1. Don Wormilio le contó a
su esposa Gorgolota: "El médico de la compañía me pidió que me quitara la
camisa y la camiseta. Me examinó, y me encontró tan decaído que ordenó que me
dieran media pensión". "Eres un tonto -le dijo doña Gorgolota-. Te
hubieras quitado lo demás y el doctor habría ordenado que te dieran pensión
completa"...
2. “He enviudado tres
veces –le contó una mujer en el bar a un individuo-. Mi primer marido murió por
haber comido hongos venenosos. Mi segundo esposo corrió la misma suerte:
también comió hongos venenosos. Mi tercer cónyuge falleció a consecuencia de
una fractura de cráneo”. “¿Sufrió algún accidente?” –preguntó el otro. “No
–contestó la mujer-. Se negó a
comerse los hongos”…
3. Don Rugadito, señor de
edad muy avanzada -estaba en una casa de reposo para ancianos-, salió del lecho
de doña Pasita, huésped también del establecimiento. Le dijo: “Nos veremos aquí
mismo dentro de seis meses”. “¡Caramba! –exclamó ella con disgusto-. ¿No puedes
pensar en otra cosa más que en sexo?”…
4.
“Me gustas mucho, Bucolina” –le musitó al oído
el hombre de la ciudad a la linda muchacha campirana aprovechando la soledad de
la fuente. La zagala bajó la vista. Le preguntó el citadino, enternecido:
“¿Bajas la mirada porque te da vergüenza?”. “No, siñor –respondió ella-. La bajo
pa’ ver si es cierto”…

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