1/ LA SEQUÍA duraba ya ocho meses. El Padre Arsilio, cura párroco del lugar, anunció que haría una rogativa para pedir la lluvia. Les prometió a sus feligreses que si todos, hombres, mujeres y niños, se congregaban en la iglesia, llovería antes de que acabara el oficio religioso. El templo, claro, se abarrotó de fieles. El buen sacerdote rezó una hora; rezó dos; rezó tres, y no sucedió nada. Siguió rezando el Padre Arsilio. Cayó la noche, y ni señal de lluvia. Los feligreses empezaron a salir del templo, desilusionados. Uno de ellos le dijo al sacerdote: “De nada valieron sus oraciones, padre. A pesar de sus rezos no llovió”. “Ustedes tienen la culpa –le respondió el párroco-. No tienen fe”. “Sí la tenemos, la prueba es que venimos” –replicó el sujeto. “¡Claro que no la tienen! –repitió con energía el Padre Arsilio. La prueba es que nadie vino con paraguas o impermeable”...
2- LA NUEVA SECRETARIA de don Algón le preguntó al jefe de recursos humanos: “¿Cuántos días tendré de vacaciones?”. “Un mes al año -le contestó el encargado-. 15 días cuando salga usted, y 15 cuando salga don Algón”...
3- EN UNA FIESTA salió a la conversación el tema de la pesca. Dijo uno de los invitados: “La última vez que salí a pescar atrapé un robalo de 50 libras”. Dijo otro: “Yo hace un mes pesqué desde la ventana de mi cabaña un robalo más grande que el suyo. Pesó 120 libras”. El primero se amoscó. Preguntó, molesto: “¿También usted es pescador?”. “No -respondió el otro-. También soy hablador”…
4- UN NORTEAMERICANO, un ruso y un mexicano se jactaban de sus respectivas fuerzas físicas. Dijo el americano: “Yo tomo una moneda de un dólar entre el índice y el pulgar y la aprieto hasta doblarla. Miren”. Así diciendo llevó a cabo la proeza. Habló el ruso: “Yo tomo una moneda de un rublo entre el índice y el pulgar y la aprieto hasta que la hago cambiar de forma. Vean”. Y diciendo así cumplió la hazaña. Anunció el mexicano: “Yo tomo una moneda de 10 pesos entre el índice y el pulgar y la aprieto hasta que... ¡Ah qué águila tan cochina! ¡Ya me ensució los dedos!”…
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