degustar con presunción y alborozo uno de ellos. Sé, que a Michelle, la pequeña sobrina mía que me ha dado tantas lecciones y que ahora tiene 6 años la pequeña, le gustan esas golosinas hasta el delirio. Más de una vez me ha querido cambiar su muñeca  por uno de esos  panecillos. Tomo el segundo, un tercero y un cuarto y hago lo mismo. Ella, desde el primero, está junto a mí saboreándose y sin externar palabra. Por fin, Le ofrezco uno y ella lo toma con regocijo y presura. Pero se acerca Gael, su hermano pequeño de escasos dos años y medio y también quiere uno. Ella, viéndolo y dando por sentada mi cicatería, sacrifica y parte por la mitad aquel mínimo panecillo suyo y le se lo ofrece al niño.

Esta Michelle me ha clavado otro dardo de vida, pues en sus incipientes años, ella ya sabe de ese maravilloso y divino milagro femenino: el de partirse y compartirse.  Simbólico es el dar de su pan  pues sabe ya, que el pan es vida y por tanto lo parte y lo comparte. Simbólico es este dar porque sabe que ella también ya es vida y algún día, al dar a luz, se partirá en mil y en un millón se compartirá. Compartirá su vida. Compartirá vida.


-          Acrela -

jueves, 27 de febrero de 2014

JUEVES DE PLUMA AJENA

CUANDO VOLVEMOS LAS FUGACES HORAS 
               Rima 36 (LIV)

         Gustavo Adolfo Bécquer
          (España 1836-1870)

Cuando volvemos las fugaces horas
del pasado a evocar,
temblando brilla en sus pestañas negras
una lágrima pronta a resbalar.

Y al fin resbala y cae como gota
de rocío al pensar
que, cual hoy por ayer, por hoy mañana,
volveremos los dos a suspirar.

miércoles, 26 de febrero de 2014

MIERCOLES DE MISCELANEA

UN RECIEN NACIDO TIENE MAS HUESOS QUE UN ADULTO

El número de huesos en personas adultas va desde los 206 hasta los 208 aproximadamente, pero debemos recordar que esta cifra no se cumple en los niños pequeños y menos aún en los recién nacidos. ¿Por que? Esto se debe a que los recién nacidos nacen con algunos huesos separados para facilitar su salida desde el canal de parto, por ejemplo tenemos los huesos del cráneo, si palpamos la cabeza de un recién nacido encontramos partes blandas llamadas fontanelas: en ellas los huesos están unidos por tejido cartilaginoso que luego se osificará para formar el cráneo de un adulto. 
También el maxilar se encuentra dividido en dos, el maxilar superior y el inferior, cuando se suture el maxilar inferior dará lugar a un tipo de sutura llamada sínfisis. 

Así que el número de huesos depende de la edad de la persona a la cual se refiera, pero como promedio para un adulto es alrededor de 206 huesos.
 

LOS PECES TAMBIEN SIENTEN SED 

Sí, los peces de mar pueden sentir sed y deben tomar agua. El mar contiene gran cantidad de sales, con una densidad media de alrededor de 35 gramos por litro, que al disolverse en el agua se separan y forman iones: de sodio –ión positivo–, de cloruro 
–ión negativo–, de magnesio –ión positivo–, etcétera. 

Por otra parte el cuerpo de los peces está constituido en su mayor parte de agua, siendo el resto un conjunto de sustancias orgánicas –proteínas, azúcares y grasas– y también sales, que a su vez también se encuentran en estado iónico disueltas en los líquidos corporales. Muchos animales marinos poseen una baja concentración de sales en su cuerpo y, por tanto, necesitan una concentración alta en su entorno para poder sobrevivir. No obstante, los peces de mar se encuentran frente a un grave problema: el proceso osmótico: Si dos volúmenes de agua con distintas concentraciones salinas se ponen en contacto, sólo separados por una membrana permeable, el agua del sector con menos sal comienza a fluir hacia donde se encuentra el agua de mayor densidad. De esta forma, como el agua del mar es considerablemente más salada que los líquidos del interior de los peces, éstos pierden constantemente agua a través de sus branquias. 

Para evitar morir deshidratado, el pez necesita beber agua, encontrándose con un nuevo inconveniente inherente al medio en el que habita: la gran cantidad de sal. Afortunadamente, su organismo le concede dos formas de eliminar el aporte excesivo de sal: la orina y el epitelio branquial. 

Se concluye de esto que si el medio en el que estos animales están acostumbrados a vivir cambia radicalmente su salinidad, probablemente no sobrevivirían demasiado tiempo.

MARTES LABRANTE (Del Plantío de mis Citas)


lunes, 24 de febrero de 2014

LUNES DE CHISTE (Clasificación B)

11-    La maestra de Anatomía reprobó a Pepito. Le dijo: “No tienes ni siquiera los más elementales conocimientos de la materia”. Pepito salió del aula mentando madres. Ya afuera les dijo a sus amigos: “Pero ya verá la pendeja, cuando crezca la buscaré y  le daré una patada en sus testículos”

22-     Don Chinguetas y doña Macalota andaban de turistas por el norte de África y en el zoco de una ciudad del desierto don Chinguetas recibió una oferta por parte de un nativo. Dijo el hombre: “Le compro a su esposa, le doy cien camellos por ella. Sé que la oferta es excesiva -aquí una mujer cuesta dos camellos-, pero la señora me gusta: es gorda, debe pesar lo menos 120 kilos, además, su esposa se ve mal encarada, fiera. Es la clase de mujer que me gusta para hacer el kushi-kushi”. Don Chinguetas quedó en silencio. Después de larga pausa respondió: “La señora no está en venta”. El presunto comprador se alejó mascullando pesias en su idioma. Doña Macalota, lejos de sentirse halagada por los rijos que había despertado en el sujeto, y por la generosa oferta con que trató de conseguirla, estaba enojadísima. Pero otra cosa le indignaba más. Con tono destemplado le preguntó a su esposo: “¿Por qué tardaste tanto en decir ‘No’ cuando ese hombre quiso comprarme?”. Replicó don Chinguetas: “No, no te ofendas viejita. Pensé bien las cosas, y concluí que sería muy difícil llevar conmigo los cien camellos y tenerlos en la casa”


33-     El nuevo profesor, que había oído hablar de la fama de Pepito, quiso desacreditarlo frente a sus compañeros. Le dijo: “A ver, si eres tan listo dime: ¿cómo se pueden tapar dos agujeros con un agujero?’’. Pepito se afanó pensando, pero no dio con la respuesta. Confesó avergonzado: “No lo sé’’. “¿Lo ves? -se burló el profesor-. No eres tan listo como me habían dicho. Mira: así se tapan dos agujeros con un agujero’’. Formó un círculo usando los dedos índice y pulgar de la mano derecha, y con él se cubrió los dos orificios de la nariz. Todos los niños se rieron de Pepito. En ese mismo momento Pepito le dice al profesor: “A ver: ahora dígame usted cómo se pueden tapar once agujeros con un agujero’’. Después de pensar un largo rato se rindió el profesor. Le dice Pepito: “Cómprese una flauta y póngasela ya sabe dónde’’...

viernes, 21 de febrero de 2014

VIERNES DE PUNTACHO

       AQUEL NIÑO, quien de la mano de su padre camina por la calle, le pregunta: “Papá, ¿con quién va hablando ese señor?” “Con nadie. Es un loco. Habla solo”. –Le responde el padre que va sumido en sus amores y remata: “Él, se inventa unas historias, no son reales”.

Yo, que alcanzo a escuchar ese diálogo paterno, como el monólogo de “El Chino”, el “loco” en cuestión, establezco mi propio diálogo conmigo mismo y pienso: Yo creo que hay en la calle cuerdos que estamos locos y locos que están cuerdos, como  “El chino”, que a cada chica que encuentra le dice con rápida voz, con ternura en sus ojos y con sumo respeto: “China, eres hermosa” “Eres mi china”.
Cierto que “El Chino” inventa esas historias fantasiosas, pero que en la “locura” de sí, las vive y son reales, en donde en cada una de sus conversaciones, todas las mujeres son hermosas, todas son sus chinas, a todas idolatra y ama, convocándole sempiterna alegría de Tenorio.

Prefiero “dialogar” solo. Quisiera ser un loco cuerdo y vivir amando, en la irrealidad, a todas, con fidelidad pura en una, y no, un cuerdo loco, “amando”, en la realidad, a una, con infidelidad impura en muchas.
Quisiera, ser “El Chino”.


-Acrela -